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Para Andrés Calamaro “vivimos una época de un nuevo moralismo agresivo”

Con nuevo material en las bateas el prolífico artista presenta “Carga la suerte”, un disco que está colmado de ritmo y el sello de su poesía brutal.

El rockero Andrés Calamaro, que acaba de editar su nuevo trabajo “Cargar la suerte”, candidato a llevarse el galardón al mejor disco de rock argentino del año, advirtió hoy sobre el surgimiento de “un nuevo moralismo agresivo” y consideró que es llevado adelante por “inocentes criaturas, en teoría, opositores a Donald Trump o Jair Bolsonaro”.

Con “Cargar la suerte”, Calamaro retoma los tiempos musicales de “Honestidad brutal” pero también la variedad rítmica de su etapa con Los Rodríguez, y confirma una vez más su lugar destacado en el Olimpo del rock argentino gracias a un puñado de grandes canciones.

En esta oportunidad Calamaro trabajó junto a su tecladista Germán Wiedemer, el productor Gustavo Borner y un set de músicos estadounidenses de notable capacidad para darle emociones a canciones que van del aire intimista a referencias a la situación político social de la Argentina y el mundo.

“Verdades afiladas”, la primera canción, le abre las puertas y las ventanas a la recuperación de uno de los mejores autores de la canción rock argentina, con una interesante letra y una lograda melodía para conformar una canción que será clásico de recitales y encuentros de amigos en poco tiempo.

En una entrevista que concedió a Telám, el artista dijo no sentirse presionado por la salida del CD y su recepción por parte del público. “Muchos son los discos que se graban en un año, y escuché algunos brillantes. Sería un gran honor si ocurre que “Cargar La Suerte” resulta en considerarse el mejor disco del año. De momento, el disco supera la prueba de la indiferencia y está gustando incluso en España, en donde la sombra de “Honestidad Brutal” (1999) es alargada”.

Proyectos y preferencias

Respecto al modo de escribir sus letras, y a que lo consideren un trovador de canciones y a otras iniciativas artísticas, el músico confió: “Siempre escribo. Me gustaría seguir enfocado en terminar un libro de fotografías, escribir más ensayo y grabar más discos. Las giras son importantes, además son nuestro trabajo. El mío y el de mis compañeros. Son largas pero efímeras. Terminamos el disco con deseos de seguir grabando. Después del disco participé en tres grabaciones importantes, soy de grabar discos. Pero no descarto escribir más ensayo autodidacta”.

En cuanto a preferencias de estilo, en cuanto a si prefiere la canción o géneros más contemporáneos como el rap, Calamaro asegura que los suyo “es otro aporte humilde al género de la canción. Escribir en verso es más que un recurso, las palabras son cómplices de la realidad y abriéndole puertas y pasillos (a los versos), las cuarenta verdades salen a nuestro encuentro. El rap tiene mucha protesta, claro… Me gusta mucho el rap y el hip hop bueno…claro. “Las Rimas” son rimas, pero es una canción de rock casi sin punto de comparación con el arte de los soneros y rimadores buenos”.

CLAVE POLÍTICA

-¿Te sentís cercano al peronismo?

– No rechazo al peronismo. Pero tampoco puedo considerarme un “peronista auténtico” como fue Leonardo Favio. El peronismo es complejo, tampoco está siempre definido ideológicamente, es un movimiento popular contradictorio al servicio de una doctrina. Lo importante es no ser demasiado antiperonista. Ahora mismo el peronismo “de base” es de izquierdas, pero en el conjunto no es de derecha ni de izquierda. Existe la política dura y la política que involucra a los ciudadanos en su militancia.

– En “Falso LV”, uno de tus temas, hablas de un nuevo medioevo ¿Considerás que lo que pasa en los Estados Unidos con Donald Trump y en la región con Jair Bolsonaro ratifica que vivimos tiempos conservadores donde toda forma de cultura está bajo sospecha?

– Los movimientos “medievales” están ocurriendo en el llano también. Quieren prohibirlo todo. Hoy en día, publicar “Lolita” sería un escándalo y probablemente sería censurado. Pronto van a bajar cuadros del Museo del Prado…Y considerar “inconvenientes” ciertas películas de arte. Este es un nuevo moralismo agresivo. Curiosamente protagonizado por inocentes criaturas, en teoría, opositores a Trump o Jair Bolsonaro.