Clarice Lispector, escritora de la sensualidad y el vacío

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Clarice Lispector, una de las escritoras más originales que dio al siglo XX América Latina.

El deseo femenino, el carácter introspectivo de la sensualidad y cierto agobio por un vacío compartido atraviesan las inquietudes de Clarice Lispector, valorada escritora brasileña, de familia migrante. Sin que haya sido explícitamente feminista, las preguntas e inquietudes de sus personajes, que fueron creciendo con ella, la posicionan como una artista desafiante y sofisticada que pone en valor la perspectiva y el sentir de las mujeres.

 

Angelina Uzín Olleros | [email protected]

 

Una vida familiar atravesada por las calamidades y la huida de su Polonia natal siendo muy chica, no le impidió a Clarice Lispector advertir que había otros que estaban en peores condiciones para desplegar desde allí una escritura comprometida. Atractiva, sin sobresaltos económicos, Lispector ha exhibido una firmeza de convicciones que, no obstante, derivó en un estilo en permanente transformación, en una escritura de búsquedas que, sin ser explícitamente feminista, refleja la realidad femenina y mantiene vigencia.

Esquiva de los lugares comunes y los espacios de referencia institucionalizados, la personalidad de Clarice Lispector fue siempre enigmática: por ejemplo, respondía con monosílabos a la prensa o no se presentaba a las entrevistas, lo cual también aumentó su leyenda de artista peculiar transformándose en un mito.

Su ansiedad y tendencia a la tristeza se acentuaron con un suceso que la marcó: en 1966 se durmió con un cigarrillo encendido y su dormitorio quedó destruido. Clarice sufrió quemaduras en gran parte del cuerpo teniendo que estar ingresada varios meses en el hospital, su mano derecha casi tuvo que ser amputada y jamás recuperó la movilidad anterior. Como es de imaginar, el incidente dejó cicatrices y marcas en su cuerpo que le causaron continuas depresiones.

Luego del incendio su carrera literaria prosiguió con un libro de cuentos infantiles “La mujer que mató a los peces”. En la misma línea produjo “Un aprendizaje o el Libro de los Placeres” y “Felicidad Clandestina”. Vienen a continuación otros títulos importantes como “Agua Viva”, “La imitación de Rosa”, “Vía crucis del cuerpo” y “Dónde estuviste anoche”. En 1976 su trabajo literario fue reconocido por el público y la crítica, recibió el premio la Fundación Cultural del Distrito Federal y, al año siguiente, publicó “La hora de la estrella”, su última novela, que fue llevada al cine en 1985.

Quienes difunden su obra presentan su escritura con un sesgo feminista, ella decía que las mujeres deben afirmarse en un mundo de hostilidades, ya que en el capitalismo todas las mujeres están a la venta siendo objeto de deseo o de agresión verbal.

Esta afirmación de Lispector estaba relacionada con las críticas devastadoras que recibió su libro “El vía crucis del cuerpo”: un periodista dijo que ese libro era una basura, otros sostenían que era una escritura pornográfica; ella respondió diciendo “sólo aviso que no escribo por dinero y sí por impulso” porque en la exigencia capitalista toda escritura es “pornográfica” ya que “porneia” y “grafos” etimológicamente significan eso.

Afirmaba que existe un vínculo entre el cuerpo, el dinero, la femineidad y la escritura. De hecho, la venta de sus libros apenas le servía para subsistir. En cierta ocasión cobró honorarios tan escasos por los cinco libros que había publicado la editorial que al salir de ahí muy enojada le dio ese dinero a un mendigo que encontró en la calle.

Sus cuentos hablan de la soledad, el rechazo, el desasosiego. Alfaguara los publicó reunidos en una edición del año 2002 que fue reeditado por Siruela. Probablemente su libro más difundido es el de “Felicidad clandestina” que relata con agudeza y detalle el egoísmo sumado a la promesa incumplida, el juego del deseo que no logra alcanzar el objeto que lo motoriza.

La experiencia de lectura de varias de sus obras es la de encontrar muchas escritoras en una, como si ella se reconvirtiese en una distinta cada vez que piensa a sus personajes, con una originalidad renovada, como si ella misma en los vaivenes de su propia vida se reinventase en la escritura y el desenlace de sus textos.

Marcelo Cohen dice: “La náusea (de Sartre) es de 1946. Más o menos por entonces, en Brasil (…) Lispector buscaba sortear las órbitas del lenguaje alrededor de las cosas y para eso escribía como quien respira. Un escritor era solo para ella una persona que escribía todo el tiempo. ‘Cuando no escribo estoy muerta’, se la ve decir en un documental. Lógicamente la literatura la acercaba al silencio, porque cada línea no era una escenificación sino un acto de amor sin compromiso que ponía al amante en situación de anonadarse. Por eso sus relatos, que siempre contienen una revelación amarga, parecen respuestas arduas y entusiastas a la tiniebla en que el pensamiento europeo sume a veces sus intuiciones más luminosas.”

En abril de 1976 Clarice Lispector estuvo en Buenos Aires participando de la Feria del Libro. Raúl Vera Ocampo la entrevistó para La opinión cultural, en una de sus respuestas, ante la pregunta por lo indescriptible sostenía: “yo creo que los objetos tienen un ‘áurea’, como las personas. Durante mucho tiempo he tomado notas para escribir sobre el ‘áurea’ de las cosas (…). Amé siempre a Van Gogh como pintor y una de las características en él por la cual lo aprecié y aprecio tanto es, justamente, esa comunicación que consigue con los objetos. Yo siento en ellos lo mismo que él sintió.”

 

Clarice Lispector

(1920-1977)

Chaya Pinjasovna Lispector (1920/1977), luego llamada Clarice Lispector, fue una periodista, reportera, traductora y escritora de novelas, cuentos, libros infantiles y poemas ucraniana-brasileña de origen judío. Clarice ingresa a la escuela “Joao Barbalho”, siendo una buena alumna, cuando muere su madre la familia debe mudarse a Río de Janeiro. En el año 1939 comienza a estudiar la carrera de Derecho, licenciándose en 1943. Trabajó como redactora de la Agencia Nacional de Noticias y luego como periodista en el periódico La Noche. En ese año contrae matrimonio con el diplomático Maury Gurgel Valente y comienza un período de frecuentes viajes al extranjero. Su primera producción literaria fue publicada en 1944 bajo el título “Cerca del corazón salvaje”. Al año siguiente Clarice obtiene el premio Graca Aranha otorgado por la Academia Brasileña de Letras. Dos años después publica “O Lustre”. En el año 1954 sale la primera edición en francés de su novela “Perto do Coracao Salvagem”, cuya portada fue ilustrada por Henri Matisse. En 1956 Clarice escribe la novela “A Maca no Escuro” y empieza a colaborar con la revista “Senhor” publicando cuentos, en 1960 publica un primer libro de cuentos titulado “Lazos de Familia”, seguido de “La Legión Extranjera” y de “Pasión según G.H.”. Murió de cáncer, en Río de Janeiro, poco antes de cumplir 57 años de edad.

Motivos de un espacio

Cuando hablamos del espacio el sentido común nos lleva a pensar en astronautas, naves y satélites que recorren la galaxia; pero el espacio en general y los espacios en particular tienen relación aquí con los lugares que ocupan las mujeres y que fueron negados históricamente. Las mujeres espaciales salen del universo doméstico cerrado y delimitado por los poderes de turno para ocupar espacios laborales, políticos, económicos, artísticos, luchando por conquistar derechos en lo público y terrenal.