El dulce donaire del viñedo en las afueras de Paraná

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A pocos kilómetros del centro de la ciudad de Paraná sobre el acceso Norte se encuentra la finca “Los Teros”, un espacio singular, en una atmósfera de producción familiar, que intenta ayudar a promover el turismo de Paraná a través de un emprendimiento que comenzó a gestarse en el año 2009. Como bonus track, se restauran y exhiben autos antiguos, lo que genera un atractivo extra.

 

SANTIAGO DALZOTTO / [email protected]

 

Por muchos años, la postal viñatera -siempre entrañable- era disfrutada como un fenómeno lejano. Pero desde hace unos años, voluntariosos emprendedores van haciendo regresar las imágenes de este tipo en tierras entrerrianas.

EL DIARIO recorrió un vistoso lugar y pudo conocer cómo es el trabajo diario sobre los viñedos, sacrificado y artesanal, además de otros atractivos que con mucho esfuerzo durante todos los días intentan mantener de la mejor manera Julia Lugrin y Rubén Kühn sus propietarios.

En un predio de cuatro hectáreas y una en producción, se puede observar y conocer cómo es el proceso vinícola desde que se produce la uva hasta ser envasado para su comercialización.

Caminando por las cabeceras de los viñedos se puede ver una planta de rosa al inicio de cada hilera que permite cubrir el tensor que pone en línea a toda la producción.

“En total tenemos una hectárea con viñedos y la orientación que tienen las plantas se llaman en espaldera y fue elegida por una cuestión de comodidad y la ventilación que necesitan las plantas”, indicó a EL DIARIO, Rubén Kühn.

Con sus tres hijos transcurren desde el año 2009 los días pensando en incorporar mejoras para lograr una buena producción y que este lugar se convierta en un atractivo para paranaenses y turistas.

A los dueños le gusta hacer de anfitriones en recorridas y degustaciones. FOTOS: Gustavo Cabral.

Trabajo sostenido

Constancia es lo que demanda cualquier viñedo si se quiere obtener una producción de calidad. El sacrificio y la información es muy importante y aquí se ve reflejado cómo esta familia que hizo de anfitriona se despiertan todas las mañanas pensando en disfrutar su tiempo libre en contacto directo con el viñedo y seguir incorporando otros atractivos.

Es importante remarcar también que todo el manejo del viñedo es manual, es decir artesanal hasta la elaboración de los vinos. Esto permite que el vino sea destacado por todos los visitantes viendo cada uno de sus procesos hasta ser disgustados.

“Hay que estar todos los días. Por ejemplo cuando la planta está en su follaje y de un día para el otro si tenemos viento hay que volver a acomodar todo porque se desordena”, expresó Kühn.

A su turno, Julia Lugrin agregó que “la vid es una enredadera entonces hay que conducirla, guiarla, controlarla para tener un mejor producto. La mano del hombre acomoda la planta y con esa impronta nosotros llegamos a sacar hasta 15 kilos de uva por planta aproximadamente”.

Entre las lomadas del acceso norte a Paraná reluce un viñedo singular. FOTOS: Gustavo Cabral.

DETALLES. Es importante remarcar también en este sentido que una cuestión no menor para mejorar y obtener mejor producción es la poda que se le pueda hacer en su determinado momento.

“En Entre Ríos lo viñedos son de secano, es decir, no necesitamos riego artificial sino que se sustenta con las lluvias y la propia humedad”, comentaron, ante una consulta.

Cuando vemos el viñedo en su totalidad nos parece a simple vista que todas las variedades son iguales, pero realmente cambian en el formato del racimo, la hoja, el tamaño, etcétera.

Julia y Rubén explicaron también todos los procesos que llevan cada uno de los vinos para su elaboración. Claro está que cada uno tiene sus secretos.

VARIEDADES. Pudimos observar tres variedades distintas, por un lado Malbec y Syrah que son dos vinos tintos y por el otro Chardonnay que es un vino blanco.

Sobre este último vino, Julia Lugrin agregó que “con esta variedad se hacen vinos tranquilos y también espumantes, por su parte con los tientos se pudieron hacer vinos jóvenes”.

También indicaron los entrevistados en la recorrida que elaboran algunos vinos que son “tranquilos” y salen muy ricos para disfrutar en familia. Después con respecto a los tintos salen otro tipo de vinos que van en línea con el Malbec y Syrah.

PRODUCCIÓN. Consultado sobre la comercialización de la producción que se elabora a escasos 10 kilómetros de Paraná, Julia señaló “la vendemos acá en nuestra casa durante las visitas guiadas y demás porque son producciones pequeñas. La idea es buscar otros canales de comercialización pero se viene haciendo complejo”.

“Otras personas se comunican por redes sociales y coordinamos la manera de hacérselos llegar. También organizamos eventos en la Finca, visitas guiadas con degustación y exhibición”.

Antes de finalizar la entrevista algo muy cierto remarcó Lugrin con respecto a lo que puede ser este lugar en un futuro que tiene pensado seguir creciendo. “En esta zona para poder generar ingresos es conjugar un buen producto con gastronomía y turismo”.

VISITAS. La finca Los Teros se ubica sobre la calle Pedro Londero en el acceso norte a Paraná y se lo puede buscar en redes sociales como Finca Los Teros.

“En este contexto por cuestión de protocolo, en cada visita guiada que hacemos, cada copa está identificada para cada personal, la picada es individual también para quienes nos visitan para poder disfrutar del paseo y que tanto nosotros como los visitantes se sientan a gusto”, concluyó la entrevistada.

 

Un encanto extra

La restauración de vehículos antiguos es algo lo que también se puede ver reflejado en la recorrida por la finca Los Teros.

Rubén con su pequeño taller pegado a la bodega, en ratos libres, se dedica a restaurar algunos vehículos que fueron ilustres en otros tiempos. Es sorprendente ver el estado de los vehículos y su funcionamiento dentro de la finca.

En la recorrida nos encontramos con un tractor marca Fordson modelo 1925 que permanece en muy buenas condiciones y es indispensable para el trabajo dentro del viñedo todos los días.

También nos encontramos con algunos arados, una rastra, carretilla y otras herramientas históricas que forman parte del trabajo diario.