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    Un saludo paisano para San Martín

    Hay circunstancias curiosas que reflejan las vicisitudes de la historia. Una de ellas está referida a los honores de restauración que, en distintos momentos, la provincia de Entre Ríos le dispensó a José de San Martín, el Libertador de América.

     

    Roberto Romani

    [email protected]

     

    Al culminar la cabalgata de gratitud al prócer que realizara Víctor Velázquez, el 13 de julio de 1985, recorrí Nuestra Señora de los Reyes Magos de Yapeyú, fundada por los padres de la Compañía de Jesús, el 4 de febrero de 1627, destruida por los portugueses el 21 de enero de 1817, y que hoy luce orgullosa su pasado guaraní.

    Allí, con el perfume ancestral de la gloria cercana, valoré una vez más el perfil humano del Padre de la Patria, que al decir del historiador Enrique Mayochi, como soldado y estratega, “posibilita exaltar una personalidad singular. También exhibir su ejemplo rector de ciudadano ético para así guiar la conducta de quienes lo admiran”.

    Recordé también a los habitantes de ese bello rincón costero de la hermana provincia, que Entre Ríos rindió el primer homenaje del país a la memoria del héroe a sólo once meses de su muerte, señalando con Mario Alarcón Muñiz: “En julio de 1851, el gobernador Urquiza dispuso erigir en la plaza principal de Paraná una columna en honor del libertador. La medida se postergó por razones económicas, concretándola recién en 1950 el gobernador Ramón Albariño, pero en el Parque Urquiza”.

    José de San Martín nació en Yapeyú, el 25 de febrero de 1778, y falleció en Francia, el 17 de agosto de 1850. Triunfó en San Lorenzo, el 3 de febrero de 1813; en Chacabuco, el 12 de febrero de 1817, y en Maipú, el 5 de abril de 1818.

    Después de asegurar la libertad de Chile y Perú dijo: “Para defender la causa de la independencia no se necesita otra cosa que un orgullo nacional, pero para defender la libertad y sus derechos, se necesitan ciudadanos de instrucción, de elevación de alma, capaces de sentir el intrínseco y no arbitrario valor de los bienes que proporciona el gobierno representativo”.

     

    INSTANCIAS. El 28 de agosto de 2012, asistimos con Alfredo Godoy Wilson al homenaje que el pueblo de Alcaraz rindió al correntino de las misiones, restaurando una vieja y bella escultura que manos insensibles habían mutilado. Dijimos con Alfredo Palacios: “San Martín fue el cruzado ejemplar de la libertad y del idealismo. Toda su vida y su acción son un límpido cristal donde resplandecen las virtudes máximas de nuestra raza”.

    Bartolomé Mitre afirma que “después de su abdicación en el Perú, el general pasó desde Mendoza a Buenos Aires, donde fue recibido con el menosprecio y la indiferencia pública. No tenía patria, esposa ni hogar, y el capitán ilustre de tres repúblicas, no tenía donde pasar revista en el Ejército Argentino. Tomó en brazos a su hija y se dirigió silenciosamente hacia el destierro”.

    Sus restos llegaron al país el 28 de mayo de 1880. Como hijos agradecidos, desde Entre Ríos, recordamos al encendido lirio, junto al aborigen “cauce de los caracoles”. Serena templanza, americana, que ordenó los símbolos de la epopeya.

    Porque su gesto de actitud argentina es un horizonte de esperanza; es un vínculo de patria para sentirnos cerca, para abandonar la hipocresía, cruzar la cordillera de la indiferencia, y quedarnos para siempre en la verdad de la República.

    Porque sabemos que, en el último rincón de la eternidad, El Santo de la Espada estará pronto a sacrificarse por nuestra libertad.

    Un siglo después pudo materializarse la disposición de Urquiza: erigir la Columna del Libertador en su homenaje.

    El autor

    Nacido en Larroque, afincado en Gualeguay, viajero por parajes y ciudades de toda laya, Roberto Romani es poeta, escritor y periodista, compositor e interprete, gestor y animador cultural, además de un enamorado de historias entrerrianas, tanto de escucharlas como de contarlas.

    Estudioso de las costumbres y tradiciones, Romani es licenciado en Comunicación Social pero sobre todo un divulgador memorioso que disfruta de esta forma de intercambio.

    Lleva publicado 23 libros, tiene en su hacer 13 grabaciones con música y poesía de la región y ha realizado dos documentales con rescates históricos y vivencias del litoral.

    Recibió el Premio Santa Clara de Asís, la Faja Nacional de Honor de la Asociación de Escritores de la República Argentina, la declaración Prócer de la Cultura y la Mención de Honor Senador Domingo Faustino Sarmiento.

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