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    Diamante y Strobel, escalas de un nodo ferroportuario

    Tres componentes para la consolidación del modelo agroexportador se reunieron en torno al río Paraná y el arroyo La Ensenada: el Puerto, la inmigración que “puso a producir el territorio” sacando partido de sus cualidades naturales y la estación de ferrocarril Strobel que en poco tiempo se transformó en complejo ferroviario con la instalación de los talleres que fueron los más grandes de la provincia.

     

    Mariana Melhem / [email protected]

    El 27 de febrero de 1836 la Legislatura sancionó una Ley de creación de un pueblo bajo la denominación de Diamante localizado en el sitio conocido como Punta Gorda. La ocupación efectiva se hará en 1846 y, en 1848 se habilitó el puerto para exportaciones e importaciones que contaba con una Receptoría de Rentas.

    Durante el período comprendido entre el último cuarto del siglo XIX y 1916 -denominado “Articulación definitiva al espacio Nacional Argentino Protagonismo dentro del mercado agroexportador como parte de la región litoral”- el comercio exterior fue en aumento y con ello, puertos y ferrocarriles ocuparon el centro de la escena destacándose la utilización de buques de ultramar que demandaban la adecuación de los canales, las vías de navegación y las instalaciones portuarias.

    En Diamante estas modificaciones se aprobaron por Ley en 1888 y en 1899 se dispuso el funcionamiento de una Subprefectura de 4ta. Categoría. Las obras que transformaron a Diamante en Puerto de Ultramar estuvieron listas en 1901 y las instalaciones además comprendían la ejecución de un galpón para depósito y terraplén de acceso.

    Vientos de época

    El modelo económico de país demandaba población dedicada al trabajo rural, lo que se materializó con la llegada de contingentes de inmigrantes que, en la zona, fueron los Alemanes del Volga. Hacia 1878, mediante el sistema de Aldeas, poblaron la Colonia Alvear y en muy poco tiempo lograron el aumento de la producción cerealera.

    Mucho trabajo humano y de maquinarias se aplicó para dominar el territorio.

    Esta producción debía embarcarse en el puerto, pero la dificultad para movilizarla hacia el área de embarque, debido tanto a lo precario de los medios de transporte como a la falta de caminos apropiados, hizo que el arroyo La Ensenada se use como canal de aprovisionamiento internándose en el territorio con las embarcaciones para acortar distancias.

    Este movimiento propició el nacimiento del barrio “18 de agosto”, creado a instancias de la propuesta del Sr. Leopoldo Mayer, que solicitó permiso para la venta de lotes en dos fracciones de chacras que le pertenecían en la zona denominada Ejido Norte de Diamante.

    La solicitud fue aprobada junto al plano presentado por el interesado, a partir de lo cual se dispuso que el barrio denominado “18 de Agosto” quedaría sujeto al cumplimiento de las ordenanzas y disposiciones municipales vigentes en la planta urbana en cuánto fueran aplicables y que, una vez que fueran prolongadas las calles de la ciudad, se unirían con las del barrio llevando el mismo nombre.

    La estación km 4

    Hacia 1910 se iniciaron los trabajos de la línea ferroviaria que uniría a Crespo con el Puerto, creándose la llamada Estación Kilómetro 4, nombre que abarcó también al barrio “18 de Agosto”.

    El ramal Diamante-Curuzú Cuatiá pasaba por el norte entrerriano.

    Esta denominación no duró mucho tiempo ya que, desde el Ministerio de Obras Públicas de la Nación, se decidió reconocer a destacados naturalistas y estudiosos con la denominación de las estaciones ferroviarias del ramal del Este. Así se publicó en el Boletín Oficial de la República Argentina N° 6694 del 9 de mayo de 1916 que “se resuelve denominar ‘Strobel’ a la estación ubicada en el Km. 4, del ramal de Diamante a Crespo del ferrocarril de Diamante a Curuzú Cuatiá”.

    Este ramal fue construido en distintos tramos hasta llegar definitivamente a la localidad correntina. Se habilitó al tráfico el 20 de septiembre de 1920.

    Mas tarde se construyeron tendidos laterales que unieron María Grande con Paraná, Federal a Concordia y San Jaime de la Frontera con La Paz. La Línea del Este fue administrada desde la ciudad de Santa Fe hasta la constitución del Ferrocarril General Urquiza en 1948, con administración centralizada en Concordia y talleres en la Estación Strobel.

    El territorio construido

    Con el Puerto, el Barrio y la Estación, se consolidaba el paisaje cultural integrando indisolublemente la huella del trabajo del hombre en el territorio. Las obras de infraestructura se fueron actualizando y ampliando a medida que se hizo necesario, así en 1930 se inició la construcción del Camino Costero a Estación Strobel, uniéndola con el Puerto.

    Más tarde, el Ministerio de Obras Públicas de la Nación (1936) realizó el proyecto de un Muelle de Hormigón Armado de 150 metros que fue inaugurado junto a amplias instalaciones de depósito, y en 1966, un construyó un elevador de granos con capacidad de almacenamiento de 19.000 toneladas y otras importantes instalaciones que lo confirman como el gran puerto entrerriano de ultramar.

    Otras obras como la sucursal del Correo y la escuela se sumaron luego completando los equipamientos del lugar. Pero, a causa de la instalación del Regimiento entre la planta urbana de la ciudad y Strobel, se produjo una escisión por falta de continuidad en el trazado urbano, que generó diversas categorías para hablar de Strobel, pasando de ser barrio a localidad y nuevamente barrio con una delegación municipal.

    Las arquitecturas

    Las obras construidas tanto para el puerto como para la estación ferroviaria entre fines del siglo XIX y las primeras décadas del XX responden a lo que se conoce como Arquitectura de la Ingeniería que exhibe la tecnología del hierro, el ladrillo y la madera junto a cubiertas de chapa a dos aguas, en construcciones sencillas pero de gran volumen y sin ornamentación que dan cuenta de la función que cumplen.

    En tanto las arquitecturas blancas que dominan la escena del puerto, realizadas a mediados del siglo XX, responden al lenguaje del racionalismo que, en estos volúmenes puros de hormigón armado, encuentra una distinguida y característica forma de expresión propia de las instalaciones portuarias de todo el país.

     

     

     

     

     

     

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