El entrerriano que brilla en California

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El paranaense Uriel Lejtman y un presente formidable en Estados Unidos.

El paranaense Uriel Lejtman afronta su segunda temporada en el básquet universitario de Estados Unidos, junto a los Golden Eagles de la Universidad de La Sierra, en Riverside, California. Además, lleva adelante la carrera de psicología y afirma: “Estudiar, jugar al básquet y tener la experiencia de vivir en otro país me gusta mucho”.

 

GABRIEL BALDI | [email protected]

 

Las oportunidades, dicen, son como un tren que suele pasar tan solo una vez en la vida. En este caso, el paranaense Uriel Lejtman fue quien buscó esa oportunidad y al tenerla en sus manos, no la dejó escapar.

Este entrerriano de 20 años tuvo una infancia multideportiva, al haber practicado fútbol, tenis y decidirse finalmente por el básquet. En su disciplina predilecta y en la ciudad que lo vio nacer, dejó su marca. Prevaleció en Sionista, Estudiantes, las Selecciones de Paraná y de la Provincia.

Al concluir la escuela secundaria y definir qué haría con su futuro, no lo dudó: seguir estudiando y a su vez, darle continuidad a su carrera basquetbolística.

Fue así que buscó incursionar en el deporte universitario estadounidense y luego de enviar videos a varios lugares, aceptó la propuesta de la Universidad de La Sierra, ubicada en Riverside, a casi una hora de Los Ángeles, California. Allí se desempeña representando a los Golden Eagles y estudia psicología.

Hoy, cumple el sueño de llevar adelante su día a día afrontando el hecho de hacer lo que más le gusta e ir constantemente en procura de nuevos desafíos.

– ¿En qué momento de tu vida y de tu carrera tomaste la oportunidad de llevar adelante esta experiencia?

– A la oportunidad la busqué, en principio, al mandar algunos videos y gracias a algunos contactos. Los entrenadores de acá, vieron y evaluaron mis videos. Me ofrecieron una beca para que pueda venir a estudiar y jugar y por suerte todo me cerró, ya que se dio justamente cuando estaba terminando la secundaria.

Justo se dio cuando terminaba las formativas en Paraná, concluía mi etapa en U19, es decir el último año. Así que, de ahí, hice el salto directo hasta acá.

– ¿Cómo transitás tu vida en Estados Unidos?

– Me voy acostumbrando bien, por suerte. Llegué en septiembre de 2019 y ahí tuve mi primera temporada, que terminó en junio de 2020. En septiembre del año pasado empecé mi segunda temporada en Estados Unidos, así que fui dándome una idea de cómo es la vida acá y cómo se puede desarrollar el básquet. La verdad es que también alcancé a disfrutar al menos de seis meses sin pandemia y conocí cómo es ser estudiante-atleta, que conlleva una vida bastante dura, pero que me gustó mucho. Después se vino la pandemia y todo cambió.

Ahora estoy viviendo en los “dormis” de la Universidad, ya que no somos muchos los atletas que estamos. Estamos por el momento desarrollando las clases online y a partir de la semana que viene volvemos a entrenar. Espero que se juegue la liga, aunque todavía eso no está ciento por ciento confirmado.

– ¿Qué te exige jugar en Estados Unidos?

– Jugar acá en Estados Unidos te exige a priori estar en muy buen estado físico principalmente, porque se juega un básquet muy rápido y sin dudas, el básquet universitario no es la excepción. Hoy en día vemos que la tendencia es tirar más tiros y tener más posesiones, por lo que hay que estar en muy buen estado para poder rendir de manera óptima con ese estilo que nos exigen.

– ¿Cómo es un día de tu rutina semanal en California?

– Mis días acá son muy largos. En mi caso, porque elijo tomar bastantes clases para hacer la carrera al día y buscar adelantar lo más que pueda. A veces tengo a la mañana o a la siesta entre tres a seis horas de clase. Y después, por la tarde noche generalmente entrenamos. Ahora, por el coronavirus, desde septiembre a diciembre entrenábamos solamente dos horas de lunes a jueves. Eran entrenamientos sumamente intensos. También tenemos que ir al gimnasio, al menos dos o tres veces a la semana.

No obstante, el año pasado, es decir antes de eso, el Coach tenía rienda libre y las prácticas arrancaban a las 8 y terminaban casi a las 11. También teníamos el gimnasio a disposición durante el tiempo que quisiéramos.

Además, en época de partidos, tenemos análisis de video. Miramos los partidos que jugamos y evaluamos al menos en una o dos horas por semana, los aspectos que tenemos que corregir y las cosas que hayamos hecho bien. Lo mismo hacemos cuando nos toca preparar un encuentro y estudiar al rival. Ahí, vemos los pros y contras del equipo que nos toque enfrentar.

Cada semana suele estar bastante cargada de actividades.

– ¿Cuáles son los objetivos que te trazaste a futuro?

– En principio quiero recibirme y después, veré qué quiero seguir estudiando. O, si hay alguna oportunidad de seguir jugando al básquet, ya sea en Europa o en Argentina. Pero todavía, trato de no preocuparme por eso. Mi foco está puesto en tratar de terminar mi carrera acá y seguir jugando.

– ¿En Argentina tuviste todas las oportunidades deportivas que necesitabas para seguir creciendo en la carrera?

– La verdad, que es una muy buena pregunta. De hecho, yo mismo me la formulé varias veces. Cuando estaba terminando la secundaria me pregunté muchas veces qué iba a hacer, si jugar o estudiar. En un primer momento, hacer las dos cosas parecían a priori difíciles, por más que mucha gente lo haya hecho, en lo personal no estaba seguro si sería compatible hacer las dos cosas jugando en un alto nivel y con mucho tiempo dedicado a los viajes y a los entrenamientos.

La idea de poder combinar acá en Estados Unidos las dos cosas me atrajeron mucho. Estudiar, jugar al básquet y tener la experiencia de vivir en otro país me gusta mucho. El sistema acá es en ese aspecto más integral. Al estudiar y jugar en el mismo lugar se puede coordinar todo con los profesores cuando nos tenemos que ir de viaje o si tenemos algún problema. Siempre, los profesores buscan las alternativas para que podamos estar al día con las materias, lo cual implica una gran ventaja.