Aguasílabas: lumbre musical para consonar con el río

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El disco que el pianista y compositor Sebastián Macchi presentó en Japón en 2019, comenzó a recorrer esta semana su camino en Entre Ríos, tras un recital en el ciclo de jazz en vivo en la Casa Gris, una presentación junto al ambientalista Jorge Daneri -en la Facultad Regional Paraná de la UTN- y un concierto en la Asociación Cultural, en Nogoyá. El CD integra el catálogo del sello local Shagrada Medra.

 

ΘCarlos Marín

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“Que estas canciones resuenen en muchos mares internos y emerjan lumbre para este mundo devastado”, es el deseo de Sebastián Macchi para el conjunto de piezas que, a modo de precioso collar, entrega al oyente en “Aguasílabas”, su nuevo CD que llega a seis años del lanzamiento de “Luz de agua. Otras canciones”, un bello trabajo anterior en que musicalizó poemas de Juan L. Ortiz.

Aguasílabas, se presentó en Japón en octubre de 2019. El pianista nacido en La Plata pero paranaense por adopción viajó para mostrar por primera vez las canciones en una gira por ocho ciudades de aquel país, entre ellas Tokio y Nagoya. La edición japonesa fue producida por Shota Inaba para el sello bar buenos aires. En Argentina, el CD –que presentó en Paraná esta semana- integra el catálogo del sello Shagrada Medra.

“Este disco es cartografía de lo navegado hasta hoy. Y suenan en él también otros paisajes que ví, músicas que toqué, naufragios de los que aprendí y abrazos que me salvaron, cuenta el músico sobre el contenido del CD que se grabó en el estudio de Lito Vitale. Y en el cual, como en “Otras canciones”, eligió trabajar en una formación clásica del jazz: un trío de piano, bajo y batería.

El disco se grabó en un estudio que facilitó Lito Vitale. “Eso nos permitió tocar relajados porque lo que queríamos era replicar una actuación en vivo, y que el disco capturara esa atmósfera vital que se da en la interacción de tres músicos disfrutando sus canciones y creando sobre ellas”, explica a EL DIARIO el músico. “Convivencia”, es la palabra elegida por el autor para aproximarse a la definición de lo que ocurrió tanto en el proceso de armado como en el de grabación. Esa cercanía humana “se traduce en la armonía” en la cual  el piano tiene un lugar preponderante desde lo técnico en esta propuesta con un profundo carácter acústico.

La de “Aguasílabas” es música para ser escuchada sin urgencia. Mirando fluir el río. En ese sentido expresa una vez más, de modo profundo, el paisaje fluvial de la región.

 

SUBIR EL NIVEL

Con este nuevo trabajo discográfico Macchi redobla una apuesta y alza la vara para la creación musical en la provincia.

Embarcado desde hace más de dos décadas en un camino muy personal de búsqueda y trabajo, el pianista nacido en La Plata, pero paranaense por adopción, entrega una producción “a trasmano”, en relación al formato “que se usa” en la producción comercial o impone el criterio “del mercado”. “Aunque la `especie´ CD esté en extinción, me gusta plasmar mis canciones así”, remarca el artista, que reconoce en Juan L. Ortiz un referente en cuanto a la generación y desarrollo de una obra. “Siempre pienso en él (Juan L. Ortiz) y en cómo financió las ediciones de sus primeras obras”.

Aguasílabas se gestó amorosamente durante cinco años, sin presiones, en un intenso período de laboratorio creativo cercano al río, donde reside el compositor. Allí, junto a Carlos Aguirre –uno de sus maestros y colega que en este proyecto se hizo cargo del bajo- y Gonzalo Díaz –en batería-, dio forma a las 13 piezas que conforman esta delicada joya que entrega al oyente. En ella está la presencia plena de Macchi, a través del piano, de su composición, pero también de su canto. Porque en esta ocasión el músico se anima a pulsar el instrumento más sensible: la voz humana. Esa fue una de las premisas del disco. “Cantar viene de mi necesidad de asumir las canciones que he escrito”, explica Macchi que en esta etapa se define como “un músico que canta”.

Se trata de un registro del músico que ya maduro como pianista, plantea otra etapa como cantante y deja claro que aún hay camino por recorrer para terminar de delinear un estilo propio, que lo identifique como parte de una corriente en la cancionística popular argentina de nuevo cuño, en la cual aparece la presencia inocultable de referentes como Carlos Aguirre, Coqui Ortíz y Jorge Fandermole.

La tarea creativa de Macchi se nutre también de las posibilidades del jazz y la música de Brasil –país en que vivió durante algunos años-. De allí el camino de “libertad e improvisación” que, dentro de estructuras pautadas, se refleja en estas “Aguasílabas”.

De este modo el sonido que el trío ha dejado plasmado en el disco posee un equilibrio y balance notable. La música fluye, sobre la voz en los temas cantados y en un diálogo sensible y atento entre los instrumentos. El resultado son refinadas obras, que, como sostiene Macchi, tratan de aportar a un mundo mejor con mejores personas. El ajuste en el ensamble del trío, otorga un brillo especial a cada perla de este collar hermoso de composiciones.

El resultado, desde el lugar del oyente, es plenamente satisfactorio.

“Cantar viene de mi necesidad de asumir las propias canciones”, explica Sebastián Macchi que tras presentar su nuevo CD “Aguasílabas” se define como “un músico que canta”. FOTOS: Marcelo Miño.

SABIDURÍA

Los textos de las canciones “están atravesadas por vivencias, una mirada frente al mundo, una sensibilidad frente a las cosas que atraviesan esta realidad que vivimos”. Con ese enfoque, uno de los mayores aciertos del trío y del compositor es haber tenido la sabiduría para construir un lenguaje grupal en un proceso en el cual la virtud y a la vez el desafío, ha sido lograr que el trío se torne un solo ser en su música.

Con la música macerada luego de mucho ensayo, “el trío salió a tocar con un repertorio muy afiatado” con el propósito de “soltar este CD y compartirlo con la gente”, señala el músico a EL DIARIO. Pero, luego de haber armado un cronograma, la Pandemia clausuró todas las posibilidades. “Ahora estamos retomando, y esperemos poder continuar con las presentaciones”, dice Macchi antes de señalar que “para el colectivo artístico, 2020 ha sido un año tremendo, muy duro, sobre todo para la gestión independiente”. Y allí vuelve la figura, siempre presente, de Juan L. Ortiz “una referencia” y un modelo de gestión “en cuanto a no esperar respuestas inmediatas”, que “con confianza en el impulso original del hacer” –sostiene Macchi- se sobrepuso a obstáculos y alcanzó una consonancia que se extendió más allá de la comarca, extendiéndose hacia el mundo. Y marcó un camino.

 

APORTE NOGOYACERO

Tras la gira por Japón, el trío se renovó con el ingreso de José Ghiglione por Carlos Aguirre. El guitarrista y bajista nogoyaense conocía el trabajo de Macchi y se sumó con entusiasmo. “Fue un desafío”, reconoce, “pero estamos muy contentos del ensamble que conseguimos en este tiempo intenso de ajuste”. En este punto cabe mencionar un detalle significativo en el compromiso de Ghiglione: interpreta bajo `fretless´, es decir que no posee divisiones en el diapasón del instrumento, lo cual implica una exigencia mayor. “El `fretless´ me gusta porque me acerca al registro de la voz humana, permite interpretar con un nivel de delicadeza y precisión como el que tiene ese otro instrumento tan sensible que es la voz humana”.

“Fueron varios desafíos”, contó el bajista del trío a EL DIARIO. “Tal vez el más importante era que cuando ingresé, el CD estaba ya grabado y el planteo era recuperar lo que había plasmado Carlos Aguirre” y “lograr que la música fluya”.

 

CANCIONES Y PRESENCIAS

De las 13 canciones de Aguasílabas, sólo tres no fueron escritas íntegramente por Sebastián Macchi. Una de ellas es “Crecida”, realizada con Pedro Guastavino. Otra es “Tantas veces esta voz”, escrita junto a Mario Laginha. La última es “Ella”, en la cual Macchi musicalizó fragmentos del poema homónimo de Juan L. Ortiz. La referencia fluvial que atraviesa al músico y sus producciones se expresa en “Evocación del Salto grande del Uruguay”, “Crecida” y el tema que da título al CD.

El disco cuenta con la presencia de Carlos Aguirre (bajo fretless y voz), Gonzalo Díaz (batería) y Sebastián Macchi (voz, piano, rodhes y guitarra de cuerdas de acero). En algunos temas se suman Juan Pablo Di Leone (flauta traversa); Hernán Jacinto (piano); Silvia Salomone, Jorgelina Barbiero, y Luciana Insfrán (voces); y Leandro Drago (intervenciones de audio). Las ilustraciones y arte del CD fueron realizadas por Pamela Villarraza inspiradas en el material fotográfico de las investigaciones de Masaru Emoto publicadas en el libro “Los mensajes ocultos del agua”. Corrección: Gretel Schroeder. Gráfica: Roxana Rainoldi.

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