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Una condena y una absolución

Lo que dejó el juicio por la muerte de Ofelia Kessel.

 

Victorio Ríos fue condenado a la pena de tres años y ocho meses de prisión efectiva por su responsabilidad en el siniestro vial. Sebastián Suárez, que fue imputado por tratar de ocultar el hecho, fue absuelto por prescripción de la acción penal.

 

Néstor Belini | coordinacion@eldiario.com.ar

 

El Tribunal de Juicio y Apelaciones de Paraná, integrado por Gervasio Labriola, Alejandro Grippo y Gustavo Maldonado, resolvió por unanimidad condenar a Victorio Ríos a la pena de tres años y ocho meses de prisión por el siniestro vial ocurrido el 10 de febrero de 2010 en calle Blas Parera y Antonio Crespo, cuando fue arrollada la enfermera Ofelia Kessel, que tenía 68 años aquel día.

En la misma sentencia, el Tribunal decidió absolver a Sebastián Suarez, por prescripción de la acción penal. La sentencia completa se conocerá el 18 de diciembre a las 8. Ríos continuará en libertad hasta que la sentencia quede firme.

El Tribunal entendió que la dinámica del accidente en el que falleció Kessel tras ser arrollada por el Fiat 147 verde claro que conducía Ríos, acompañado por Suarez, fue la que postularon la fiscal coordinadora, Mónica Carmona, y el querellante, Guillermo Vartorelli. El primero llegó a debate acusado del delito de Homicidio imprudente agravado por la conducción imprudente y antirreglamentaria de un vehículo automotor. El segundo, por el de Encubrimiento simple.

Para los jueces, el día del siniestro vial, Ríos se conducía a una velocidad superior a la que permite la Ley de tránsito en zona urbana, en una intersección en la que no había semáforos. En este sentido, concluyó que el conductor también violó la norma de tránsito que prohíbe rebasar a otro vehículo en la doble línea amarilla.

Según el Tribunal, quedó acreditado que Ríos se conducía a una alta velocidad y que no realizó ninguna maniobra evasiva ni frenó para evitar la colisión. Foto Sergio Ruiz

También destacó que la calzada estaba en buenas condiciones, la doble línea amarilla estaba visible, que no había carteles indicadores de velocidad máxima, ni lomos de burro, ni dársenas ni garitas en la parada del colectivo.

Tras analizar los testimonios de los testigos que declararon en el juicio tras ocho años y diez meses de proceso, el Tribunal reconstruyó que aquel día, Ríos rebasó a la altura del barrio José Hernández a una fila de autos y un camión que se trasladaba a muy baja velocidad, invadiendo el carril contrario, para retomar el que le correspondía, circunstancia en la que Kessel cruzaba la calzada hacia la parada de colectivos. En ese momento se asustó por el ruido del caño escape del Fiat y giró para retornar sobre sus pasos cuando estaba en mitad de la calle. Allí se produce la colisión que terminó con su vida.

Para el Tribunal quedó acreditado que Ríos se conducía a una alta velocidad y que no realizó ninguna maniobra evasiva ni frenó para evitar la colisión. En este sentido enumeró varios testimonios que dieron cuenta de aquello, además de la pericia que se le realizó al auto para evaluar los daños que recibió.

Así, consideró inverosímil la versión de descargo de Ríos y Suarez, que sostuvieron que ese día iban tranquilos y despacio. Los jueces también descartaron que Ríos se haya sorprendido por el intempestivo giro de Kessel, intentando retornar sobre sus pasos. En relación a esta versión de descargo, sostuvieron que denota la falta de arrepentimiento del imputado.