Un gesto solidario para ayudar a los merenderos

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Un grupo de mujeres se organizó para abastecer a los merenderos diseminados en Paraná.

Con la simple donación de un alimento no perecedero se puede ser parte de una red de solidaridad que procura abastecer a más de medio centenar de merenderos ubicados en distintos barrios de la ciudad. Quienes puedan realizar aportes pueden comunicarse al Facebook Agrupación La Cata.

 

Valeria Robin | [email protected]

 

En el último tiempo se han multiplicado los casos de personas cuyos ingresos son insuficientes para juntarse con un plato de comida; y en el mismo sentido crece la cantidad de vecinos que se organizan para dar una mano. Uno de ellos es el grupo de voluntarias que conforman la Agrupación La Cata. Estas nueve mujeres se organizaron para abastecer a una constelación de merenderos diseminados a lo largo y lo ancho de la ciudad.

La convicción es grande y la propuesta sencilla: solicitan a la comunidad la donación de un alimento por persona. Así, intentan reunirse con una cantidad considerable de alimentos, que serán distribuidos en unos 50 merenderos.

Para conocer detalles de la propuesta EL DIARIO entrevistó a Maite Grandoli, una de las referentes de la entidad.

“La convocatoria vincula el alimento y la solidaridad”, dijo la entrevistada, al añadir que “buscamos esa asociación porque es lo que más están necesitando los merenderos de la ciudad en estos momentos: la donación de alimentos no perecederos para poder llevar a cabo su labor diaria”. Si bien Maite ofició de vocera, lo hizo en representación de un grupo más amplio que incluye a “Ayelén, Alejandra, Noelia, Lorena, Nadia Pisk, Stefanía, Melanie y Nadia Álvarez”.

—¿Cómo se les ocurrió la idea?

—Hace unos cinco años que estamos llevando adelante esta tarea de ser el nexo entre la gente que quiere donar y los merenderos; por eso sabemos la situación que atraviesan.

Para montar esta campaña en particular buscamos diferentes ideas para que despierte interés en la comunidad y que todos puedan participar. Es por eso que apuntamos a que se done desde un alimento porque por poco que resulte todo suma.

Los merenderos también necesitan herramientas de trabajo como ollas, sartenes, cucharones, cubiertos y platos, pero en este caso nos concentramos en los alimentos.

Sabemos que la situación económica está difícil para todos, por eso no apelamos a que nos donen en cantidad. Sino, que tiene por objetivo que una persona done un alimento. Si logramos que muchos lo hagan, sumaríamos una cantidad considerable.

 —¿Cómo se han organizado para reunirse con las donaciones?

—Establecemos contacto con la gente a través de las redes sociales; ya sea Facebook o Instagram (Agrup. La Cata Oficial). Los interesados en donar pueden comunicarse por esas vías para coordinar día y horario para pasar a retirar la donación a domicilio, tomando todas las medidas de higiene y seguridad que la situación exige.

—¿Qué destino tendrá lo recaudado?

—Se destinará a diferentes merenderos de nuestra ciudad. A propósito, recientemente actualizamos nuestro registro de merenderos y hay por lo menos 50 que necesitan ayuda. La demanda es mucha, y si no alcanzara para todos deberemos priorizar.

—¿Cuál es la historia de la Agrupación La Cata?

—La agrupación ejerce la actividad solidaria hace 5 años. Llevamos como nuestra bandera el nombre de la querida Cata, hincha fanática de Patronato de la Juventud Católica. Ella, dedicó gran parte de su vida al club, realizando diversas actividades en beneficio de esa institución: desde el lavado de las prendas de los jugadores, hasta la venta de rifas para costear gastos, por ejemplo, de los colectivos para trasladar a los hinchas en los encuentros futbolísticos de Patronato.

Es por eso y mucho más, que tomamos su figura de mujer e hincha, y la reivindicamos de alguna manera mediante esta agrupación.

—¿Quiénes participan?

—Actualmente somos nueve mujeres, todas, por supuesto, hinchas de Patronato. Nos conocimos alentando al rojinegro.

No tenemos personería jurídica, por lo cual no contamos con una sede. Somos de distintas partes de la ciudad; estamos distribuidas desde Bajada Grande hasta San Benito.

Nos movemos por toda la ciudad, a veces en auto otras en moto, siempre buscamos la manera de llegar donde nos convocan.

Luego, cuando logramos juntar muchas donaciones, organizamos con algún merendero y les llevamos las colaboraciones en cantidad.

—¿Qué desafíos se les han presentado a raíz de la situación de pandemia?

—Los contratiempos fueron muchos; y el mayor de ellos tiene que ver con el miedo que nos acechaba al principio de la pandemia. El miedo a contagiarse, a no saber cómo relacionarse ya que era nuevo para todos. Y en ese sentido, las donaciones disminuyeron. La gente juega un rol importantísimo en nuestra tarea. Y el hecho de que las donaciones vayan de mano en mano y que se requiera la interacción con las personas, muchas veces complica las cosas.

Recordemos que en una época había que circular con el debido permiso por lo cual se nos dificultaba trasladarnos.

Objetivos

—¿Qué objetivos se han planteado para el futuro cercano?

—Los objetivos, siempre pensando también en el contexto, es poder paliar las necesidades que se dan en los barrios, colaborando con las personas que trabajan en los merenderos; labor que es sumamente destacable e incansable. Por eso queremos, en la medida de lo posible, colectar lo más urgente, que es el alimento.

Homenaje

—¿Qué vínculos pueden establecer entre la labor social que desarrollan y la persona que homenajean al llevar su sobrenombre?

—La «Cata», como le decimos nosotras, era una mujer humilde, trabajadora, que apostó al club su propia vida. Entendemos que su tarea era social porque hizo todo para que su amado Patronato creciera, y para esto confió en los gurises, en sus jugadores, en el club que por ese entonces era de barrio, con todo lo que esto implica.

Cuando comenzamos como agrupación nuestra intención fue esa: hacer crecer al club sumando hinchas y hacer conocer su historia. Por ello comenzamos pintando murales en referencia a Patronato, a su vez visitando hogares, llevando camisetas, guantes, etc. Pero rápidamente ese sentido de pertenencia nos llevó a ser conscientes de que podíamos hacer más. Así fue que tomamos el ejemplo de Cata, pero la proyectamos a un área mayor.