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lunes, abril 12, 2021
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    Cuerpo, memoria y arte conjugados en diez escenas

    “Muy bien 10. Escenas para componer una biografía” marca el regreso de Silvina Fontelles a las salas de exposición. La muestra propone una serie de obras en que la artista expone el resultado de un proceso que combina plástica con biodrama. El conjunto está integrado por trabajos de mediano formato, pensados para que el espectador observe, lea y escuche.

     

    Carlos Marín

    [email protected]

     

    Son 18 escalones que forman un recorrido helicoidal y la instalan cotidianamente en su reino. En ese mundo fascinante, pleno de misterios y sorpresas, Silvina Fontelles se encuentra cada jornada consigo misma.

    Rodeada por anaqueles, gavetas, retazos de materiales diversos, sombreros de mariachi, herramientas, e innumerables objetos, la artista se convoca cotidianamente al trabajo. En ese espacio que asoma por un ventanal al paisaje urbano del sur de la ciudad da forma y pule prolija, obsesivamente, sus visiones. Sentada en su sillón, casi como un trono frente a su tablero de trabajo, diseña amorosamente sus proyectos. Gesta sus criaturas. “Estoy muy feliz con esta muestra, la primera que sale del nuevo taller, en esta que es mi casa ahora”, asegura a EL DIARIO.

    Desde hace algo más de un mes y medio, cada día esos 18 escalones –como en aquel cuento clásico, del poroto mágico que crecía hasta el cielo para que un personaje subiera sobre las nubes- se recorren en uno y otro sentido con ritmo febril. La artista paranaense está dando los retoques finales a lo que será su nueva muestra “Muy Bien 10. Escenas para componer una biografía”. La propuesta marca su regreso a una sala de exposiciones con una propuesta de riesgo, luego de su anterior exposición importante, en el Museo Provincial de Bellas Artes, hace ya varias temporadas.

     

    NUEVO DESAFÍO

    Fontelles nació en 1960. Conoció como alumna primero y como colega años más tarde a Celia Schneider –referencia clave en su trayecto formativo y personal-, a Gloria Montoya, a Carlos Asiaín. “Todos artistas que iluminaron los 60, los 70 y parte de los 80. Yo era la más chica de un grupo de plásticos de la zona”, evoca. Y agrega: “Soy de una generación que tenía como premisa que la obra hable por sí misma”. Lo dice antes de explicar por qué le resulta desafiante esta muestra que inaugurará el próximo viernes a las 20.30 en Casa Boulevard/Sala Metamorfosis (Ituzaingó 80)

    El desafío, se intuye, radica en una concepción común a aquel grupo para los cuales “no había otros discursos que acompañaran a la obra, como sí los habrá en este caso con textos –ligados a recuerdos biográficos- y grabaciones de la autora leyendo esos textos”. ¿Cómo recibirá el público esta nueva apuesta de Fontelles? Habrá que esperar al viernes para saberlo. Por lo pronto la autora trabaja contrareloj para que cada elemento de esta compleja producción “esté tal y como debe en el lugar” que le ha asignado.

    Esa inquietud por generar y hacer es parte de la necesidad permanente de búsqueda que lleva a esta creadora, casi sin pausa, de una iniciativa a otra. De un sueño a otro detrás de la utopía. Por esa misma razón, si bien es conciente de su filiación –por tiempo y espacio geográfico y social- a una generación determinada, ella avanza tendiendo puentes con colegas de otras edades. “Ahora estoy trabajando con una generación menor que yo, que aborda con mucha pasión el arte contemporáneo”, desliza. Y menciona entre otros, en el nombre de Julia Acosta, quien junto a Carlos Battauz realiza la curaduría de la muestra.

    Los aportes de estas nuevas miradas enriquecen la perspectiva de la artista, y hacen que en “Muy bien 10” confluyan intereses “de una generación que está más allegada a los movimientos que bullen en el presente”.

     

    CAMINO REPARADOR

    “Probablemente hay cosas que sanar”, dice como para sí misma Fontelles. Y subraya que “el arte per se es terapeútico, es reparador” y que esa herramienta “muy potente”, vinculada a la creación, le ha permitido sobrellevar situaciones difíciles de su biografía. En clave psicoanalítica, acepta que lo que ha logrado hacer visible de su mundo interno le ha permitido restablecer el equilibrio. Y confía que el resultado de transitar ese camino, también pueda aportar a otros a lograrlo. “Sacar algo de mí y que pueda dar cuenta de eso es sanador”, explica. ¿Por qué estas escenas no podrían conducir a otras personas en el mismo sentido?

    En su nuevo taller, la artista gestó su “desafío” creativo más reciente: el conjunto de obras que integran su nueva muestra. Escenas pensadas para que el espectador observe, lea y escuche. FOTOS: Marcelo Miño

    ORIGENES

    El génesis de esta muestra hay que ubicarlo en 2019, tras un taller de biodrama que la paranaense realizó con Vivi Tellas, creadora de esta forma de expresión nacida de un interés por explorar (y valorizar) la vida de las personas desde el teatro. Una propuesta que se consolidó en el país y el extranjero como un productivo proyecto biográfico-documental que ha tenido distintas expresiones.

    Una de esas derivaciones es la nueva propuesta de la gestora, que no titubea en cruzar fronteras para vincular disciplinas. “Trabajo en esto desde 2019, cuando participé de ese taller. El biodrama fue un insumo que me impactó”, reconoce. Tras la experiencia, “comenzó a aparecer una serie de escenas de mi infancia y repentinamente me di cuenta que estaba trabajando con biodrama en la plástica. Seguí con eso, lo desarrollé y hoy puedo sostener que este conjunto de obras es resultado de haber trasladado lo que aplicamos con Vivi Tellas a mi taller”.

    Plasmar aquel entusiasmo inicial en decisiones que se tradujeran en producción concreta no fue fácil. “Siempre tenía problemas con la autorreferencialidad”, asume. Pero luego de `tamizar´ a través de biodrama ese material interno, pudo aceptar que podría, tal vez, exponerlo públicamente. “Consideré que esa materia prima tenía una dimensión que rebasaba lo individual y se proyectaba a lo social. Y pensé que eso que quería compartir en tanto lo iba generando como obra, podía producir también resonancias e identificaciones en otras personas”.

    La clave de ingreso, la llave que giró para abrir la entrada a ese nuevo territorio en el cual se desató la creación, fue el hallazgo –en un negocio de antigüedades de la ciudad- de una pequeña muñequita que desencadenó un aluvión de recuerdos.

    Ese objeto, replicado técnicamente por Carlos Battauz, ocupa un lugar central en cada una de las diez potentes “escenas” de la exposición que presentará esta semana.

     

    FIN DE SEMANA NUTRIDO

    Luego de su apertura el próximo viernes a las 20.30 en Ituzaingó 80, la muestra permanecerá expuesta durante 15 días, hasta el 22 de abril. La inauguración de “Muy Bien 10” es parte de un fin de semana en el cual “los dueños de casa” mostrarán su trabajo, ya que el sábado próximo, el grupo Metamorfosis reestranará “Un eco más”, trabajo teatral por el que han sido reconocidos. Ese mismo día tendrá inicio un taller con la artista plástica santafesina Raquel Minetti.

     

    HILVÁN

    El conjunto de obras que integran “Muy bien 10” configura una serie de 10 escenas “muy teatrales, algunas más que otras”, que pueden pensarse con una secuencia ligada a la singular experiencia existencial de la autora.

    Si bien la forma final en la disposición de las obras en el espacio de la sala 1 de Casa Boulevard la dará la mirada de los curadores, puede adelantarse que –sin ser una pauta organizadora del recorrido- existe una sutil línea que enhebra los trabajos apoyado en el tiempo. Así las escenas comprenden un período que va desde la etapa de la primera infancia a la adolescente. De todos modos, con franqueza, respecto al hilván con el cual presentar el recorrido, Fontelles confía: “el orden no es algo que me inquiete. Sí –agrega- me preocupa más que la resolución del planteo en el espacio de la sala sea algo estático”. En la resolución de ese aspecto desafiante, estará puesta toda la experiencia de la mirada curatorial, a cargo de Julia Acosta y Carlos Battauz.

     

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