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lunes, abril 12, 2021
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    Diferencias en el jurado dificultan arribar a un veredicto unánime

    El jurado popular que evalúa la prueba producida en el juicio contra el policía acusado de disparar con su arma reglamentaria contra un joven que huía desarmado de una persecución policial tras una denuncia de robo, notificó que posiciones diferentes impiden que se dicte un veredicto por unanimidad. Al cierre de esta edición el jurado continuaba deliberando.

     

    El jurado popular que evaluó la prueba que se produjo en el juicio que se sustanció contra el sargento de la Policía de Entre Ríos, Javier Mauricio Gómez, por el crimen de Iván Pérez, planteó a través de un nota que estaba ante un caso difícil y que las posiciones dentro del jurado imposibilitaban arribar a un veredicto por unanimidad como lo requiere la Ley de Juicio por Jurados.

    Así, la jueza les concedió un plazo más para que continuaran deliberando y pudieran llegar a una resolución.

    También les informó que en el caso que no logren acordar una sentencia unificada, el juicio se declara estancado y se podrá realizar ante un nuevo jurado.

    Gómez está imputado del delito de Homicidio agravado por tratarse su autor de un miembro de las fuerzas de seguridad en abuso de sus funciones.

    El crimen ocurrió el 9 de octubre de 2019, minutos antes de las 11, en calles Furques y Los Algarrobos, en el barrio Molinari, de Gualeguaychú.

    Aquel día, Gómez disparó con su arma reglamentaria contra Pérez, que había sido sindicado como autor de un robo. El disparo, efectuado a poco menos de 100 metros, impactó en la cabeza del joven de 24 años.

    Alegatos

    En los alegatos que se realizaron ayer, Fiscalía y querella solicitaron al jurado que declare al efectivo culpable del crimen de Pérez. Coincidieron en que no hubo ningún justificativo que fundamentara el obrar del efectivo.

    La defensa sostuvo la inocencia basándose en que el disparo fue involuntario y que su defendido no tuvo intención de matar a Pérez.

    En la jornada del martes 30 de marzo, Gomez declaró y reiteró la versión del disparo involuntario.

    En este sentido, declaró que “el objetivo era perseguir al sospechoso, pero se me ocasiona el disparo involuntario”.

    También manifestó que ese hecho le cambió la vida, porque, según sostuvo, “habiendo tomado todas las medidas de precaución que tomé, no me explico cómo se me ocasionó ese disparo involuntario, y no puedo vivir pensando que le quité la vida a una persona”.

    Apuntando

    En los alegatos de cierre del debate, Fiscalía instó al jurado a no dejar impune un crimen cometido en un estado democrático.

    Así, destacó que se dio muerte a una persona que huía desarmada y que no podía significar un peligro para nadie.

    También resaltó que varios testigos manifestaron que “vieron a Gómez apuntando hacia el lado de la iglesia”, que observaron al acusado “apuntando a una persona y disparando”.

    El fiscal señaló que el arma era apta para el disparo y tenía tres sistemas de seguro, atacando la versión del disparo involuntario.

    Así, destacó que el reglamento del policía prescribe que el arma es el último recurso y que se debe usar para defensa y no para atacar.

    A su turno, la querella aclaró que no se juzgaba la conducta de Pérez sino la responsabilidad de Gómez.

    En la jornada del martes 30, testigos de la defensa manifestaron que la víctima infundía temor en el barrio por un aludido accionar delictivo junto a otros jóvenes.

    Al igual que Fiscalía, la querella cuestionó las pericias de parte de la defensa que abonaron la hipótesis de un disparo involuntario que rebotó y dio en la cabeza de la víctima.

    El querellante sostuvo que la hipótesis de la defensa que la muerte se produjo como consecuencia de un rebote es “inadmisible” y añadió que, como regula el reglamento de la Policía, el arma se usa como último recurso.

    En este sentido manifestó que la conducta desplegada por Gómez “es una manifestación de un abuso funcional y de poder que termina con el resultado muerte. El homicidio fue claramente intencional. Fue consciente de lo que hacía al momento del disparo, esto se revela por datos objetivos”. Así, pidió veredicto de culpabilidad.

    Qué dijo la defensa

    Por su parte la defensa sostuvo que la muerte “fue una fatalidad, un hecho involuntario”, que se produjo “con un arma vetusta. Acá no hubo intención, fue un acto involuntario” insistió.

    También cuestionó que “los testigos no vieron nada, todos dijeron que el que disparó fue Zapata. Nadie estaba en el lugar”.

    También señaló que los primeros que llegaron fueron el hermano y la mujer de éste.

    Destacó que el hermano dijo “que no había nadie más” y reiteró que “nadie vio nada. Todos los testigos por un rencor hacia la policía mintieron. Nadie dijo que fue Gómez, todos apuntaban a Zapata”.

    La defensa insistió en que “fue un acto involuntario, él no quiso quitarle la vida”. Sostuvo que “las partes acusadoras tienen los pies de barro, no tienen pruebas”.

    Cuestionó que desde el Estado “se acuerdan de Iván Pérez después de muerto” y sostuvo que “Mauricio Gómez es inocente, no hablé de homicidio culposo, o que debió representarse el riesgo, como sostuvo Fiscalía, fue un acto involuntario”.

    La defensa consideró que Gómez se bajó del móvil con el arma en la mano porque había riesgo inmanente de vida, puesto que el grupo al que refirieron varios testigos había cometido hechos con armas días antes, lesionando a un policía.

    Para la defensa, Gómez se protegió a sí mismo y cuidó a terceros.

    Entendió que en la persecución, cuando ve que no necesita el arma porque no ve riesgo, la guarda, pero antes necesitaba desactivarla.

    “Cuando lo quiso hacer practicando el protocolo, se le corrió el martillo y se le escapó el disparo y se produjo el rebote” y preguntó “¿podemos hablar de intención cuando, practicando los protocolos que le enseñaron en la escuela, se le escapa el tiro?”.

     

     

     

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