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miércoles, abril 14, 2021
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    La relevancia social de un templo consagrado a San Miguel Arcángel

    El 29 de septiembre de 1943, EL DIARIO publicó una crónica, cuyo autor es Alberto Mihura, en la que se integra la descripción de la fiesta patronal y valiosa información que da cuenta del lugar que ocupa la iglesia San Miguel en la dinámica social de la ciudad de entonces. Repasarla ya es un viaje hacia los modos de expresión de la época, pero además nos permitirá tener una mejor referencia de este templo y lo que históricamente lo rodeó.

    Hojear entre páginas amarillentas puede hacernos encontrar con sorpresas, como esta pieza de Alberto Mihura, que se comparte, producida en oportunidad de la fiesta patronal, en 1943, que fuera aportada por el Arq. Fernando Ponce quien se desempeña en el Archivo General de Entre Ríos.

    “El orbe católico está de fiesta. Es el día de San Miguel Arcángel. Rey de los ángeles. No puede menos y hace un paréntesis a la pena que en los momentos actuales lo aflige. Para la ciudad de Paraná, el hecho tiene mayor significación: es el día de su santo patrono. Ahí está San Miguel. Blandiendo enorme espada en su diestra que levanta en alto; se dispone a asestar golpe mortífero a la serpiente. ¡Qué hermosa actitud! ¡Qué bella enseñanza! La fortaleza, virtud, hábito y disposición del alma, contra las debilidades. Con prudencia, justicia y templanza para las acciones, conforme a la ley moral, venceremos los males, vicios y pecados. Es decir que con un poco de buena voluntad, decisión y hábito de obrar bien nos libraremos de ello.”

     

    Religión y Estado

    “La piedra fundamental fue puesta en el año 1836, durante el Gobierno del Brigadier General don Pascual Echagüe y fueron padrinos el mismo gobernador y su esposa doña Manuela Puig de Echagüe. Su construcción fue interrumpida por largos años por causas del constructor, hasta que en 1850 se continuó y terminó con donaciones particulares de personas pudientes de aquella época por el constructor Álvarez. Es de una armonía de línea y proporciones admirable. En su interior flota un ambiente de místico recogimiento. Es de hacer notar la amplitud del recinto y sobre todo la excelente acústica que se debe a condiciones especiales del terreno sobre el que se asienta”.

    “En sus altares hay todavía expuestos a la veneración pública, santos de la época, con ropajes auténticos. Algunas de estas sagradas imágenes han sido guardadas como reliquias. Entre ellas el San Miguel tallado en madera, originario del Perú y que el día de su santo es sacado y paseado en andas. También el Nazareno, testimonio de elogio y admiración son La Dolorosa, de rostro de bellísima expresión, mezcla de dolor, sorpresa, angustia y resignación. El Cristo de miembros articulados. El discípulo José de Arimatea. La Virgen del Consuelo, la Virgen del Carmelo, entre otras. En el altar mayor está el San Miguel de mármol, traído de Italia en el año 1891. Donado por José Mazzini, fuerte comerciante de esta ciudad. Murió en Italia, su patria de origen. Esta obra por la solidez y la acertadísima y delicada combinación de todos los elementos que contribuyen al mejor efecto de una obra de arte, es digna de los mayores elogios. Los rasgos puramente humanos llegan a ser un reflejo de ese carácter místico que se le impuso a la figura. El alma de San Miguel está entregada en absoluto al amor divino y sustraído por completo a las impurezas del mundo. Allí se ha hermanado lo real a lo ideal.”

     

    De ayer a hoy

    “Este templo ha sido en tiempos pretéritos, el predilecto de nuestra sociedad. Él la absorbió entonces y aún sigue siendo el preferido de muchos feligreses. Allí se casó la mayor parte de los jóvenes de antaño, de la sociedad distinguida y calificada. Fueron los mejores enlaces, porque como en todo se debe guardar las debidas proporciones para obtener un resultado feliz; de estos términos abstractos se deduce que los mejores casamientos son comúnmente los que se contraen entre personas de igual clase. En cuaresma, especialmente en la última semana, llamada Semana santa, cuando los cultos y homenajes que se tributan en honor de Dios y de los santos, adquieren la más solemne exteriorización, con preces, cantos sagrados, adoraciones, súplicas, ofrendas y dones; los oficios y ceremonial de San Miguel revestían excepcional brillo y la sociedad de aquella que tenía especial interés por ellos, colmaba su recinto. Era un conflicto encontrar ubicación y se veía en apuros y aprietos para conseguirla. Actualmente este templo esta administrado por los beneméritos Hermanos del Corazón de María, desde el 1927, bajo la dirección severa y celosa del cura párroco Santiago Llach.”

     

    Limpias y libérrimas

    “San Miguel surgió Patrono de Paraná por la mayoría de los feligreses en elecciones limpias y libérrimas. Allí no hubo fraude, ni sellos ni lacres oficiales. El Dr. César Blas Pérez Colman, en su libro del segundo centenario de la parroquia y ciudad de Paraná y por datos extractados del Archivo del Obispado, dice que San Miguel fue proclamado patrono el 1° de enero de 1825 después de una elección por medio de votos secretos, escritos en cedulillas que se colocaron en arca cerrada con los recaudos pertinentes para asegurar la garantía y seriedad del acto. Que se llevó a cabo con acuerdo de las autoridades eclesiásticas con las autoridades civiles; en virtud de que a pesar de ser patrona la Virgen del Rosario, San Miguel y Santa Rosa tenían muchos adeptos y gran parte de la mayoría de los feligreses la había sustituido en las prácticas del culto.”

    “Esta especie de sustitución obedecía probablemente a preferencias personales del anterior cura Dr. Gil y Obligado y especialmente a influencias de los Dominicos del Convento de Santa Fe, asiduos misioneros en esta ciudad y campaña adyacente. En virtud de que la opinión estaba dividida se estimó que la medida más prudente era consultar en forma plebiscitaria la voluntad popular. El historiador don Benigno T. Martínez, relatando este acontecimiento, en presencia de las constancias del acta original que encontrara en el Archivo de Entre Ríos, dice que la elección dio una inmensa mayoría a favor de la Virgen del Rosario y que fue al mismo tiempo elegido como patrono San Miguel Arcángel.”

     

    Cómo fue la elección

    “El comicio se instaló en la plaza principal, en presencia del cura y del escribano, depositándose los votos en una urna cerrada que se había colocado en el brocal del aljibe que existía en dicho lugar para proveer de agua al público. Los vecinos habían sido convocados por medio de pregoneros a quien acompañaba una banda de cornetas que tocaba llamada desde las cuatro esquinas de la plaza. Reunidos que fueron todos los documentos de la elección, se verificó el escrutinio y ante el resultado obtenido, se hizo de inmediato la proclamación popular, celebrándose festejos presididos por las autoridades gubernativas y de la parroquia. Desde entonces, el 1° de enero de 1825, quedó definitivamente, restablecido el culto de los fieles a la adoración tutelar de su iglesia. Y agrega: esta elección constituyó el primer ensayo tendiente a consultar la voluntad popular por medio del voto escrito y secreto.”

    “Debieron pasar muchos años, para que en el país se adaptara ese procedimiento que pone al hombre frente a su conciencia y sin reatos de ningún género, para expresar su opinión ciudadana”.

     

    AL MARGEN

    Siempre es oportuno reflexionar sobre la ciudad. El desafío en este caso ha sido enriquecer una acción conjunta llevada adelante entre EL DIARIO y la Facultad de Humanidades, Artes y Ciencias Sociales de la Uader. De esta experiencia participan docentes, alumnos e invitados, con la idea de poner en valor los bienes comunes y también repasar los asuntos pendientes. Para comentarios y contribuciones, comunicarse a [email protected], [email protected] y/o [email protected]

     

     

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