Deportes

El método Heinze: cómo pasó de los insultos a la ovación en Vélez

10 de diciembre de 2017. Luego de su paso en falso por Godoy Cruz (2015) y de haber ascendido con Argentinos Juniors en el Torneo de Primera B Nacional (2016/2017), Gabriel Heinze se convirtió en el DT del conjunto de Liniers cuando la situación del club estaba lejos de ser la ideal. Con la mitad del torneo desarrollado y un coeficiente de 1.181 en la tabla de los promedios, el Fortín se fue a la pretemporada solamente superando a cuatro equipos en la zona baja (Olimpo, Temperley, Arsenal y Chacarita) y el Gringo sabía que debía trabajar mucho para no sufrir.

“Vi los últimos 48 partidos de Vélez. Si estoy acá es porque creo que puedo ayudar a esta institución y a los jugadores”, explicó Heinze en su primera conferencia. ¡Y vaya si lo ayudó! Hoy, casi un año después de su llegada, Vélez está a 19 puntos del descenso, es el que más unidades cosechó de local en la Superliga y su juego es elogiado por el ambiente del fútbol. Las mismas manos que los hinchas usaban para manejar la calculadora hoy las usan para aplaudir al equipo. Pero el camino no fue fácil.

11 de marzo de 2018. 33 minutos del segundo tiempo. Vélez perdía 2-1 contra Rosario Central en el Amalfitani y Heinze decidió sacar al goleador Mauro Zárate, en aquel entonces ídolo velezano. Se generó un murmullo generalizado en el estadio y hasta algunos hinchas insultaron al entrenador. Duró cuestión de segundos el fastidio, ya que el ingresado Rodrigo Salinas decretó el 2-2 final y calmó a las fieras. A partir de allí, de manera paulatina, los triunfos y el tiempo le comenzaron a dar la razón al Gringo.

CUANDO LO INSULTARON

10 de diciembre de 2017. Luego de su paso en falso por Godoy Cruz (2015) y de haber ascendido con Argentinos Juniors en el Torneo de Primera B Nacional (2016/2017), Gabriel Heinze se convirtió en el DT del conjunto de Liniers cuando la situación del club estaba lejos de ser la ideal. Con la mitad del torneo desarrollado y un coeficiente de 1.181 en la tabla de los promedios, el Fortín se fue a la pretemporada solamente superando a cuatro equipos en la zona baja (Olimpo, Temperley, Arsenal y Chacarita) y el Gringo sabía que debía trabajar mucho para no sufrir.

“Vi los últimos 48 partidos de Vélez. Si estoy acá es porque creo que puedo ayudar a esta institución y a los jugadores”, explicó Heinze en su primera conferencia. ¡Y vaya si lo ayudó! Hoy, casi un año después de su llegada, Vélez está a 19 puntos del descenso, es el que más unidades cosechó de local en la Superliga y su juego es elogiado por el ambiente del fútbol. Las mismas manos que los hinchas usaban para manejar la calculadora hoy las usan para aplaudir al equipo. Pero el camino no fue fácil.

11 de marzo de 2018. 33 minutos del segundo tiempo. Vélez perdía 2-1 contra Rosario Central en el Amalfitani y Heinze decidió sacar al goleador Mauro Zárate, en aquel entonces ídolo velezano. Se generó un murmullo generalizado en el estadio y hasta algunos hinchas insultaron al entrenador. Duró cuestión de segundos el fastidio, ya que el ingresado Rodrigo Salinas decretó el 2-2 final y calmó a las fieras. A partir de allí, de manera paulatina, los triunfos y el tiempo le comenzaron a dar la razón al Gringo.

¿CÓMO TRABAJA?

De la escuela de Marcelo Bielsa, el Gringo tiene como base fundamental el trabajo. Es obsesivo, intenso, hay días que se queda durmiendo junto a su cuerpo técnico en la Villa Olímpica analizando videos y trabaja de igual manera con todos los futbolistas. Con los que juegan habitualmente y los que no. Todos hacen lo mismos. A todos les exige lo mismo.

Se pone loco cuando le mencionan la palabra improvisación. Para él no existe eso. Cuando puso por primera vez a Francisco Ortega como lateral por izquierda en un amistoso, un periodista le preguntó por qué improsivó con el juvenil -que siempre jugó como mediocampista ofensivo- y no le cayó bien. “Yo no improviso nada. Si pongo a un jugador en determinado lugar es porque lo trabajo, lo entreno y sé que me puedo rendir”, explicó.