Sirirí robot: una experiencia de invasión teatral frente al río y a las barrancas

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Tomando como referencia un espacio significativo de la ciudad, con centro en dos obras que hacen a la identidad de Paraná, Compañía De lo urgente, junto a la Asociación Civil Barriletes y Cultura de la Provincia, presentarán un espectáculo para todas las edades, basado en una intervención teatral. Será el próximo domingo a las 19.30 en el Parque Carmelo Cabrera, conocido por “el Patito Sirirí”. La propuesta se reiterará los domingos siguientes de marzo.

 

Carlos Marín | [email protected]

 

Abrevando en las técnicas del teatro aéreo como disciplina específica, pero apelando también a la música original y en vivo y al clown, Compañía De lo urgente vuelve a salir al ruedo con “Sirirí robot”. El espectáculo, que se estrenará el próximo domingo a las 19.30, está pensado para todas las edades y se presentará en un espacio altamente significativo de Paraná: el parque Carmelo Cabrera, conocido por ser el espacio “del Patito Sirirí”. A la vez, tomando otra figura que identifica el lugar, la propuesta ficcionaliza y resignifica la presencia del Robot emplazado en el espacio verde, ubicado junto al Centro Cultural La Vieja Usina y el Centro de Convenciones.

El Robot “es contemporáneamente el protagonista en la trama de la historia y el dispositivo escenográfico sobre el cual se sustentan las escenas, los movimientos acrobáticos y todas las peripecias de la historia”, explica a EL DIARIO Gustavo Bendersky.

El Robot, agrega el artista “funciona, así, como tablado y escenario. Pero también simplemente como tobogán, como arenero, como altura desde la cual ver el atardecer…  y – por otro lado – como androide a partir del cual reflexionamos sobre las paradojas de la inteligencia artificial y las sólo aparentes incongruencias entre el conocimiento científico y nuestra vida cotidiana”.

El espectáculo tiene una duración de cuarenta minutos. “Pero aquello que llamamos `obra de teatro´ es sólo una parte de la experiencia completa”, indica el actor. La experiencia implica bastante más: “asomarse con los gurises a esa terraza maravillosa sobre nuestro río Paraná, percibir el verdor del paisaje, vagabundear por los juegos y el paisaje y observar finalmente al mismo tiempo el atardecer y el espectáculo. También a esto le llamamos teatro de invasión”.

El equipo de trabajo de “Sirirí robot” está conformado por María Scacchi, Daniela Farfala, Carmen Alday, Ezequiel Caridad y Gustavo Bendersky en la escena. En la asistencia musical participan Sergio Scacchi, en la asistencia general Nahuel Valiente y la dirección es de Gustavo Bendersky. La producción general es de Compañía de lo Urgente.

Público

Desde su fundación, esta Compañía teatral ha tenido vocación por ir a la búsqueda del público en distintos espacios, “por incursionar en espacios que no se asocian habitualmente con lo teatral, por generar teatralidad fuera del edificio teatral”. En este sentido esta iniciativa supone el regreso del grupo a incursionar en espacios al aire libre.

No se trata de un proyecto reciente. La primera idea nació hace seis años y quedó plasmada en un texto que aguardó en un cajón desde entonces. La intención de intervenir performáticamente el Robot surgió “a partir de experiencias personales, como personas que hemos crecido en la ciudad, en sus parques, en contacto siempre con el río”, explica Bendersky. “Al ver jugar a nuestros hijos e hijas en los mismos sitios donde antes jugábamos y ver también cómo fabulaban con el Robot, pensamos que sería hermoso ponerle el cuerpo y nuestra imaginación como adultos y como artistas”.

Para el director, “el advenimiento de la pandemia por la que estamos atravesando y cómo este suceso modificó profundamente nuestros hábitos y necesidades -favoreciendo las actividades que se desarrollan al aire libre- nos hizo arribar a la conclusión de que es este el momento ideal para concretar este espectáculo que tanto nos entusiasma”.

SALIR A LA CALLE

—»Teatro de invasión» ¿Qué significa? ¿Por qué lo incorporaron y qué implica hablar de esta modalidad?        

Gustavo Bendersky: — La propuesta del espectáculo se inscribe dentro de lo que históricamente se ha conocido como teatro de calle y que a nosotros nos gustaría pensar – tomando la definición del teatrista e investigador André Carreira – como teatro de invasión. El teatro de calle parte de concebir la ciudad como el espacio por excelencia de lo político y cultural, el continente y marco de la vida comunitaria. El teatro a su vez destaca entre las expresiones artísticas y culturales como una de las disciplinas que más ostenta y ejercita su carácter asambleario, de encuentro, de congregación, de debate y experimentación de lo público.  Nunca está de más señalarlo: el espacio público nunca es neutral, es un continente polisémico. En este sentido es que nos interesa redescubrir la dinámica de la ciudad como una especie de partitura que los y las ciudadanas ejecutamos permanentemente. La ciudad es en sí misma una dramaturgia: organiza distintos modos de mirarla y mirarnos, establece medios y modos de habitarla, de estratificar sus espacios, de circular por ella. De allí que generar teatralidad en espacios públicos, entonces, parte de la comprensión de la propia ciudad – o más específicamente de sus espacios públicos – como el lugar donde se entablan diálogos y luchas por establecer significados; supone el juego vivencial que se da como condición básica de uso del espacio cotidiano. El teatro que “invade” la ciudad se vale de esta percepción para hacer de los espacios públicos una experiencia estética. Para pensar la ciudad como espacio de representación. La intromisión de la ficción dentro de los paisajes cotidianos de la ciudad representa una de las más importantes características de este teatro, implica la inauguración o el establecimiento de espacios lúdicos que inviertan o modifiquen el orden cotidiano. Nos gusta pensar en este espectáculo como la invitación a habitar la ciudad con estrategias poéticas.

INTEGRACIÓN MULTIDIMENSIONAL

—“Sirirí robot” está atravesado por distintas dimensiones –históricas, sociales, emotivas-. ¿Cómo trabajaron para incorporarlas en el espectáculo?

G.B: — Trabajar con la espesura de esas dimensiones – la histórica, la social, incluso la política – resulta todo un desafío, dado que el espectáculo está pensado para absolutamente todas las edades y toda la familia. En este sentido, desde lo dramatúrgico nos ha servido trabajar sobre la construcción de niveles (o andariveles) de lectura (o podríamos decir de percepción). Y también en torno a los sobreentendidos, a lo que no necesita necesariamente aclaración. Así, más sugeridos que formulados explícitamente, aparecen en la experiencia escénica aspectos como la memoria colectiva que atesoran los espacios públicos, la experiencia comunitaria de habitar una misma ciudad, la inteligencia artificial y lo que eso despierta como debate en torno a qué sea la inteligencia en sí, las controversias entre una visión tecnócrata de la ciencia y una mucho más cercana a lo humano. Todo mucho más susurrado que dicho, más bien como una invitación a que esos interrogantes sigan reverberando en cada asistente.

Aprendizajes y descubrimientos

—Desde lo teatral, ¿cuáles han sido los aprendizajes y descubrimientos que para vos son más interesantes de este proceso?

G.B.: —Los desafíos son múltiples y atraviesan de principio a fin el proyecto, desde su germen hasta su concreción definitiva. Para quienes integramos el equipo de trabajo significa claramente una experiencia de aprendizaje en múltiples sentidos, puesto que se trata de incorporar técnicas y procedimientos teatrales en los cuales no habíamos incursionado con anterioridad. El hecho de haber elegido el mismo Robot como protagonista, pero sobre todo como dispositivo escenográfico del espectáculo, nos puso frente a numerosos retos que nos estimulan y que propician las acciones creativas. Por su tamaño, por su altura, por las características estructurales del Robot y también por su historia el Robot constituye una constante invitación al juego, a la experimentación, a la búsqueda y a asumir determinados riesgos.

—El horario de inicio está previsto a las 19.30, casi al anochecer. Y es al aire libre ¿Habrá elementos técnicos (luces, sonidos, etc), que apalanquen el trabajo actoral?

G.B.:—Sí. Afortunadamente contamos con el acompañamiento de las áreas de Cultura tanto de la Provincia como del Municipio, así como con el acompañamiento de Turismo de la Provincia. Eso nos ha permitido prever la incorporación de elementos técnicos que resultan fundamentales para la concreción de la puesta en escena. No sólo por lo lumínico que es fundamental, sino porque además la propuesta prevé música en vivo, y eso también requiere de una apoyatura desde lo técnico.

—Si bien ya tenés una gran trayectoria de laburo ¿qué significa para vos ser parte de esta propuesta que lleva una intervención a este espacio tan ligado a la identidad de la ciudad?

G.B.:—En lo personal poder concretar esta intervención escénica, este espectáculo, significa la posibilidad de tender un puente entre este presente y mi propia infancia… sumado a la infancia de mis dos hijos. Significa ejercitar el teatro como un oficio donde se puede seguir en íntima conexión con uno mismo y la espesura que da la memoria, y el reconocerse en la memoria colectiva. También tomar partido en la defensa de los espacios colectivos, en la idea de ciudadanía en oposición a la práctica que nos ve a los habitantes de la ciudad como meros consumidores. Ensayar en el Parque, encontrarnos cada día y disfrutar de la entrega y profesionalismo de todo el grupo; ensayar y al mismo tiempo jugar de a ratos con los gurisitos que andan por ahí, ver el atardecer o salir espantados por los mosquitos… todo eso constituye la experiencia de Sirirí Robot.