Cómo se forman los policías bajo los nuevos contextos

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 El Director de Institutos Policiales, Claudio González, comentó a EL DIARIO las dificultades suscitadas en la formación de futuros agentes producto de la pandemia. Pero también explicó de qué modo la formación se ha adaptado a los tiempos que corren.

 

Nicolás Bonazzola

La historia de las fuerzas de seguridad en Entre Ríos se remonta a las primeras formaciones militares creadas por Francisco “Pancho” Ramírez. La creación de la República de Entre Ríos fue la primera experiencia como organización provincial. Durante aquel período se redactó en “El Bando” sentando los principios de la organización económica, política y militar de la provincia. En el apartado militar de “El Bando” se establecían las primeras formaciones regulares y se delegaba en las mismas tareas relativas a la seguridad. Estas estarían siempre dirigidas por un agente civil, destacado y con algún tipo de formación.

Hoy la formación del personal de la Policía de Entre Ríos depende de la Dirección de Institutos Policiales. La misma funciona en la Escuela de Oficiales y hace tres años es dirigida por Claudio González.

La formación de los aspirantes a vestir el uniforme policial se divide entre las escuelas de Oficiales y Suboficiales.

Los aspirantes a ser Suboficiales son llamados Agentes. La institución se encuentra dividida por sexo, en tanto “varones” se localizan en Villaguay y “mujeres” en Rosario del Tala. Los ingresantes son formados y entrenados durante 9 meses y egresan como Agentes de Policía.

Por su parte en la ciudad de Paraná se localiza la Escuela de Oficiales o Cadetes. En la misma se dicta una carrera de 3 años donde se obtiene el título de Técnico en seguridad pública. También posee un régimen separado por sexo pero ambos en la misma ciudad.

Quienes hayan alcanzado esta tecnicatura pueden acceder al dictado de la Licenciatura en seguridad pública que dirige UADER en la ciudad de Concepción del Uruguay.

El Director de Institutos Policiales, Claudio González. FOTOS: Marcelo Miño.

Problemática

Todos los años las generaciones de aspirantes ingresan en modalidad internado y durante el tiempo que duran sus estudios conviven con sus compañeros de promoción. El 2020 y la llegada de la pandemia Covid 19 trajeron consigo los cursados no presenciales.

Tanto los aspirantes a Agentes cómo Cadetes mantuvieron el cursado desde la virtualidad y durante el mes de noviembre se realizó un reentrenamiento presencial. Incluso se confirmó el egreso de 53 nuevos oficiales que realizaron la mayor parte del tercer año de manera virtual.

Modificaciones de la pandemia

En realidad, al 2020 la escuela de agentes lo comenzó en la presencialidad. Al poco tiempo el decreto de aislamiento interrumpió el normal funcionamiento y los estudiantes debieron regresar a sus casas. Los restantes 9 meses de su formación se desarrollaron en la virtualidad. Al finalizar los agentes debieron hacer un reentrenamiento presencial durante 40 días.

Según se le explicó a EL DIARIO este año se retoma la presencialidad pero en un esquema de burbujas. La escuela ubicada en Villaguay albergará a 240 estudiantes durante un período de 9 meses. La modalidad será diferencial para evitar aglomeraciones y los agentes se dividirán en dos grupos. Los grupos irán rotando cada quince días, de modo tal que cuando uno realice entrenamiento y cursado presencial el otro grupo lo hará virtual.

La escuela de Villaguay posee un espacio muy extenso y eso permite que el distanciamiento se cumpla. En tanto este lunes 15 ingresó el primer grupo, los cuales rotarán con el segundo grupo el 1 de marzo.

La situación de la Escuela de Cadetes fue similar, salvando que el inicio de la cuarentena antecedió al ingreso. Es decir que los cadetes debieron comenzar el año en la virtualidad. Una vez culminada la curricula áulica, se autorizó bajo protocolo 40 días de reentrenamiento policial.

La presencialidad volverá este año cuando comience el ciclo. Según informó la Policía el 31 de enero finalizó la inscripción, hubo alrededor de 900 inscriptos de los cuales se seleccionarán unos 100.

Personal en actividad

En la Escuela de Oficiales también se dictan cursos y formaciones complementarias. Quienes ya sean policías en actividad pueden capacitarse en oficios, ocupar instalaciones deportivas, realizar cursos que le permitan acceder a grados superiores, entre otras.

Para aquellos oficiales que se encuentran haciendo carrera, la Escuela ofrece capacitaciones en conducción policial. En la mismas los cursantes aprender técnicas y teorías sobre el manejo de grupo y la conducción de la fuerza. También amplían su conocimiento sobre el manejo de distintos armamentos.

Finalmente, quienes posean algún tipo de sanción pueden ser enviados a la escuela de oficiales a reentrenarse. La charla con González profundizó en algunos de estos ejes.

–¿Cuál es el perfil que se trabaja en la formación?

–Nosotros tenemos dos premisas: preservar la vida y aplicar la ley. Sobre esos dos conceptos básicos trabajamos sobre los valores, sobre las materias que tienen que ver con el derecho penal y también vamos incorporando nuevas problemáticas como la violencia de género. Tenemos una gran responsabilidad porque el Estado, en tanto auxiliares de la Justicia, nos provee un arma de fuego. Por eso el pilar fundamental es preservar la vida y aplicar la ley. 

Intereses

–¿En qué se hace hincapié para seleccionar los ingresantes?

–Para llegar a ingresar tenemos etapas previas. Tests psicológicos y tests de salud. Es decir, nuestro gabinete psicológico va estableciendo un perfil de cada aspirante a ingresar. Después deben aprobar exámenes médicos, físicos e intelectuales, se busca chequear la salud física de nuestros ingresantes.

–Hace unos años se bajaron los requisitos…

–Hoy se exige el secundario de nuevo, la realidad es que antes quienes no tenían la secundaria podían terminarla acá.

–¿Como se organiza la disciplina y el trabajo físico?

–Yo cumplí 32 años en la fuerza, mi formación difiere de lo que es la actual. Nosotros nos encontramos con una generación atravesada por el ocio. Muchos no hacen actividad deportiva ni recreativa.

Necesitamos fortalecerlos para que no se lesionen. Si se lesionan les causamos un daño y encima no pueden progresar en la formación. Lo primero que hacemos es un trabajo con profesores de educación física y kinesiólogos, para que se fortalezcan, elonguen y aprendan a cuidarse.

El deporte no solo trae salud sino que los activa y acá formamos policías.

Formar un policía no son los 9 meses que hace un agente, debe darse en los 30 años de carrera. Nosotros les inculcamos esa continuidad que debe haber Hay que tomarlo como una disciplina, como una conducta de vida. Ser policía es una profesión no un trabajo, te requiere estar entrenado y eso hace la diferencia entre salvar tu vida y la de otro.

Transformaciones

–La formación de ahora, ¿ha cambiado sobre la de antes?

–Se ha modificado la currícula porque han cambiado las exigencias que tiene la sociedad. En mi época no había materias cómo “Mediación” o “Lenguaje Corporal” ni teníamos profesores de educación física.

En esa actualización de cosas se han agregado capacitaciones como la ley Micaela. Es constante, hoy a un joven lo formamos también en cómo cuidar en la pandemia, formamos en medicina, en RCP; se trata de dar más herramientas. Hoy necesitas otras cosas, a veces la mejor respuesta es escuchar, hablar y persuadir.

En mi época eran otros tiempos y esa formación es inaplicable a los tiempos de hoy. Nosotros somos parte de esta sociedad, yo me pongo el uniforme pero sigo siendo el ciudadano Carlos González. Entendemos que el policía es uno más en la sociedad pero con otro grado de responsabilidad.

–Cuesta la formación pero se rescata un espíritu de grupo…

–Eso te lo da el sacrificio. Una dotación policial que convive 24 horas te da ese espíritu de cuerpo de ayudarte mutuamente.

El joven tiene prácticas profesionalizantes, van a la comisaría, a la calle, se encuentran con otros policías que terminarán siendo pares. Nosotros tratamos de que no se desarrolle en una burbuja sino interactuando.

–Me refiero entre sus pares estudiantes…

–Claro, cuando ellos ingresan, en general no se conocen. Vienen de lugares diferentes: chicos del norte, sur, centro, campo, ciudad. La estadía acá hace que unifiquen criterios, que empiecen a ayudarse. Cuando realizan determinadas destrezas hacen que uno ayude al otro. No debe haber individualismo, se trata de fortalecer el concepto de equipo. Ahí es donde se forma el espíritu de cuerpo, una necesidad colectiva.

Se va creando una solidaridad, acá cuando se permitían las visitas los estudiantes del interior difícilmente recibían a su familia. Ocurre que quienes reciben visitas integran a sus amigos con su familia.

Quiero destacar estos casos, ahora con la pandemia quienes se han ido de franco tienen dificultades con la conectividad y se han alojado en casas de compañeros. Digo, durante la pandemia le han permitido quedarse en la casa de ellos. Conviven porque en el lugar que estaban no tienen acceso a Internet. Eso crea ese espíritu de compañía y fortaleza.

Situaciones

–Este año se vuelve a la presencialidad

–Sí, nosotros desde fin de año comenzamos con un período de reentrenamiento. Hoy tenemos de tercer año 65 cadetes y de segundo, 95 cadetes. Tenemos previsto una incorporación en abril de primer año.

Estamos haciendo desde fin de año un reentrenamiento con tercero y segundo, porque ha habido chicos que de primero pasaron a segundo y no estuvieron nunca en el Instituto, fue todo virtual. Ese reentrenamiento tiene que ver con el orden cerrado, la presentación, el saludo, el pasaje desfile, cómo es la atención al público, los llamados telefónicos, el protocolo pandemia y el manejo de armamento.

Lo hacemos en un sistema de burbuja, hoy por hoy no hay más de 30 o 40 cadetes, sobre una capacidad de 170.

Esos cadetes se dividen en burbujas de modo tal que están en un período de 10 días. Una vez que ingresan empiezan a trabajar separados, tienen un comedor y un sector de aulas que no se mezclan con el resto. Eso permite que hoy por hoy podamos desarrollar la presencialidad.

Seguir mejorando

–¿Cómo ve el trabajo de los profesores cadetes y egresados?

–Este es mi tercer año acá, siempre nos falta mejorar; pero la evolución que hemos tenido en la formación es impresionante. Uno recuerda lo que fue el ayer, y se da cuenta: hoy para acceder a ser docente hay que ganar un concurso. No se busca cantidad sino calidad y la calidad está dada por el conocimiento, la nobleza y la sencillez de las personas.

Todo el personal de acá, el que cocina, lava la ropa, los que toman la temperatura, los inspectores, chóferes, profesores, tienen vocación para formar los futuros policías.

No es fácil hay muchas realidades. Antes le pedíamos que se desconecten de la tecnología; hoy cambió, le pedimos que las traigan pero con horarios. Tienen que tener su privacidad.

Nos encontramos con grupos muy heterogéneos, hay chicos de 18 años que no saben barrer y chicos de 21 que son padres de familia. En ese contexto hay que buscar la armonía, inculcar la responsabilidad de ser policía y de portar el uniforme. Ellos se tienen que prepararse para cuidar la vida y los bienes de los demás.

Orígenes y procedencias

–¿De dónde proviene la mayoría de los ingresantes?

–La mayor cantidad de inscriptos son del norte de la provincia, la menor de la costa del Uruguay. También tenemos inscriptos de Corrientes y Santa Fe pero damos prioridad a los de la provincia. Pensamos en el día que egrese para que el chico pueda volver a su lugar de origen a trabajar.