Humor: Facebook sin cospel, por Juanchi Ottado

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El mundo de las redes sociales | Revista Muy Entre Ríos

 

Cuando era joven, y vivía en Buenos Aires, si querías comunicarte con alguien era bastante difícil.

Una opción era escribir cartas a mano (las mandaba simples que eran más baratas), las cuales, depende del destino que tenían, podían pasar mucho tiempo hasta tener respuestas.

Siempre que la carta no se perdiera en el camino, cosa bastante habitual. Tener  teléfono en las casas no eran muy común, muchas veces tenias que llamar a lo de alguna vecina, para que te comunicara.

Eso si. Ese número de teléfono era solo para emergencias, alguna enfermedad o la muerte de algún familiar. Si era solo para charlar, era como un sacrilegio, y tenias que cortar rápido para no molestar y verle la cara de traste de doña Mabel.

Existían teléfonos públicos en las calles, de color naranja, que funcionaban con unas fichas llamadas cospeles, los cuales se vendían en negocios o kioscos.

Pero si estaban cerrados, y no habías comprado ninguna ficha, olvidate de llamar. Y si lograbas comunicarte con la chica que te gustaba, era muy probable que te atendiera el padre, la madre, la abuela, la tía, los que te sometían a un interrogatorio como quién sos, de dónde la conocés, por qué asunto la llamás… Digno del FBI o la KGB.

Como verán, era todo muy rústico, muy artesanal, casi diría muy inocente. A diferencia de nuestros días, donde Internet nos acercó y nos hizo estar comunicados las 24 horas.

Existen las llamadas redes sociales, como por ejemplo Facebook. Allí podés encontrarte a Rodolfo, tu compañero de salita amarilla, después de 50 años.

Y ves que es maratonista, un exitoso empresario y viaja por todo el mundo. Y te da mucha envidia, te preguntás para qué lo encontraste y al otro día empezás terapia.

En cambio en Instagram, la gente siempre está feliz, suben fotos riendo, bailando, comiendo, en la playa o poniendo frases motivadoras de dudosa autoría.

O sea. Si sos feliz, estás en Instagram. En Twitter encontrás noticias falsas en 140 caracteres, ya sea letras o números, y leer cómo la gente odia a otra gente.

Terrible esa red. Ahora está de moda TikTok, donde mediante filtros y grabaciones de voces, podes cantar, bailar y hasta  hacer desafíos como tirarte baldes de agua helada o hacer jueguito con un rollo de papel higiénico.

Así de profunda es esta red. Pero Facebook es la elegida para hacer catarsis. Donde mucha gente está convencida de que eso es la vida. Y escribe estados varios.

Está el de la efemérides, por ejemplo: “Hoy cumpliría 243 años Jorge Guasintoun, presidente de Monrovia”. Mirá, si tuviera esa edad, olería feo, seria zombie o estaría en Polémica en el Bar.

O el que postea a las 5:45 de la mañana, con mucha energía y en mayúsculas: ”BUEN DIA A LOS AMIGOS DEL FACE, QUE SEA UNA JORNADA EXCELENTE CON BUENAS VIBRAS”.

¿Tan feliz te despertás Ricardo? ¿Tanta energía tenés? Haceme el favor, tomate un tilo, fabrica un atrapasueños o anda a correr cien kilómetros, ¡pero deja de postear en mayúsculas!

Hay gente que escribe con todas las faltas de ortografía mensajes como “ ¡OLA A LA JENTE VONITA!”. Las córneas se derriten solas de leer, dan ganas de juntar unos mangos y regalarle un diccionario.

Y los que más me molestan y tienen todo mi odio, son los que saludan a los meses, o a los días. “Holis Viernis” “Bienvenido Agostis”.

Me dan ganas de abrazarlo, preguntarle qué le pasó de chico, si se le secó la germinación del poroto en tercer grado o si los padres son primos. Si no, no se entiende.

Las redes sociales han tomado nuestras vidas. Por completo. Ahí está nuestra historia, fotos, momentos y opiniones. Y no nos damos cuenta de que la vida pasa por otro lado.

Que la vida pasa por ser felices, disfrutar, pasarla lindo. O sea, pasa por TikTok.  Me voy a subir un video de un desafío de comer cincuenta huevos duros en un minuto, a ver cómo me sale.

Ojalá me vaya bien, y tenga muchos seguidores. O al menos que vayan a verme cuando esté haciendo reposo después de la indigestión que me va a dar. Nos vemos. Y ponele like a esta publicación, ¿dale?

 

Juanchi Ottado

IG: @morrisonhotel67

@escuelaparana

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