Tesoros fotográficos pueden estar guardados en cajas de zapatos

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Aún una foto familiar puede ilustrarnos sobre paisajes que ya no existen, como el de Los Arenales en este caso.

El carácter testimonial de las fotos, no importa su época, se filtra incluso en aquellas que son típicamente familiares o de consumo micro: la vestimenta, los muebles, la decoración, las casas, los autos, las calles, ciertos paisajes. Muchos de esos tesoros se mantienen en colecciones personales que ni siquiera sus propietarios probablemente valoren.

Griselda De Paoli | [email protected]

 

El fotógrafo Abel Alexander asegura que “el archivo fotográfico más grande que tiene la Argentina no está en los museos, está en las casas particulares: en las cajas de zapatos olvidadas en el fondo de los roperos.”

Sin dudar de esta afirmación, válida para referirnos también a nuestra ciudad, podemos pensar que esa acción de atesorar las imágenes a través de generaciones está directamente relacionada con una necesidad individual y colectiva por contar, narrar situaciones diferentes que nos trasladan a épocas anteriores, cercanas o lejanas y poder volver a ver un pedacito del pasado que ha quedado congelado en el tiempo.

Las fotos nos producen nostalgia, al permitirnos volver al pasado, conocer familiares que nos precedieron, personajes de antaño o lugares que han desaparecido o han sido modificados. Estas imágenes incluso nos permiten asistir a acontecimientos sociales familiares o de la comunidad que se produjeron antes de que naciéramos o cuando apenas éramos niños, incitándonos a través de un detalle, de un momento capturado, a descubrir una realidad que no conocimos.

La facilidad digital ha vuelto a la fotografía más viva que nunca, la ha multiplicado y transformado en acción diaria de mucha gente que registra su vida por instantes y los comparte, imprime muy pocas veces, viraliza, modifica, borra.

 

NUEVAS HERRAMIENTAS

Nuestro tiempo pone al servicio de fotógrafo nuevas posibilidades y herramientas. La era digital ha socializado “la” fotografía, pero como sea, como lenguaje no ha cambiado ya que el hecho fotográfico que estriba en plasmar un suceso que en el segundo siguiente desaparecerá, sigue en pie.

Hasta hace poco, las fotografías, en los trabajos históricos, se utilizaban para ilustrar, como un complemento para romper la monotonía textual y aprovechar la potencia comunicativa de la imagen. Hoy existen planteamientos en que el punto de partida, la fuente documental, es la imagen, conscientes de que la información que nos suministran puede permitirnos reconstruir el contenido histórico que poseen, complementadas siempre por otro tipo de fuentes.

Es claro que las fotos son muy buenos recursos para lograr la descripción de eventos, ideas, teorías, como herramienta de trabajo social, permitiéndonos sumergirnos en un fragmento del pasado y desde un ámbito privilegiado, volver a ver, traer al presente algo que fue.

En el caso de nuestra ciudad, las imágenes fotográficas pueden mostrar la que ya no está, o la modificación parcial de los contextos, su transformación y el ritmo que ha tenido la vida paranaense.

Las fiestas, las visitas, inauguraciones, el almacén del barrio, texturas, personajes y desastres, están registrados fotográficamente y en gran parte guardados en cajas, en roperos, en el galponcito del fondo, en la casa de los paranaenses. Esas imágenes testimonian la memoria colectiva a través del recorte individual de las realidades pasadas.

La fotografía es un entrar en el pasado, es un instrumento útil y válido para la labor histórica y tiene una vertiente artística innegable que es la que nos ofrecen importantes fotógrafos cuya producción es patrimonio museístico (Museo Histórico de Entre Ríos “Martiniano Leguizamón”), como la de Geoffroy, González Acha o Cirilo Amancay Pinto que, con frescura y espontaneidad, recogieron vistas rurales, urbanas, de la costa del río, su actividad, personajes, manifestaciones culturales y sociales, actos políticos, oficios, reproducciones fotográficas y retratos.

TÉCNICAS, MIRADAS

Daguerrotipos, estereoscopías sobre vidrio, positivos a la albúmina o en gelatina de plata, negativos en diferentes soportes y formatos variados, impresiones en papel fotográfico que forman parte de los álbumes familiares, constituyen un conjunto de insoslayable valor histórico y estético y son la memoria de Paraná en imágenes.

Qué bueno sería proponer e impulsar desde el Museo Histórico, desde el Archivo de la Provincia, desde el Museo de la Ciudad, en forma conjunta, una fuerte campaña de recopilación de fotografías de la ciudad, esas que están en el ámbito familiar y que dan cuenta de la historia de Paraná para mostrar el pasado a las nuevas generaciones apelando a una memoria compartida. y construir entre todos un “álbum de la ciudad desde los álbumes familiares”. Sin dejar de valorar los aportes espontáneos que sabemos que se producen, proponer al vecino, convocarlo.

Hoy la tecnología nos permite compartir nuestras imágenes sin perderlas, reproducirlas, multiplicarlas, podríamos decir que hay un nuevo espacio virtual colaborativo sumamente interesante que está explorándose. Apelemos fuertemente a estas nuevas herramientas para contribuir a construir la memoria ciudadana sumando la imagen a los testimonios orales sobre cuyo valor hemos insistido repetidamente desde este espacio.

“Todas las fotografías son importantes. Todas son momentos congelados en la vida de las personas, o de las naciones. Todas esconden relatos extraordinarios”, dijo el fotógrafo Abel Alexander. “La fotografía tiene una contundencia documental que le da un carácter patrimonial y un sentido identitario muy grande”, sentenció su colega, Luis Príamo.

Que ambas afirmaciones fortalezcan el afán de compartir incluso aquellas fotos cuyo valor creemos que se restringe a lo estrictamente familiar.

Poner en común

Desde esta página convocamos a quienes quieran compartir la memoria ciudadana desde los álbumes familiares, seleccionando aquellas imágenes que crean significativas para su construcción que nos las envíen a las direcciones que figuran en recuadro o se pongan en contacto con nosotros para digitalizarlas.

 

AL MARGEN

Siempre es oportuno reflexionar sobre la ciudad. El desafío en este caso ha sido enriquecer una acción conjunta llevada adelante entre EL DIARIO y la Facultad de Humanidades, Artes y Ciencias Sociales de la Uader. De esta experiencia participan docentes, alumnos e invitados, con la idea de poner en valor los bienes comunes y también repasar los asuntos pendientes. Para comentarios y contribuciones, comunicarse a [email protected], [email protected] y/o [email protected].