El Aero Club, un sueño dorado y un legado que sigue vigente

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Los 80 años de trayectoria del Aero Club de Paraná están repletos de historias que transpiran un esfuerzo silencioso y una dedicación destacable para formar numerosos pilotos civiles que han alcanzado altos desempeños. Es una de las instituciones insignias de la provincia y del país en materia de aeronáutica y de formación.

 

Griselda De Paoli / [email protected]

El desarrollo de la Aviación Civil Nacional fue anterior al de la Aviación Militar. A mediados del siglo pasado, en el marco de un diseño de país surgido más por golpes militares “fuertes” que por democracias “débiles y cortas”, la Aviación Civil pasó a estar bajo la órbita de la Fuerza Aérea Argentina, que creó para ello el Comando de Regiones Aéreas (CRA), el que ha regulado y dirigido desde entonces la actividad.

Antes, en 1908, se había fundado el Aeroclub Argentino. Eran épocas en que la Argentina se proyectaba hacia el futuro como una gran nación. Nombres como los de Jorge Newbery y Aarón de Anchorena, se encuentran entre los de promotores e impulsores de esta iniciativa. Justamente, de su seno nace en 1912 la Fuerza Aérea Argentina, institución para la cual el club puso a disposición su material aeronáutico y profesores, libre de todo gasto.

Es claro que los aeroclubes conforman la estructura aeroportuaria más importante de la Argentina; ya que sus pistas permiten operar a aviones civiles, militares, estatales y policiales; y que más allá de su actividad esencial como escuela de vuelo, ofrecen diferentes servicios esenciales para el progreso de la comunidad toda.

El Aéro Club Ciudad de Paraná

En Paraná, por el año 1938, un grupo de entusiastas, iniciados en la aviación, carente de experiencia aeronáutica, se propuso levantar el Aero Club. La mayoría de ellos provenía de un Club de Aeromodelismo que funcionó en calle 9 de julio, entre Alem y Gualeguaychú, que integraban G. Tealdo, Enrique Parodi, A Cambaceres, Tulio de la Puente, F Sánchez, M Urquiza, M Aspiazú, S. Hiraldo, D. Loero, Enrique Refino, Juan Cura y el piloto A. Farías que actuaba como asesor técnico. Para mayo de 1941 aprobaron los estatutos y eligieron la comisión directiva definitiva. La asamblea se hizo en el Teatro 3 de Febrero. Se fueron sumando otros nombres: Wilner Fox, Ursini, Pugliese, Isidoro y Ricardo del Valle, Postigo, Sánchez Pizzola, García Girard.

Trabajaron en busca de apoyo, contra la atonía del medio y de algunos que llegaban incluso a la incomprensión esquiva. Así, sentaron nuevas bases para la aviación civil y despertaron la inquietud de la actividad aérea en casi todas las cabeceras departamentales.

En los comienzos del 1942, se arrendó el campo y se construyó el actual aeródromo iniciándose las obras para construir el primer hangar y la sede social, mientras se inició una campaña de formación de una conciencia aeronáutica local, mediante diarios, clases teóricas y conferencias que se desarrollan en la Escuela Industrial y de Artes y Oficios de la Nación y en la Escuela del Centenario.

Una postal de época, anclada en el lejano 1943.

Las primeras máquinas

Recién a mediados de 1942 12 de junio) por intermedio de la “Junta Argentina de Aviación pro formación de 5000 pilotos”se obtuvo el ofrecimiento de dos “Piper Cubs” y el 24 de junio del mismo año el Aero Club recibía el siguiente despacho telegráfico: “Envíen pilotos, Sábado 27 de ésa para recibir y conducir aviones provistos poder otorgado ante escribano para firmar convenio…Va carta Junta Argentina de Aviación”.

El Aero Club designó a Luis Etchegorry y a Vicente Mazza quienes cumplen con la misión recibiendo los aviones bautizados con los nombres de “Tte. Origone” y “Coronel Zanni”. Las máquinas fueron traídas en vuelo desde San Fernando a la Base Aérea local General JJ. de Urquiza piloteadas por los pilotos Gómez y Perlo, acompañados por Etchevorry y Mazza y tuvieron un emocionado recibimiento de autoridades y paranaenses. Ambas aeronaves se guardaron durante algún tiempo en la base por no estar aún terminado el primer hangar.

Una gran fiesta fue el marco para la inauguración del Aeródromo en la RN 12, Km. 18, el 22 de octubre de 1942, con la presencia del Gobernador Mihura, ministros, legisladores, autoridades eclesiásticas y militares. Presidió la inauguración el Director General de Aeronáutica Dr. Samuel Bosch y estuvieron presentes numerosas delegaciones de entidades aeronáuticas civiles del país. En el mismo acto se bendijo  el templete  de la Virgen de Loreto.

En 1946, la escuela de pilotaje ya había formado 22 pilotos civiles contando solamente con dos aviones un Piper Cub y un Impa a los que se incorporaron a poco de andar dos Miles Magister, cedidos por la Dirección General de Aeronáutica Civil.

Se agregaron a la práctica de vuelo las del Club de Planeadores Paraná, entidad a la que el Aero Club le prestaba toda clase de apoyo y la utilización gratuita del campo e instalaciones.

En sus inicios el Club contó con un hangar, pero rápidamente se necesitó de otro para albergar por lo menos 5 máquinas. Para el año 1947 se proyectaba ya el tercero de ellos y se ejecutaba la vereda de cemento armado frente a ellos.

Durante muchos años, el Aero Club fue el aeródromo de operaciones de la Dirección de Aviación Civil de la Provincia de Entre Ríos y de Laper que guardaba allí sus aviones y realizaba el mantenimiento básico.

La historia del Aeroclub está repleta de nombres propios que han ido transmitiendo su fuerza de voluntad a las generaciones siguientes.

DE AYER A HOY

Actualmente, integran la flota del Aero Club Ciudad de Paraná 4 aeronaves, mientras la Escuela de vuelo sigue formando pilotos. Dispone de una zona exclusiva para aeromodelos con pista asfaltada y un valorado camping con sombra.

Si la “escuela primaria” se hace en los clubes de aeromodelismo y la “secundaria” en un aeroclub o club de planeadores, la “universidad” (obtener la denominada “licencia de piloto comercial”) tiene lugar en las escuelas de vuelo comercial.

Así, los aeroclubes han cumplido y cumplen con el importantísimo rol de formar a quienes después serán profesionales, y en fomentar lo que se denomina la “conciencia aeronáutica”, que es el conocimiento de los elementos básicos de la Aviación Civil.

En relación a esa infraestructura que mencionábamos hoy, sirve como información que los aeroclubes mantienen más de 350 pistas públicas a lo largo de todo el país. Excepto en ciudades como Córdoba, Rosario, Buenos Aires y Paraná, en la mayoría de las localidades del interior, la única forma de llegar por avión es usando las pistas de los aeroclubes, que sostienen su lucha para mantenerlas operativas.

AL MARGEN

Siempre es oportuno reflexionar sobre la ciudad. El desafío en este caso ha sido enriquecer una acción conjunta llevada adelante entre EL DIARIO y la Facultad de Humanidades, Artes y Ciencias Sociales de la Uader. De esta experiencia participan docentes, alumnos e invitados, con la idea de poner en valor los bienes comunes y también repasar los asuntos pendientes. Para comentarios y contribuciones, comunicarse a [email protected], [email protected] y/o [email protected].