La Covid 19: el individualismo sigue en la columna del Debe

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Repasar la caracterización de la Covid 19 y cómo se presenta puede ayudar a pasar en limpio tantas impresiones infundadas que se transmiten desde la red de medios, con una pátina de infalibilidad. Pese a las precisiones científicas, la charla con un especialista como Luis Larrateguy permitió asomarnos al mayor desafío de la hora: morigerar el individualismo y aumentar los cuidados para no afectar a los más desprotegidos.

 

REDACCIÓN EL DIARIO

 

Mientras el común de los mortales se sienta a ver televisión, a “informarse” por las redes sociales o sencillamente se echa a descansar, los equipos científicos, los investigadores de distintas disciplinas, los laboratorios intentan encontrar las claves que le permitan entender a la Covid 19, paso previo a intentar controlarla como enfermedad planetaria.

EL DIARIO conversó sobre estos asuntos con Luis Larrateguy, especialista local con trayectoria en el sector público y privado. El entrevistado posee un frondoso currículum vitae, del que se destaca que es doctor en Medicina de la Universidad de Cuyo, investigador, colaborador de la Facultad de Bioingeniería de la UNER y del Instituto de Investigación en Señales, Sistemas e Inteligencia Computacional del Departamento de Informática de la Facultad de Ingeniería y Ciencias Hídricas (FICH), que funciona en la Universidad Nacional del Litoral. Actualmente, es director del Centro Privado de Medicina Respiratoria de Paraná.

–La Covid 19 inauguró un escenario desconocido para muchos de nosotros…

–El virus del síndrome respiratorio agudo severo coronavirus 2 (SARS-CoV-2) es el agente productor de la enfermedad por coronavirus 2019 llamada así por sus siglas en inglés: COVID-19 (Coronavirus disease 2019).

Al igual que su predecesor, el SARS-CoV, el productor de la COVID-19 puede provocar una enfermedad potencialmente mortal.

Debido a la amplia geografía donde impactó y que afecta a una proporción extremadamente alta de la población mundial fue definido por la Organización Mundial de la Salud como una pandemia mundial de salud pública.

Se sabe que la infección se transmite fácilmente de persona a persona. Esto ocurre a través de gotas de secreciones respiratorias al toser, estornudar, contacto de la mano a la boca y con los ojos y a través de superficies contaminadas, en menor grado.

COVID-19 es una enfermedad sistémica (afecta todo el organismo humano) que puede ir más allá de los pulmones por diseminación a través de la sangre para afectar múltiples órganos. Estos órganos incluyen el riñón, el hígado, los músculos, el sistema nervioso y bazo. La causa principal de mortalidad por SARS-CoV-2 es el síndrome de dificultad respiratoria aguda que se produce por activación de macrófagos alveolares (células de defensa) en los pulmones.

 

ANTECEDENTES

 

–¿Qué paralelos puede trazarse entre esta situación y anteriores que nos puedan servir de referencia?

–Esta pandemia significó cambios de paradigmas en las conductas humanas la tener que protegernos del contagio con el aislamiento y el distanciamiento social.

Mirando los datos de otras pandemias que ha sufrido la humanidad, por ejemplo la peste bubónica en el siglo XIV mató a unas 60 millones de personas, la tercera parte de los habitantes de Europa. En el siglo XVI una epidemia denominada cocoliztli acabó con el 80 por ciento (15 millones de personas) de los aztecas. La “gripe española” mató, entre 1918 y 1920, a 40 millones de personas. Con el avance de la medicina y las vacunas las cifras contemporáneas son muy diferentes. El ébola mató en 2014 a 11.300 personas (40 por ciento de los infectados) y el SARS, en 2003, a 800 personas (10 por ciento de los infectados). El coronavirus tiene una letalidad de alrededor del 2 por ciento de los infectados y se espera que con las vacunas se pueda frenar la propagación del virus y así disminuir la mortalidad.

–¿Qué diferencia a la Covid 19 de otros virus? ¿O se trata simplemente de algo nuevo ante lo cual se necesita tiempo para controlarlo irremediablemente?

–El SARS Cov2 es un nuevo coronavirus con origen en una zoonosis: es un virus que infecta a los murciélagos pero sin un reservorio animal intermedio identificable. Es decir que infectó directamente a los humanos desde el murciélago. Los esfuerzos se han dirigido a la investigación hacia una mejor comprensión de la epidemiología, la biología molecular, la farmacología y patobiología del SARS-CoV-2. Estos campos de estudio proporcionarán los conocimientos necesarios para reducir este brote de enfermedad con intenso impacto internacional.

 

BLANCO SOBRE NEGRO

 

–¿Deja secuelas la Covid?

–La enfermedad COVID 19 (Coronavirus disease 2019) es una enfermedad infecciosa causada por el coronavirus SARS Cov2, descubierto recientemente.

El virus de la COVID 19 se propaga principalmente a través de las gotículas de saliva o las secreciones nasales que se generan cuando una persona infectada tose o estornuda, por lo que es importante que las personas tomen precauciones al toser y estornudar.

La mayoría de las personas infectadas por el virus de la COVID-19 presentan cuadros respiratorios de leves a moderados y se recuperan sin tratamiento especial. Las personas mayores y las que padecen afecciones médicas subyacentes, como enfermedades cardiovasculares, diabetes, enfermedades respiratorias crónicas o cáncer, tienen más probabilidades de presentar un cuadro grave.

La mejor manera de prevenir y frenar la transmisión es estar bien informado sobre el virus de la COVID 19, la enfermedad que causa y el modo en que se propaga, protegerse y proteger a los demás contra la infección lavándose las manos o usando un gel hidroalcohólico o alcohol al 70% en agua con frecuencia y no tocarse la cara.

–Multiplicar la higiene personal, usar tapabocas, mantener la distancia social, evitar encuentros. ¿Alcanza a fundar un esquema efectivo de prevención?

–Sí, totalmente.

–¿Cuándo y por qué se considera que un sistema de salud se colapsa por Covid? ¿Por qué cree que fracasan en el mundo los acuerdos sociales por hacer frente a la pandemia? Desde su capacidad de daño, ¿cómo puede caracterizarse al Covid en relación a otros virus ya conocidos?

–El sistema de salud colapsa por la COVID19 porque al aumentar el número de casos graves no alcanzan las camas de terapia intensivas, respiradores y personal calificado para atender esa cantidad de pacientes. Por ello es importante disminuir la propagación viral con el fin de que menos personas vulnerables se infecten y tengan cuadros graves que colapsen el sistema. Ese fue el objetivo del primer aislamiento mal llamado “cuarentena”. Se logró demorar el pico de contagios y cuadros graves preparando un sistema de salud que no estaba preparado para semejante catástrofe sanitaria en ningún país del mundo.

Quiero ser claro en esto: la falta de solidaridad individual y colectiva es la causa del fracaso de los acuerdos sociales. De hecho, vemos que hay países que han comprado un número de vacunas que supera la posible población a vacunar en sus territorios. Eso va en desmedro de los países más pobres de poder adquirir vacunas necesarias.

Es muy importante luchar contra el individualismo (“me salvo yo y después veo”) ya que este virus daña a cualquier persona sin discriminar y nadie sabe qué reacción tendrá su organismo si es infectado por el virus.

–¿Cómo funcionan las vacunas ante un virus que aparentemente tiene la capacidad de mutar? ¿Qué puede esperarse de ellas?

–El objetivo de cualquier vacuna propuesta es alcanzar un mínimo del 50% de eficacia. Ninguna vacuna completó la Fase III (en este momento hay 10 en esta fase); su uso es autorizado por las autoridades de cada país y con el compromiso de presentar conclusiones intermedias hasta que termine dicha fase.

 

Colectivo

 

–¿Qué es la inmunidad de rebaño?

–El objetivo es producir inmunidad de rebaño también llamada inmunidad colectiva: es la incapacidad de los individuos infectados de propagar un brote epidémico debido a la falta de contacto con un número suficiente de individuos susceptibles. Proviene de la inmunidad individual que puede obtenerse mediante una infección natural o mediante la vacunación.

Para alcanzar inmunidad de rebaño, debería haber al menos un 60% de la población con inmunidad protectora. Desafortunadamente solo el 10 al 15% de los convalecientes desarrolló anticuerpos duraderos, por lo que vacunarse es la única opción para lograrlo.

Según información al día de hoy, (esto es muy dinámico y mañana puede cambiar) no se debe co-vacunar. Es decir, si se aplica una vacuna se deben esperar 30 días como mínimo para recibir cualquier otra. (por ej: COVID y antigripal).

Aquellos que recibieron plasma o suero hiperinmune tienen que dejar pasar 90 días para vacunarse.

Ahora, aquellos que tuvieron COVID, con alta médica (es decir sin sintomatología), se pueden vacunar.

Los eventos adversos pueden empezar a las 6 u 8 horas post vacunación y hasta 48 horas posteriores a ésta. Puede producir fiebre, dolores musculares, dolor de cabeza, dolor en el sitio de la inyección. Si estos síntomas duran más de 48 horas, debería realizarse un hisopado para evaluar si el paciente no estaba incubando la enfermedad al momento de vacunarse.

–¿Es necesario un seguimiento posterior a las personas que sufrieron COVID19?

–Sí. De acuerdo con las guías británicas (BMJ 2020;370:m3026 http://dx.doi.org/10.1136/bmj.m3026) aproximadamente el 10% de las personas infectadas tienen una enfermedad prolongada y deben realizar un seguimiento postCOVID19 por seis meses a través de una consulta médica y estudios complementarios. En muchos casos pueden quedar secuelas reversibles e irreversibles, detectarlas a tiempo ayuda a tratarlas. Complicaciones tromboembólicas, disautonomía cardíaca, dolores torácicos, disnea y fatiga muscular son frecuentes.

La rehabilitación respiratoria es una intervención multidisciplinaria basada en la evaluación personalizada de cada paciente que, a través de entrenamiento de ejercicio, educación y modificación del comportamiento, ayuda a la recuperación más rápida de las fatiga y perdida de masa muscular (sarcopenia) que produce esta enfermedad sobre todo en personas mayores y con enfermedades cardiorrespiratorias crónica y metabólicas.

Esta rehabilitación es tanto presencial como virtual en el gimnasio y/o el domicilio del paciente.

 

Tratamientos comprobados

 

–¿Qué ha significado la aparición de la Covid 19 para el campo científico?

–Esta pandemia ha generado una reacción del mundo científico muy positiva. Solidaridad es un ensayo clínico internacional impulsado por la Organización Mundial de la Salud y sus asociados para encontrar un tratamiento eficaz contra la COVID-19. Es uno de los ensayos internacionales aleatorizados de mayor envergadura sobre tratamientos contra la COVID-19, al contar con la participación de casi 12.000 pacientes en 500 hospitales de más de 30 países.

En el ensayo Solidaridad se evalúa el efecto de medicamentos en tres importantes desenlaces en pacientes de COVID-19: mortalidad, necesidad de respiración asistida y duración de la hospitalización.

El 15 de octubre de 2020 se publicaron los resultados provisionales del ensayo Solidaridad. Se ha concluido que los cuatro tratamientos evaluados (remdesivir, hidroxicloroquina, lopinavir/ritonavir e interferón) tenían efectos escasos o nulos en la mortalidad general, la iniciación de la respiración mecánica y la duración de la hospitalización en pacientes ingresados.

En el marco del ensayo Solidaridad se considera la posibilidad de evaluar otras opciones, con el fin de seguir buscando tratamientos eficaces contra la COVID-19.

Hasta la fecha, solo los corticosteroides han demostrado ser eficaces contra formas graves y críticas de la COVID-19.

La colaboración e interacción entre los grupos de investigadores es intensa y permanente.

 

Sobre las ciencias, las creencias, la credibilidad

 

–¿Por qué cree que hay legiones de personas que no confían en las técnicas y los métodos científicos?

–Podríamos afirmar con certeza que nadie puede saberlo todo, y menos aún comprobarlo todo. La ciencia es algo en lo que se debe confiar y para hacer ciencia debemos confiar en que es éste, y no otro, el camino adecuado. Al haber confianza en las ciencias, se las vuelve algo abstracto e intangible para el grueso de la población, lejano a su vida y a su día a día. Algo en lo que debemos confiar porque así se nos enseña.

Entendiendo la ciencia como fuente o como medio para la obtención del conocimiento fiable tenemos ante nosotros una fuerte contradicción: ¿cómo podríamos creer en la ciencia? Se cree en algo por la fe misma sin necesidad de comprobación y la ciencia necesita de la comprobación para ser confiable. Desde los seres más primitivos en los orígenes de la humanidad hemos buscado formas de explicar aquellas cosas que nos rodean a simple vista, y que siempre percibimos como impresionantes, como cosas inexplicables.

Como sociedad elegimos creer en la ciencia porque nos ha demostrado su efectividad para saciar esa necesidad humana de hacernos preguntas y de encontrar las respuestas. Pero dada la escasa presencia científica en la sociedad, así como su complejidad, sería fundamental un aumento cualitativo y cuantitativo, de la divulgación científica. Algo que hasta ahora era muy escaso. De pronto mucha gente ha comenzado a hablar de fases de investigación, de placebo, de necesidad de estudios clínicos. Seguramente de esto tenemos que aprender que estimular el desarrollo de las ciencias mejora la calidad de vida y nos ayuda a sobrellevar catástrofes sanitarias como la pandemia del coronavirus SARS Cov2.

Por último, un mensaje a los pacientes que ya cursaron la COVID19 tal vez con un cuadro leve. No deben dejar de mantener las medidas de precaución del distanciamiento social, barbijos tapa-boca-nariz y lavado frecuente de manos, cara y nariz, ya que existe el riesgo de enfermedad prolongada y reinfecciones que pueden dar cuadros más graves.