Hace 20 años hallaban los primeros mosquitos del dengue en Paraná

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El año pasado hubo un pico de la enfermedad en un verano complicado. Luego, el Covid 19 ocupó toda la atención. Aún así, se sigue insistiendo en la principal recomendación: evitar en las casas los objetos que puedan acumular agua. La otra amenaza: la leishmaniasis.

 

Redaccion EL DIARIO

 

Hace 20 años se detectaban en Paraná los primeros ejemplares de Aedes Aegypti, el mosquito transmisor del dengue. Hasta entonces, la enfermedad era un mal exótico que asolaba tierras lejanas.

Desde entonces, la especialista Silvina Saavedra ha venido insistiendo en la necesidad de evitar la propalación de ese mortífero insecto y desechar de las viviendas elementos que puedan contener agua estancada. “Descacharrizar” fue la palabra clave y “sin mosquito no hay dengue” la frase que encabezó todas las campañas.

En marzo del año pasado, unos días antes de que el fatídico Covid 19 ocupara toda la atención, había un centenar de casos de dengue en toda la provincia lo que significaba un peligroso pico de la enfermedad. Los pacientes sufrían dolores de cuerpo, fiebre y pesaba sobre ellos una advertencia: la reinfección puede ser mortal.

Pero luego, el mal que vino de China desplazó cualquier mención del dengue. Este verano no se han registrado casos en la ciudad ni en la provincia. Según parece, las restricciones de circulación, sobre todo en el norte del país, evitaron también la difusión y los contagios. Aún así, se insiste: sin mosquito no hay dengue, hay que vaciar todos los elementos en los que se acumula agua.

 

Descacharrizar

“Venimos desde fines de agosto con las descacharrizaciones y a su vez con el programa Cuidarnos hemos dado un montón de charlas en distintas vecinales de la ciudad”, manifiesta a EL DIARIO Silvina Saavedra, coordinadora del nodo epidemiológico de la Municipalidad de Paraná.

“Generalmente, los vecinalistas nos piden que fumiguemos. Pero lo que deben entender es que la fumigación no sirve para prevenir el dengue, porque el criadero del Aedes Aegypti está dentro de las casas. Por eso son charlas de sensibilización. Esta semana arrancan de nuevo las descacharrizaciones. Se trabaja con los promotores ambientales y las vecinales. Se les entrega el material para que convoquen a los vecinos a ordenar su patio, es decir a descacharrizar”, agregó luego.

Saavedra resaltó la promulgación de la ley provincial que crea un Plan Rector de Lucha Contra el Aedes Aegypti. “Es una buena noticia y un avance más. Estamos trabajando en una ordenanza para que el Municipio adhiera a la ley y así tener otras herramientas para poder trabajar con más rapidez en lugares que están más complicados. A los municipios nos da la posibilidad de tener herramientas que son más factibles para la acción. Por ejemplo, en caso de viviendas que están deshabitadas poder hablar con las inmobiliarias para que se ocupen con la limpieza de esos lugares. Nos pasó durante el brote anterior en la zona del centro que había un montón de casas cerradas y que terminaban siendo criaderos de mosquitos. Los mosquitos se crían en esas casas que están deshabitadas, en alquiler, por ejemplo, y se alimentan en la casa de los vecinos”.

Mosquito Aedes Aegypti.

 

CASOS

—Este verano, ¿se han detectado casos de dengue?

—Hasta ahora no tenemos ninguna información de algún caso sospechoso como para hacer un bloqueo

—La falta de casos ¿tiene que ver con las restricciones de circulación debido a la pandemia de Covid?

—Sí. En Paraguay hay un pequeño brote en este momento. Está la cercanía de Misiones, la Triple Fronteras. Ahí había un paso diario de gente hacia uno y otro lado. Después se daban los viajes de las personas que vienen de Misiones, que van a visitar parientes o por otros motivos, y eso van generando brotes en diferentes lugares. De todas maneras, si no hay mosquitos no hay posibilidades de tener dengue. Por eso insistimos tanto en la eliminación de los criaderos.

—Aunque no haya casos, el vector, el mosquito, sigue estando…

—Sí, ahora el 5 de febrero cumplimos 20 años de la presencia del Aedes Aegypti en Paraná, al menos detectado. Fue en febrero de 2001 cuando se encuentra en Paraná. Veníamos haciendo trabajos de búsqueda y recién detectamos la presencia en 2001. Una vez que ya entró el mosquito es muy difícil sacarlo. Por eso hay que tomar las medidas correspondientes que son eliminar todo posible criadero en su domicilio.

El mosquito se desplaza solo 50 metros a la redonda. Es decir, nace en una casa y se alimenta en esa área de 50 metros. Los potenciales criaderos son cualquier recipiente que pueda contener agua por al menos cinco días. Las plantas en agua y algunos baldes son los criaderos más frecuentes que vimos durante el brote que tuvimos en enero del año pasado.

 

Leishmaniasis

 

—¿Se han encontrado vectores de la transmisión de la leishmaniasis?

—Mandé las muestras a Buenos Aires así que las van a identificar para ver si hay en Paraná. Fueron pocas trampas las que pusimos. Se pusieron en cinco lugares estratégicas.

—¿Es un vector diferente al del dengue?

—Sí, es un vector diferente. De acuerdo a la patología puede ser Lutzomyia Longipalpis que es el de la leishmaniasis visceral que es muy urbano. En esa el perro es el reservorio del parásito. Entonces el riesgo es si tengo Lutzomyia Longipalpis y tengo perros infectados. El perro infectado puede estar antes de que aparezca el vector. Puede ser un perro que compraron de algún criadero donde hay leishmaniasis visceral que no esté bien controlado, con madres positivas que transmiten a la descendencia. El problema es cuando hay vector y perros positivos, porque el vector se infecta del perro y puede transmitirles a las personas la enfermedad. A diferencia con el mosquito, éste se cría entre materia orgánica acumulada (hojarasca, materia fecal). Después está el vector de la Leishmaniasis cutánea que se busca en zonas cercanas arroyos. Está relacionado a las selvas en galería, en montes.

—¿Son vectores más difíciles de controlar?

—Sí, son más difíciles. El de la cutánea es más difícil que se infecte porque el reservorio son animales silvestres y eso acá es más improbable. Puede ser en otros lugares donde está más difundida la leishmaniasis cutánea, pero no para nuestra zona. Igual hacemos la vigilancia. Es más preocupante si encontramos Lutzomyia Lognipalpis, esperemos que no.

—¿Se han detectado casos de perros con leishmaniasis en Paraná?

—Perros que han dado positivos sí hay. Con el tema de que para viajar a Uruguay había que realizar un diagnóstico, se detectaron una cierta cantidad de perros positivos. Pero hasta ahora no sabemos si está el vector. Esperemos que no porque de lo contrario va a ser un problema porque habrá que hacer otro tipo de control. En Concordia se venía controlando la enfermedad en el año 2015, 2016. Después tuvieron un caso humano, por suerte fue un solo. Siempre con las enfermedades vectoriales hay que vigilarlas porque cuando ya está frente al problema es más difícil el control. Cuando aparece en forma incipiente, con las medidas de control se puede llegar a mitigar el problema para que no sea tan grande.

—Si no hay vector, no hay problema…

—Exactamente, pero hay que vigilarlo. Hasta ahora venía bajando por la costa del Uruguay. De todas formas, todos los trabajos de vigilancia que se hagan sirven para abrir el paraguas antes del problema. No ha habido transmisión vectorial. Sí hemos tenido perros detectados por ese diagnóstico. Pero no se ve que haya más perros infectados y eso da la pauta que todavía no hay transmisión acá. Cuando se detecta un perro positivo hay que castrarlo porque puede seguir transmitiendo la enfermedad a su descendencia. Puede haber un contagio horizontal entre perros, está demostrado, por vía sexual por ejemplo. Puede ser también por mal uso de jeringas, por ejemplo.

Silvina Saavedra, en una charla de concientización.

 

Los visitantes del verano

“El año pasado mandamos 80 alacranes al Hospital Malbrán al Departamento de Venenos Animales. Ahí se desarrolla el suero para usar en casos de picaduras moderados o graves, sobre todo cuando se trata de niños. A Entre Ríos nunca le faltó suero por esa colaboración que venimos haciendo con insectos vivos para que puedan elaborar la antitoxina. Por eso siempre pedimos colaboración a la población para que los atrapen con un frasco. Hay que decir que el alacrán no va a atacar a una persona, generalmente se dan los accidentes porque la persona lo pisó o algo así. Por eso se pueden capturar con un frasco o vaso, y taparlos bien. Los juntamos en la Municipalidad y luego los enviamos a la Nación”, explicó a esta Hoja Silvina Saavedra.

—¿Cuáles son las mejores medidas de prevención?

—La prevención pasa por excluirlos del hogar. Poner rejillas en desagües, burletes en las puertas. Hay zonas donde ya hay muchos alacranes. Hay casas donde siempre aparecen. Pueden aumentar con el tema de obras en construcción. O cuando llueve mucho. Es un insecto que sale a alimentarse cada 15 días y siempre en verano.

En su vida, un alacrán sale alrededor de 100 veces. Hay que evitar el contacto con el alacrán. Una vez que se alimentan se guardan por 15 días. Siempre salen cuando las temperaturas son altas. O si no cuando llueve mucho y se les inundan los refugios.

—También se recomienda evitar que haya otros insectos de los cuales se alimentan…

—Sí, otra recomendación es tener la casa ordenada para que no haya cucarachas ni grillos. A veces la gente hace un abuso de los insecticidas y eso los altera y muchas veces es contraproducente porque hacen que entren al domicilio. A los alacranes no los mata cualquier veneno y hay formas especiales de colocarlos.

 

La enfermedad del jején

La leishmaniasis es una enfermedad zoonótica que afecta tanto a perros como a humanos. El agente se transmite al humano y a otros animales a través de la picadura de hembras de los flebótomos, un grupo de insectos chupadores de sangre. En la leishmaniosis cutánea el parásito se localiza en la piel. Después de la picadura del mosquito se desarrolla una pápula que crece y se ulcera, generando una costra de exudado seco. La leishmaniosis visceral se caracteriza por la inflamación del hígado y del bazo, acompañada por distensión abdominal severa, pérdida de condición corporal, desnutrición y anemia.

El parásito Leishmania puede invadir, en algunas situaciones, diferentes órganos del perro y otros mamíferos. El parásito se transmite a través de los jejenes que no son nada fácil de ver, y tampoco de oír, dado que no hacen el típico zumbido al volar. Solamente pican las hembras, que necesitan sangre para desarrollar los huevos. Los machos se alimentan de azúcares y plantas.

La picadura del jején transmite la enfermedad sólo si previamente había picado a otro animal ya infectado. Los perros y otros mamíferos infectados no transmiten directamente la leishmaniosis a las personas, sino a través del jején. El reservorio habitual es el perro, pero para que la enfermedad se trasmita es imprescindible la participación del vector (mosquito flebótomo). Los perros no contagian la enfermedad directamente a otros animales ni a las personas por ninguna vía, o al menos no ha sido documentado.