Proponen conciliar posiciones en torno al proyecto de calle Racedo

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Mediante una nota, el Instituto de Estudios Territoriales de la Regional Oeste Noroeste del Colegio de Arquitectos instó al gobierno municipal a conformar una instancia en la que funcionarios y vecinos agoten los esfuerzos por hallar un proyecto que resulte superador de los dos que están en disputa: la ampliación de Racedo desde Alsina a Ramírez y la conservación del arbolado allí existente.

 

Redacción EL DIARIO

 

“Existe un desfase entre los proyectos propuestos para ser ejecutados desde la obra pública y el imaginario colectivo de los ciudadanos de cuáles proyectos serian prioritarios realmente”, diagnostica el IET, al añadir que “abogamos por una ciudad con espacios en el que converjan todos los ciudadanos, ya que en las decisiones que atañen a la gobernabilidad de lo urbano es donde todos debemos intervenir y participar” para construir “una ciudad más justa, inclusiva, sustentable y solidaria”.

En lo puntual, señalan que “el proyecto en particular para el tramo de calle Racedo entre Ramírez y Alsina” consistente en una duplicación del ancho de calzada, lo que a juicio de los vecinos pone en riesgo la arboleda existente, “se conoció cuando se publicaron en redes sociales algunas imágenes de cómo quedaría finalmente el corredor ante el llamado a licitación”. El Instituto agregó que la difusión “se realizó sin darse a conocer las evaluaciones de impacto socioambiental, análisis, consultas, y resultados positivos que ese proyecto traería a la ciudadanía”, como así tampoco “en el marco de qué programa, fue concebido”.

Añade que “lo que se puede advertir a simple vista es que la obra plantea cortar de raíz los árboles existentes a lo largo de calle Racedo en el tramo antes descrito (en su primera etapa) y los del tramo de Maciá (en la posterior segunda etapa)”. Y que el proyecto irrumpe “en el contexto actual de falta de espacios públicos, de necesidad imperativa de espacios verdes, de escasa cercanía de este tipo de espacios a muchos de los barrios de la ciudad, y donde se tiende a priorizar la movilidad de todos aquellos usuarios de la vía pública que no se movilizan en un vehículo con motor (movilidad blanda)”. Es entonces cuando se preguntan “qué beneficios compensan esa pérdida”.

Al utilizar un tono conciliador, más no equidistante, el IET propone un modelo de planificación que, esquemáticamente, incluye la explicitación de “la necesidad urbana de modificar y/o intervenir algún sector específico”, un “registro de indicadores y análisis del estado de hecho que permite generar un diagnóstico” que debe ser participativo, una investigación sobre “las diferentes maneras de solucionar la o las problemáticas existentes” y, a través de constructivos intercambios, determinar “qué tipo de intervención se hará, sus costos y posibilidades económicas y financieras”.

 

PAISAJE

“Racedo es una importante vía que conecta dos áreas urbanas de alto valor patrimonial”, reseña el documento. Luego, desarrolla. “Por un lado el ex hipódromo (o lo que queda de él como posible infraestructura verde) y la antes mencionada estación de ferrocarril. Sin embargo, boulevard Racedo, por el ancho de sus veredas también es un corredor verde que se configura en ‘pulmón’ para esa parte de la ciudad, ya que las calles que la intersectan y atraviesan son de veredas angostas y escaso arbolado (Feliciano, Rocamora, Alsina). Las especies arbóreas que alberga son variadas y generan un microclima de sombra y temperatura particularmente agradables para los transeúntes”.

La nota no deja pasar que “la pandemia iniciada en 2020 nos hizo ver al mundo la importancia de los espacios verdes urbanos”. Y sigue. “En un año de confinamiento, los espacios abiertos, se convirtieron en iconos de encuentro no solo social, sino también con la naturaleza”, consigna. “Hoy los espacios verdes son un refugio, y atribuirles un rol preponderante debe ser una variable sin discusión en la planificación de la ciudad, de una Paraná deseada por sus habitantes”, concluye.

Así, “ante el cambio climático global”, considera conveniente “incluir la participación de diferentes sectores de la sociedad local (comunidades vecinales, vecinos autoconvocados, organizaciones no gubernamentales, instituciones intermedias, sector privado, sector académico) desde las primeras etapas de un proyecto”. “Es importante destacar la importancia de considerar los servicios ecosistémicos y el paisaje urbano dentro de la planificación como estrategia para la resiliencia de la ciudad”, promueve.