Cáete siete veces y levántate ocho, por Adriel Levy

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“Cáete siete veces y levántate ocho”. Así reza un proverbio japonés. Vaya si Japón es un país que sabe de caer y levantarse. De víctimas de atentados atómicos a ser potencia mundial en muchas áreas, como pueden ser las tecnológicas y del conocimiento.

Debo reconocer que hay muchas cosas que me gustan y admiro que son de producción japonesa, pero no sería  el caso de este proverbio.

Yendo al mismo, se me ocurren algunas cosas:

  1. Es imposible levantarse más veces de las que uno cae. No hace falta más que tener un poco de sentido común o atender a lo escrito. Por más linda que suene la frase, materialmente es imposible cumplirlo.
  2. No por querer motivar debemos decir cualquier cosa. Mucho se ha puesto de moda el “video motivacional”, la utilización de frases inspiradoras, las charlas orientadas a generar algún tipo de emoción. Entre lo dicho y motivar hay un abismo.
  3. Motivar no es arengar, es mucho más complejo que eso. Con la arenga podemos llegar a “activar” a una persona o a un conjunto de ellas (grupo o equipo). Motivar tiene que ver con tener un sentido, un propósito, algo que nos lleve a movernos hacia un fin al cual deseemos llegar y pongamos nuestros recursos para conseguirlo. De hecho, el mismo término proviene del latín movere (movimiento).
  4. Entonces, a la motivación podríamos definirla como un “proceso que determina la dirección y la intensidad del esfuerzo”, es decir, hacia donde queremos ir y el grado de implicancia hacia ese objetivo. También determina la persistencia, ya que si aparecen obstáculos estaremos dispuestos a poner la energía necesaria para sortearlos y seguir adelante.
  5. No solo debemos poner el foco en levantarnos sino en todo el proceso que nos llevó a caer y en qué hacer para afrontar la caída. Aquí abrimos el juego a varios procesos claves del comportamiento y el análisis del mismo. Solo mencionaremos algunos de ellos como la autoobservación, autocritica, tolerancia a la frustración, perseverancia, resiliencia, autosuperación, replanificación de metas y reestructuración cognitiva. Cada uno es un tema en sí mismo.
  6. A veces, está bien quedarse abajo y aprender a estar ahí. Solo quienes conocen el sufrimiento pueden saber de superarlo. La adversidad puede ser una gran aleccionadora. Nos brinda la posibilidad de no sabernos invencibles y nos da la posibilidad de mirar hacia adentro para buscar los recursos no utilizados o mejor aún, ir en búsqueda de los necesarios para poder sortear la situación que nos afecta. Aprender a convivir con esas sensaciones nos dará un entrenamiento que en tiempos de bonanza lejos estaremos de recibir. A no tenerle miedo ni escaparle.

Hasta la próxima!

 

Adriel Levy (MP 1496)

Licenciado en Psicología (UCA)

Especialista en Psicología del Deporte y la Actividad Física (APDA)

Experto en Coaching Deportivo (AEPCODE)

Diplomado en Gestión del Factor Humano (UCSF)

Magister en Psicología del Deporte y la Actividad Física (SIPD)