Para proteger a las denunciantes prorrogan preventiva de acusado de violación

177

Se trata del empleado estatal Antonio José Luis Cardozo que está acusado de haber abusado sexualmente de al menos seis mujeres. Este martes 12 de enero, se le prorrogó el encierro preventivo en la Unidad Penal N1 de Paraná por el plazo de 60 días o hasta que se realice el juicio, lo que ocurra primero. La medida se fundó en resguardar a las denunciantes. También se instó a que en el menor tiempo posible se fije fecha para el debate.

Redacción EL DIARIO

Antonio José Luis Cardozo, empleado estatal, es investigado por su presunta responsabilidad en la comisión de, al menos hasta ahora, seis hechos en perjuicio de seis jóvenes mujeres que se acercaron al imputado persiguiendo una promesa de trabajo o de sanación de supuestas dolencias. Fuentes judiciales precisaron que ayer, el juez Elvio Garzón resolvió prorrogar por 60 días o hasta el día en que se realice el juicio, la prisión preventiva que el acusado viene cumpliendo en la Unidad Penal N1 de Paraná y se añadió que solicitará a la Oficina de Gestión de Audiencias (OGA) que en breve fije audiencia de debate. Las acusaciones solicitaron que la medida de coerción se prorrogue por 90 días; en tanto que la defensa pidió la excarcelación y en subsidio, la morigeración por el arresto domiciliario.

En las distintas audiencias que se han realizado durante el proceso, los querellantes Boris Cohen y Marcos Rodríguez Allende, y el fiscal Leandro Dato, expusieron la modalidad de los de comisión de los hechos que se atribuyen a Cardozo. En todos los casos era la misma: convocaba a las chicas a su casa o a su trabajo, con la promesa de conseguirles trabajo o de curarlas de alguna dolencia en virtud de que se atribuía facultades de sanador, circunstancia que aprovechaba para doparlas con sustancias que disolvía en alguna infusión. Con las víctimas indefensas, acometía contra ellas.

Los hechos

En el primero, la víctima de 18 años, habría sufrido al menos tres abusos en la casa del imputado. Allí, aquel le hizo firmar “planillas de Casa de Gobierno”, que “aparentaban la entrega de bolsones de comida para gente carenciada”. Así, se aprovechó de que la joven “padecía un fuerte dolor de cintura, (y) la persuadió de sus poderes de sanación, le suministró somníferos, aduciendo de que se trataba de agua bendita con limón y le ungió con un algodón líquidos y cremas por las piernas”. Cuando la joven “se encontraba mareada, adormecida, y prácticamente desvanecida, sin poder prestar consentimiento válido o repeler la acción”, se abusó de ella.

El segundo ocurrió el 19 de septiembre de 2019, cuando se aprovechó de una chica que tenía 17 años. Como en el caso anterior engañó a la chica “persuadiéndola de que tenía poderes de sanación y que podía ayudarla a bajar de peso”. El tercero sucedió “sin poder determinar fecha exacta”, en agosto de 2019, cuando “en reiteradas oportunidades”, habría abusado de una chica de 20 años. La joven acudió a la casa del imputado puesto que aquel “la cito bajo la promesa de conseguirle trabajo en el rubro de panadería, luego de recibir el curriculum vitae de la misma, la persuadió de sus poderes de sanación, y le suministró somníferos a través de mate, té y supuesta agua bendita con limón aduciendo que estos tenían efectos curativos”.

Arma y amenzas

El cuarto tuvo lugar en mayo de 2019. En esta oportunidad la víctima sería una joven que tenía 21 años y trabajaba en la casa de Cardoso. Según la acusación, Cardoso “la persuadió que podía conseguirle un trabajo en el Instituto Becario, y que tenía poderes de curandería y sanación…”. En septiembre del mismo año ante la resistencia que opuso la chica, que le dijo que lo estaba grabando, Cardoso “buscó un revólver calibre 22, se lo exhibió, le mostró que estaba cargada y le expresó que si contaba algo de lo ocurrido, la iba matar a ella, a su novio y su familia, que tenía contactos y que podía tapar todo”. La denuncia sostiene que “finalmente (Cardoso) la encerró en la vivienda, para que no pudiera escapar, y cuando se apersonó en la vivienda el novio de la joven, antes de dejarla salir le volvió a manifestar que no tenía miedo y que si hablaba le metería un tiro”.

El quinto hecho habría sucedido a fines de 2008, y la víctima sería una mujer de 28 años que acudió a otra casa que tenía Cardoso “bajo la promesa de conseguirle trabajo”. El último hecho que se le atribuyó consistió en que “aproximadamente a inicios de 2014”, violó a una chica que tenía 22 años. La chica concurrió al trabajo de Cardoso, en inmediaciones del centro cívico de Paraná, porque la había convencido de que tenía “poderes de curanderismo y sanación”. Tras convencerla de que ella “tenía un problema en los ovarios, y que la había embrujado”, la abusó en ese sitio y luego lo habría reiterado en un hotel