Continuidades y fracturas de dos siglos de historia, en la mirada de Aníbal Parera

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En su nuevo libro, Aníbal Parera reúne una serie de tres conferencias con los que preveía recorrer el país –antes de la pandemia de Covid-19- para difundir su mensaje.

En «Combate por la Reorganización», el docente y autor local presenta claves que, desde su rol como profesor de historia, permiten analizar y comprender el proceso que ha atravesado La Argentina en dos siglos. En el trabajo, plantea elementos para avanzar en la resolución de la persistente división e intolerancia –por razones políticas- entre sus habitantes, desencuentro que achaca a la inexistencia de un proyecto de país a largo plazo que adolece, sobre todo, de “contenido nación”.

 

REDACCIÓN EL DIARIO

Aníbal Antonio Parera va directo al punto con el objetivo de captar la atención de su potencial lector. Por eso ya desde el título de su nuevo trabajo –que acaba de publicar en edición de autor a través del sello Suelo Fértil- hace explícita una de las claves para pensar la política y la historia: el término `combate´.

En “Combate por la Reorganización”, que tiene por subtítulo “La historia y el universo de su aporte dirigido a la Reorganización Nacional”, este oficial retirado del Ejército Argentino y egresado como profesor de Historia de la FHAyCS de la UADER a comienzos del presente siglo, expone su perspectiva para aproximarse a la comprensión de lo que es La Argentina.

En el inicio, el autor aclara que el libro “no tiene, desde lo político, sentido partidista”, aunque si posee una profunda impronta que lo atraviesa: la de dar a conocer un ideario que es el que ha sostenido a través de las sucesivas publicaciones de corte histórico que ha publicado.

Para Parera “la ausencia de contenido nación, hizo que –desde los inicios del proyecto independentista- las Provincias Unidas sean nada más que un título para futuras calles”.

La idea de la carencia y falta de consolidación de ese núcleo de coincidencias y acuerdos básicos que sobrevuelen contingencias y miradas de corto y mediano plazo en la construcción del país, son analizados desde el enfoque del historiador en este libro que propone como eje dos significativos conceptos: “Organización” y “Reorganización”. De hecho el último término aparece ya en el subtítulo.

En 67 páginas, en las que reúne una serie de tres conferencias con los que preveía recorrer el país –antes de la pandemia de Covid-19- para difundir su mensaje, este paranaense brinda los marcos interpretativos con los que sostiene el análisis de la que considera un proyecto de país que nunca alcanzó a nacer y cuya gestación se interrumpió en pleno desarrollo, abortado por los intereses de la ciudad-puerto en oposición a las provincias.

En su análisis Parera denuncia “la existencia de una sociedad sin `contenido nación´, lo cual –sostiene en una de sus tesis- provoca una crisis estructural y moral que, viniendo desde el principio de nuestra historia , origina situaciones que conducen a la desunión y a la desintegración del cuerpo social”.

En este punto, considera que que esa crisis “fue apreciada y tratada con fines de solución por dos de los más destacados estadistas que tuvo La Argentina: los Generales Justo José de Urquiza en el siglo XIX, y Juan Domingo Perón, en siglo XX”.

REFERENTES

En la primera parte y tras señalar suscintamente aproximaciones a las nociones de `tiempo´, `burguesía´ y `nación´, el autor señala que “La burguesía porteña produjo la Revolución de Mayo relacionando las ideas iluministas con sus intereses económicos”.

Luego de plantear un brevísimo recorrido por el período que va de 1776 hasta 1820- Parera se sitúa en otro momento clave de su trabajo. El de la “Organización Nacional”, que presenta como una de las claves. De allí que tome a Urquiza y su desempeño para explicar uno de los proyectos que intentó organizar un puñado de territorios bajo la premisa federal. Tarea de Organización que quedó trunca tras la retirada de Urquiza en Pavón. Un proyecto de país federal que la elite dirigente porteña se ocupó de liquidar a sangre y fuego en los 15 años posteriores a esa batalla.

En ese punto comienza también a avanzar sobre ancestrales rivalidades y sectarismos que han fracturado al país. “La realidad social tiene un carácter histórico, y es ese carácter el que nos permite relacionar el pasado con los desencuentros e intolerancias actuales”, señala Parera al ir en busca de la génesis y de un marco que explique históricos y persistentes desencuentros entre quienes habitan el territorio de la República Argentina

Se trata de desencuentros que, de persistir con la crisis debido a la falta de “contenido nación”, sostiene, “nos hace involucionar”, en una tendencia que de continuar conducirá “a la desaparición de la civilización argentina”

Ante ese escenario disolutivo, el autor recurre –luego de Urquiza- a “el otro estadista que conoció, comprendió y trató de solucionar el problema”: Juan Domingo Perón.

En sus consideraciones sobre peronismo (“nació de una manifestación social”), justicialismo (“nació del intelecto hecho pensamiento de Juan Perón), Parera indica que ambos “serán las raíces del Movimiento Nacional Justicialista, que es para los historiadores, el Segundo Movimiento Histórico registrado en el pasado político argentino”.

Con una clara adscripción por el modelo justicialista establecido por Perón en sus dos primeras presidencias, el autor del libro afirma que “las banderas de la Justicia Social, Independencia Económica y Soberanía Política simbolizan el profundo contenido de un modelo que facilita el desarrollo cotidiano de la vida, permitiendo además el normal funcionamiento de las instituciones”.

Y concluye Parera: “El pensamiento justicialista, que es el de un argentino para todos los argentinos, no debe ni puede estar ausente en el iluminado camino, que conduzca a la República Argentina a ser una Reorganizada y Gloriosa Nación”.

INTERROGANTES

Uno de los riesgos de este trabajo –debido a la magnitud de los personajes y períodos que se estudian- es caer en reduccionismos o simplificaciones que, al carecer de la debida extensión y fundamentación en el análisis, se alejan de la necesaria complejidad -inherente a los procesos sociales e históricos abarcados- para comprender más o menos cabalmente lo sucedido.

En tal sentido, uno de los límites evidentes en la formulación de las tesis que se proponen, se visibiliza a partir del propósito con que el autor concibió el proyecto: presentar lo sucedido en más de dos siglos de devenir y encajarlo en el estrecho marco de tres conferencias adaptadas a un público masivo.

Si ese es el objetivo, puede decirse que los textos cumplen el propósito. Con un lenguaje llano, sin abundar en fechas ni nombres propios, a partir de un recorte estructural en su enfoque y teoría explicativa, Parera `surfea´ sobre una porción del inabarcable océano de la Historia para compartir con el lector sus reflexiones.

Pero en ese camino, aparece otro de los puntos débiles del texto: la magnitud de los interrogantes que plantea. Ir en búsqueda de claves informativas, documentación que sostengan el análisis y la explicación fundada, exigen sumergirse a una profundidad mucho mayor que la extensión de este breve trabajo. Precisamente la brevedad hace que la argumentación se torne endeble al pasarse por alto o sobreentenderse períodos, acontecimientos y hechos que han incidido de modo indudable en el curso de los acontecimientos históricos vividos en el país.

En esa línea, la mirada del autor se enfoca sobre todo en el análisis comarcano y regional, por lo cual –para el lector advertido- se extraña la inclusión de un marco de referencia que tome en cuenta con más profundidad los acontecimientos de carácter global.

Finalmente, existe otro aspecto trunco: si bien hay esbozos de lo que podría considerarse una definición de “contenido nación” -categoría que Parera presenta como una de las claves para comprender el acontecer histórico en el país y llave para resolver interrogantes que continúan irresueltos- la respuesta a la pregunta ¿Qué es y qué caracteriza a ese contenido? no concluye por formularse con contundencia.