Los Príncipes: “La música fue un refugio para todos”

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Foto: Gustavo Cabral.

Ambos entraron a la banda cuando apenas tenían 17 años. A Jorge lo invitaron a participar  para “renovar y cambiar”. Wilton se sumó cuando Jorge lo convocó  para que hiciera una prueba como tecladista para remplazar a Nenín Satler, de los Principes del Compás. Los dos fueron fanáticos y admiraron a esa banda y a sus músicos. Hoy  son los protagonistas de uno de los grupos tropicales más reconocidas de la provincia a nivel nacional. Además del trabajo comparten amistad y sueños.

 

Textos: Paola Netto

 

“Yo empecé tocando la guitarra a las 11 años. Hacía folclore y otros géneros. Una vez pasaba por calle Corrientes con un amigo  y nuestras guitarras y escuchamos música en el interior de un bar. Mi amigo insistió para  que ingresáramos  y justo tocando en ese lugar junto a un grupo estaba el acordeonista y pianista de Los Príncipes del Compás. Toqué dos o tres canciones, me tomó los datos y un día apareció en mi casa”, recuerda siempre feliz Jorge. En el año 1981 grabó su primer disco junto al emblemático grupo entrerriano.

“Mi ingreso fue terrible”, dice Wilton. “Me propuso Jorge, tuve que hacer las pruebas y  para ensayar tenía un radiograbador Toshiba que  aceleraba las cintas. Cuando me presenté a la prueba había estudiado todo un semitono más arriba, más agudo” recuerdan juntos, entre sonrisas.

El debía reemplazar a Santiago Sattler (padre de Koky Sattler) y debía aprender el repertorio en dos semanas. “Nunca pasé tantos nervios en mi vida. Santiago era para nosotros una institución, un prócer y se puso enfrente nuestro a grabar el show. No sé cómo no me desmayé”.

Cantando y saltando al compás del pasito del canguro ya bailan y agitan a más de dos generaciones hasta en Ushuaia, donde se presentaron un 7 de diciembre.

Exitos como Tormenta de Arena, Fotografía, Piel de azucar, No voy a mover un dedo, Giro alrededor, son parte del cancionero entrerriano en cada fiesta.

“Hay gente que se ha casado con la música de Los Principes  y hoy va con sus hijos a vernos o nos llaman para el cumpleaños de 15 de sus hijas. Eso es hermoso”, expresa Wilton.

Para Jorge eso es un “privilegio”.  “Pertenezco a una banda que ha hecho cosas muy lindas, canciones que han quedado en el tiempo. Cuando volvimos a tocar después de diez meses sentí un afecto muy fuerte, sentí que la gente realmente nos quería y estaba pasando un buen momento junto a nosotros después de tantas cosas feas que vivimos. Yo lo disfruté de una forma muy especial”.

 

La realidad

Foto: Gustavo Cabral.

“Hoy no podríamos parar”, dice Jorge sobre la pandemia en este comienzo de año. Durante el aislamiento recibieron llamadas desde Tucumán, Salta, Buenos Aires para hacer entrevistas televisivas y radiales y así compartir un buen momento junto a sus canciones.

“A todo el mundo le pintó cantar en vivo al principio, después costaba un poco más, pensábamos que iba a ser solo un mes, todos le pusimos onda. Con el paso del tiempo se hizo imposible. Hoy no  es posible no trabajar. No hay reservas porque ya estuvimos diez meses frenados”.

Wilton asintiendo con la cabeza, reflexiona: “No hay que olvidarse de esto, de los artistas y de todo lo que pasó.  Nosotros fuimos jóvenes y queríamos salir, sin conciencia sobre algunas cosas. Pero hoy nadie quiere volver para atrás y ahora es responsabilidad de cada uno”.

La esencia de Los Principes del Compás quedó en la banda. Así lo sienten  sus integrantes, quienes recuerdan con mucho aprecio a Nenín (Santiago Sattler) ya que aseguran que la disciplina, los consejos y la responsabilidad fueron virtudes que incorporaron gracias a él.

Los dos dejaron mucho de lado para lograr el éxito y la vigencia que hoy tienen junto a Los Príncipes. Y analizan el año que pasó como una oportunidad para pensar en nuevos horizontes y disfrutar de otros momentos que en contexto de gira, se pierden.

“Si hay algo que nos dejó el año anterior es que  de esto debemos salir mejores personas” coinciden los amigos que sacan sonrisas en donde se presentan.

 

Como hermanos

“Wilton es mi amigo y un compañero de vida”, dice Jorge.  “Para mi es como un hermano mayor”, retruca Osán. “Es mi compañero de mucho años, pasamos por muchos momentos y  siempre tratamos de mirar lo lindo de todo lo que nos pasa”.

Sienten la banda y el trabajo de la misma manera  y de esa forma han transitado tantos años en compañía de partituras, horas y kilómetros sobre las rutas argentinas, con el deseo de seguir llevando a la banda a lo más alto.

 

De grandes saltos al “Pasito”

Jorge: “Una vez, a los días de haber tocado en la Fiesta del Amarillo, me llama Koky y me dice: Mirá lo que tengo para que escuches… y empezó: “Ven a bailar al pasito del canguro” y siguió “Vos estabas saltando, parecías un canguro loco” (se ríe) y ahí al finalizar el viaje empezamos a incorporarle la letra, la terminamos y  la incorporamos a un disco que ya estaba casi cerrado. Fue un tremendo éxito”