“El farol” reenciende su lámpara con una muestra de pinturas de Florencia Sabattini

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La galería de “El Farol” alberga una treintena de trabajos de la artista, que conforman las series “Cuando un lugar parece otro” y “Llenar la pared”.

Con un conjunto de acrílicos de la artista plástica radicada en Buenos Aires, pero con raíces familiares en Entre Ríos, la reconocida sala de exposición ha reabierto sus puertas. El retorno del espacio a la actividad es una buena noticia en el inicio del año.

 

Carlos Marín | [email protected]

 

Las últimas semanas de 2020 han permitido algún alivio temporal a la presión impuesta por la cuarentena. El deshielo en torno a las medidas restrictivas de circulación alentó el regreso a cierto viso de normalidad en las actividades económicas y sociales. En ese contexto resulta una noticia auspiciosa el retorno de las muestras a Galería “El Farol” (Andrés Pazos 142).

Sobre el fin de año este espacio, que nació con el propósito de promover y difundir el trabajo de artistas de toda la región, logró re encender su lámpara. Ha vuelto, por lo tanto, a recibir a quienes deseen apreciar la producción que exhibe en la sala de exposición. Cabe entonces, en este momento difícil, dar la bienvenida nuevamente a la luz que irradia este lugar amable a la creación y al trabajo artístico comprometido. Quienes deseen acercarse a la galería pueden hacerlo de lunes a viernes de 10 a 12.30 y de 17.30 a 21.

Florencia Sabattini, junto a “Bananal”, el trabajo de mayor formato de su exposición.

Para finalizar la temporada 2020 y a la vez iniciar la 2021, los coordinares del espacio han reabierto las puertas con una muestra de pinturas de Florencia Sabattini. No es la primera vez que la artista radicada en CABA, pero con sólidas raíces familiares en Entre Ríos, propone compartir trabajos en El Farol. Ya lo hizo hace un par de años con “A la hora de la siesta”.

En esta oportunidad, la pintora –formada en la Escuela Prilidiano Pueyrredón, en Buenos Aires y en talleres reconocidos- propone una treintena de trabajos en formato mediano, realizadas con acrílico. La excepción es “Bananal”, obra de formato mayor.

Resulta evidente al observador que las dos series que ha decidido poner a consideración la autora son fruto del año que se fue. Lo atestigua la fecha en que está datado cada uno de los cuadros del conjunto (2020) que la plástica agrupa en dos conjuntos con títulos elocuentes: “Cuando un lugar parece otro” y “Llenar la pared”. Difícil sustraerse a la idea que se trata de obras plasmadas al influjo de este tiempo `raro´ que lleva la impronta del aislamiento social.

Acaso como una vía para romper el aislamiento y contrarrestar la opacidad del encierro, la artista trabajó enfocada en plasmar el estallido de una paleta cromática multicolor, que expresa la feracidad de la naturaleza, en particular el universo vegetal. Ese impulso vital -que la lleva también al reencuentro con sus raíces, su historia familiar con sus legados y también con su infancia en la campaña entrerriana estalla-, con luminoso impulso, frente a los ojos.

“Bananal”, que se destaca en el conjunto de obras por el juego cromático y por su tamaño, confirma esa explosión de color. En la serie, la figura que se impone siempre en primer plano, da cuenta de un universo floral que se traslada al resto de los títulos de la serie “Cuando un lugar parece otro”. Así pueden reconocerse una postal nocturna de un palmar; los tentadores frutos que penden de las ramas de un árbol; un camino rural del campo bajo la luz plena y deslumbrante del mediodía; y la presencia familiar, fugaz e inquietante de los gatos, con sus silencios insondables.

Por momentos, en algunas de las obras de la muestra, y de la serie “Llenar la pared”, también aparece una reminiscencia onírica –sugerida por los tonos bermellón furioso en que Sabattini ha ubicado la figura- que acerca el tema a momentos más intimistas y retraídos.

Estructurado en una unidad estética, que sintetiza la experiencia vivida durante la cuarentena por la artista, el conjunto –que en el balance general resulta desparejo en cuanto a la factura técnica- expresa la búsqueda que Sabattini lleva adelante; con hallazgos y extravíos, con aciertos y yerros. En este camino de creación y crecimiento, cabe señalar que la expositora debe persistir en la marcha para hallar y consolidar la identidad que la distinga y singularice en un estilo, lo cual devendrá ciertamente del esfuerzo y el empeño que sostenga en su búsqueda.

En el trayecto de su derrotero artístico Florencia Sabattini entrega con esta propuesta –como se planta un mojón- constancia de la pasión que la moviliza a continuar navegando por el océano infinito de la creación; de esa misma pasión que la impulsa, a través del tiempo, a ofrecer el fruto de su tarea a la mirada inquisitiva del público.