Ismael Torales, un referente del chamamé entrerriano

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Por Aldana Badano | Revista Muy Entre Ríos

 

La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura declaró al chamamé como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por su trascendental aporte a la cultura en todo el continente. Ismael Torales cuenta a MUY sus impresiones sobre esta trascendental decisión.

 

La tradicional música y danza litoraleña fue incluida a nivel mundial en la lista de Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, tras una presentación institucional de varias provincias argentinas.

Este reconocimiento como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por parte de Unesco no solo viene a dar mayor prestigio al chamamé en todo el mundo, sino también a proyectarlo y salvaguardar sus prácticas y cultura de ahora en más. Refiere más allá del género musical folklórico al conjunto de expresiones, costumbres, danza, historia y hacedores del chamamé como presencia viva y valor identitario de los pueblos.

El chamamé, que se convirtió de este modo en el tercer bien cultural argentino declarado patrimonio de la humanidad, luego del tango y el fileteado porteño, es una expresión que se vive, se baila y se canta en Entre Ríos, en toda la Argentina y en países vecinos como Paraguay, sur de Brasil y Uruguay.

El chamamé es una cultura que hermana y se comparte por sobre las fronteras políticas. Así es que se ha dado en llamar a toda la región como “La Nación Chamamecera”, que desde ahora festeja este gran acontecimiento a nivel mundial.

El Comité Intergubernamental para la Salvaguarda del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, de UNESCO votó y aprobó en París este reconocimiento al chamamé.

De esta manera se concreta un sueño de esta región litoral y todos los amantes del chamamé de lograr la trascendencia internacional. Además esta iniciativa cuenta con el aval del Consejo Federal de Cultura, la cancillería Argentina y el Ministerio de Cultura de la Nación.

 

UNA VOZ AUTORIZADA PARA HABLAR DE CHAMAMÉ

 

Ismael Torales, acordeonista y compositor concordiense, es un referente del chamamé en Entre Ríos. Criado en una familia de músicos, de su padre Emilio Torales, reconocido acordeonista de la zona, recibió sus primeras lecciones de acordeón a muy corta edad.

En su adolescencia forma su conjunto de estilo netamente “montielero” con el que se presenta en los principales festivales de la región.

Lleva grabados varios discos como “Poncho, Facón y Litoral”, “Entre la espada y la pared”, “Por siempre Ismael Torales”, “Mi acordeón, un vino y yo”, «El carrusel de la vida», «Duro de amansar», «Al Maestro ausente» y «Los 50», editados por sellos como “AH” y “Parana Musical”.

Acompañaron a Ismael Torales en actuaciones y grabaciones artistas como Carlos Romero, Pedro Balbuena, “Cacho Aguiar, Emilio Torales, Ricardo Scófano, Carlos Romero, Pedro Balbuena, “Cacho Aguiar, Raúl Luna, Juan Torales, Marcelo Pestrilli, Juan Cabral y Oscar Velázquez.

En la faz autoral llevan la firma de Torales obras como “Como en aquellos tiempos”, “Chajari, ciudad de amigos”, “Al maestro ausente”, “Arroyo Mandisovi”, “La fiesta de los entrerrianos”, “Mi pueblo y la distancia”, “Para mis gauchos entrerrianos”, “Sapucay de los obrajes”, “Quinta sección palmar” y “Porque nací en Entre Ríos”, por citar algunas.

Ismael Torales continúa radicado en la ciudad de Concordia en plena vigencia de su carrera artística. Actualmente tiene 56 años y cuenta que comenzó a tocar el acordeón a los 6 años impulsado por su familia.

Respecto al reconocimiento que hizo la UNESCO al chamamé, Ismael comenta: “Creo que está bien merecido este reconocimiento porque en todos los géneros musicales lleva tiempo reconocimiento y en el caso del chamamé hemos tenido embajadores que han llevado a esta música más allá de las fronteras, yo también brindé mis aportes actuando en todo nuestro país y en países limítrofes”.

Luego agrega: “El chamamecero es una persona que lleva a la música en el alma y me genera una gran alegría que se le haga un reconocimiento a nivel mundial”.

 

Antecedentes para la distinción

 

La postulación fue impulsada por la provincia de Corrientes, uno de los organizadores del Festival Nacional del Chamamé, que se transformó en uno de los eventos más importantes del calendario de festivales en enero.

Dentro de las justificaciones de la postulación el informe señala que el chamamé corresponde al encuadre de Patrimonio inmaterial definido por la Unesco, entendido como los “usos, representaciones, expresiones, conocimientos y técnicas -junto con los instrumentos, objetos, artefactos y espacios culturales que le son inherentes- que las comunidades, los grupos y en algunos casos los individuos reconozcan como parte integrante de su patrimonio cultural”.

El chamamé fortalece valores tales como la identidad -práctica cultural compleja que se expresa tanto en la música como en la poesía y la danza, sentimiento que se canta y emoción que se baila-; la apropiación -el chamamé se transmite de generación en generación, acompaña a las personas y los grupos en su migración-; y la integración -por su localización y características culturales puede ser considerado columna vertebral del Mercosur-, porque no solo cumple una función artística y de disfrute colectivo sino que se constituye transversal a la integración regional de países hermanos.

El chamamé es una manifestación cultural que comprende un estilo de música y danza propios de la gran región guaranítica que comprende al litoral argentino y se extiende al sur del Brasil y Paraguay.

Data del siglo XVI, y existe controversia sobre su origen, ya que si existen distintas opiniones y vertientes, ninguna de ellas puede ser comprobada de forma histórica. De todas las hipótesis sobre su origen, la tesis más extendida es la del origen guaranítico. Se puede hablar de un elemento espiritual y filosófico en esta etapa inicial del chamamé, vinculado a la ceremonia sagrada de los avá guaraní en la que participa toda la comunidad. Se desarrolla entre danzas y música de las mbaraka (maracas, usadas por los hombres) y takuapu (bastón rítmico de uso femenino), alternadas con sermones del chamán. El objetivo es fortalecer los vínculos entre los seres divinos y los miembros de la comunidad, es un momento de síntesis de todos los aspectos de la cultura avá guaraní. En la actualidad el chamamé sigue teniendo en su música y en su cotidianidad un fuerte componente ritual. Es la memoria colectiva, y a la vez rito, celebración, fiesta y alegría.

El patrimonio cultural inmaterial o “patrimonio vivo” se refiere a las prácticas, expresiones, saberes o técnicas transmitidos por las comunidades de generación en generación.

El patrimonio inmaterial proporciona a las comunidades un sentimiento de identidad y de continuidad: favorece la creatividad y el bienestar social, contribuye a la gestión del entorno natural y social y genera ingresos económicos.

La Convención de la UNESCO de 2003 para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial tiene como objetivo la conservación de este frágil patrimonio; también pretende asegurar su viabilidad y optimizar su potencial para el desarrollo sostenible. Brinda su apoyo en este ámbito a los Estados Miembros mediante la promoción de la cooperación internacional para la salvaguardia, y estableciendo marcos institucionales y profesionales favorables a la preservación sostenible de este patrimonio vivo.