Tarjetas de visita, retrato social en primer plano

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Aún hay familias que atesoran antiguas “tarjetas de visita”, un recurso de presentación e identificación pero también de memoria. Es constructivo pensar el objetivo de ese dispositivo físico desde los alcances actuales de la cultural digital, en la probabilidad de que haya menos novedades que la que solemos reconocerle.

 

Griselda De Paoli

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El intercambio de tarjetas entre dos personas que se reúnen por primera vez es un ritual que se remonta muy lejos en el tiempo. “Al dejar una tarjeta como carta de visita, se dejaba la huella fotográfica del cuerpo”, dice John Berger, con una claridad que nos puede ayudar también a entender hábitos similares que han trascendidos distintas épocas.

Para muchos de nosotros, la entrega de nuestros datos de contacto no es una cuestión menor, sino una clara señal de que se ha producido una conexión, un vínculo humano o profesional.

En un mundo que corre hacia lo digital, los dispositivos tecnológicos nos ofrecen numerosas alternativas futuristas respecto a la antigua tarjeta sea de visitas o de negocios. La situación se reduce hoy a intercambiar correos electrónicos, o whatsapp o a encontrarse en las redes sociales.

De esa búsqueda de comunicación, que ha sido constante en el hombre, rescatamos un recurso, decimonónico, el de las tarjetas de visita, ligadas a la evolución de la fotografía y la democratización del retrato.

Es conveniente caer en la cuenta de que, hasta mediados del siglo XIX, tener un retrato propio era un privilegio que no estaba al alcance de todos. La historia de la fotografía nos muestra que hay una relación clara entre las tarjetas de visita y el impulso y la accesibilidad que los avances de los procedimientos fotográficos dieron a la moda del retrato.

Ocurrente e innovador

El de las tarjetas de visita es un formato fotográfico que popularizó André Adolphe Eugène Disdéri (1819-1889) al utilizar una cámara –con seis, ocho o más objetivos– que sensibilizaban una placa de colodión húmedo produciendo en una única sesión, varias imágenes iguales o en posturas distintas. Esta modificación le permitió impresionar, en la misma placa donde antes solo cabía una única imagen, hasta 12 pequeñas fotografías de cerca de 9 x 6 centímetros. Así patentó lo que llamó “Carte de visite portrait” (retrato “tarjeta de visita”), y cuyo éxito fue instantáneo.

Finalmente, una copia positiva de la imagen en papel se fijaba sobre un soporte más rígido, al pie de la imagen o en su reverso aparecía el nombre del fotógrafo o de la casa de fotografía.

El modo de posar, copiaba al que se utilizaba en la pintura. A veces el gesto era serio y solemne, en otras una apariencia demasiado rígida se contrarrestaba con gestos: sostener una flor o un libro, ponerse la mano en el bolsillo y sosteniendo el sombrero con la otra mano; a veces con las mejores ropas o con las que representan su función social (un traje militar, por ejemplo), con un juguete en el caso de los niños, o con disfraces. Elementos todos que muchas veces contribuyen a fechar las tarjetas cuyas fotografías se realizaban en los talleres fotográficos en que se montaban verdaderos escenarios, una verdadera puesta en escena que aspiraba a ubicar al retratado en un determinado entorno social, ofreciendo, además, servicio de peluquería y préstamo de vestuario o de accesorios.
Las familias coleccionaban estas tarjetas de visita en álbumes que se mostraban en reuniones sociales y familiares y eran exhibidos con orgullo ante los conocidos como testimonio de inserción social: ni más ni menos de lo que hoy representa Facebook o Instagram. Las tarjetas-retratos formaban a veces rincones de pequeños cuadros en el salón de la casa o en pequeñas repisas.

Postales sociales

No se debe caer en la trampa de pensar que reflejan a toda la sociedad de su tiempo; nada más lejos de la realidad. Representaban entonces solo a un sector social, la burguesía de fines del siglo XIX y comienzos del siguiente, pero al mejorar y abaratarse la producción de impresiones vio ampliado el acceso a su utilización ampliando esa democratización del retrato de que hablamos antes.

Las familias fijaban su día para recibir visitas y sus amigos, conocidos y aún parientes anunciaban la misma con anticipación, enviando su tarjeta de visita. Pocas veces la visita era imprevista, pero cuando lo era, la tarjeta de visita se entregaba al llegar.

Muchas personas famosas y reconocidas hacían circular sus cartas-retratos como una autopromoción. Los modos de generar y de circular que imprimimos a las imágenes van variando a través del tiempo, pero el objetivo y el uso social no dista demasiado en su intencionalidad.

Queda para otra nota hablar del lenguaje de la tarjeta de visita en relación con el significado del modo de doblarlas en los distintos ángulos: en la parte superior despedida, en el lado superior derecho visita, en la parte inferior izquierda, felicitación, en la derecha, pésame. Y así. A lo mejor algún lector memorioso puede colaborar para hacerlo.

Todavía son atesoradas

La tarjeta de visita estaba frecuentemente firmada con el nombre impreso del fotógrafo. Entre los testimonios de época era frecuente encontrar, además, la ciudad, el domicilio del estudio, y en algunos casos las menciones y medallas recibidas por el mismo, publicidad del Estudio o Taller, derechos sobre la fotografía. Ocasionalmente incluía algún dato de registro de archivo de la foto para el caso de requerimiento de nueva reproducción. En general, presentaban una tipografía muy adornada.

La mayoría de las tarjetas de visita incluidas en la nota pertenecen a una familia italiana llegada a Paraná a fines del siglo XIX. Algunas de ellas ya venían en sus baúles.

 

 

 

(Para recuadro)

AL MARGEN

Siempre es oportuno reflexionar sobre la ciudad. El desafío en este caso ha sido enriquecer una acción conjunta llevada adelante entre EL DIARIO y la Facultad de Humanidades, Artes y Ciencias Sociales de la Uader. De esta experiencia participan docentes, alumnos e invitados, con la idea de poner en valor los bienes comunes y también repasar los asuntos pendientes. Para comentarios y contribuciones, comunicarse a [email protected], [email protected] y/o [email protected].