Crónicas de inmigrantes vagabundos y trotamundos

170
Marcas del vasco de la carretilla, en el Museo de Luján.

Un 27 de noviembre de 1887 nació en Pamplona, España, Guillermo Isidoro Larregui Ugarte, que tras inmigrar a nuestro país se haría conocido como “El vasco de la carretilla”. Uno de los tantos trotamundos que solían recorrer el país en busca de un destino esquivo.

Rubén I. Bourlot | [email protected]

Aventureros, trotamundos, vagabundos, aventureros siempre los hubo, atravesaron nuestras lomadas, y dejaron sus historias imborrables que se trasmiten por generaciones.
“Tú me desprecias por ser vagabundo / y mi destino es vivir así / si vagabundo es el propio mundo / que va girando en un cielo azul”, dice la letra de una popular canción que interpretaba el trío Los Panchos.

Los “turcos” con sus valijas de vendedores, los linyeras, crotos o como se les llame que siempre encontraban un jarro de agua fresca, un trozo de pan y un colchón para pasar la noche.

Es curioso el origen de muchos apelativos despectivos con aquellos que optan o se ven condenados a otra forma de vida. Arturo Jauretche tiene la amabilidad de recordarnos cómo surgieron aquellos “crotos”, linyeras que recorrían sin rumbo fijo por las praderas bonaerenses. Dice que el apelativo surgió cuando el gobernador de la provincia de Buenos Aires, José Camilo Crotto -ante el pedido de los ingleses propietarios de los ferrocarriles para que controle a los “colados” que viajaban en los trenes de carga-, autorizó a viajar “de arriba” hasta un máximo de 12 personas. “Ustedes viajan por Crotto”, les decía el policía que controlaba el número de colados.

También el apelativo despectivo de “atorrante” tiene un curioso origen. Se refiere a las personas que en Buenos Aires vivían en los caños usados en el entubamiento de los arroyos a mediados del siglo XIX, que tenían la inscripción de la constructora “A. Torrant”.

Por nuestros pagos, Omar Gallay en su historia de San Cipriano, recuerda a los linyeras que recorrían el departamento Uruguay a mediados del siglo XX. Uno muy reconocido fue Ramón Galina que dio lugar a varias leyendas. Se decía que era médico y también músico. Lo cierto es que era reconocido por su vasta cultura y que ejecutaba el piano en un conocido almacén de ramos generales de la zona. También en el terreno de lo no comprobado se rumoreaba que era el verdadero autor del tango “Loca bohemia” que hizo famoso el intérprete Francisco De Caro.

Otro trotamundos que marcó su presencia en nuestra comarca fue el iniciador de una saga familiar de fotógrafos entrerrianos: Nicolás Warenycia. Desde su Ucrania natal arribó a Misiones y no se detuvo hasta recalar en Arroyo Barú, departamento Colón, donde se desempeñó como fotógrafo acompañado siempre por su fiel bicicleta.

La carretilla y el hombre
Un día se apareció por Concepción del Uruguay un tal Guillermo Larregui con su carretilla a cuestas. Era el hombre que portaba la carretilla, o la carretilla que transportaba al hombre. A esa altura, con más de una década de andar caminos juntos, hombre y carretilla eran uno. Le decían “El Vasco de la carretilla” y en cada lugar que arribaba ganaba la portada de los periódicos, y cuando no los había, el rumor corría de boca en boca.

Guillermo Isidoro Larregui Ugarte había nacido en Pamplona, en el país Vasco, en 1885, conocido como El vasco de la carretilla y también «El Quijote de una sola rueda». Llegó a Buenos Aires en 1900 con solo 15 años y tuvo varios trabajos en distintos puntos del país. En 1935, estando en Santa Cruz, apostó que era capaz de llegar a Buenos Aires a pie, detrás de una carretilla. Ya tenía 50 años pero el espíritu y el físico que le envidarían muchos jóvenes. Desde que partió, ante la incredulidad de la mayoría, hasta que finalmente arribó a Buenos Aires, pasaron 14 meses.

Recorrió, en 14 años (de 1935 a 1949), más de 20.000 kilómetros a pie empujando una carretilla de 130 kilos. En su transporte llevaba lo indispensable para sobrevivir: una carpa de 2,5 m de largo por 2 m de ancho; un catre, colchón y colcha. Herramientas completas, utensilios de cocina, calentador, juego de lavabo, cepillos, brocha, navaja y provisiones.

Llevó a cabo cuatro caminatas. La segunda la comenzó en 1943, desde Coronel Pringles (provincia de Buenos Aires.), y la finalizó en La Paz (Bolivia). La tercera la realizó desde Villa María (Córdoba), hasta Santiago de Chile, y la cuarta y última caminata la efectuó desde Trenque Lauquen (Buenos Aires), hasta el Parque Nacional Iguazú, en Misiones.

Por estas tierras

El último itinerario es el que comprendió la Mesopotamia y tocó distintas localidades entrerrianas. Venía precedido de una bien ganada fama que se reflejaba en los medios nacionales.

Una pequeña publicación de Concepción del Uruguay, Palenque, le realizó una entrevista en 1944 a su llegada a la ciudad. “Una visita inesperada pero grata ha venido a sorprendernos, se trata del original y popular Don Guillermo Larregui… – dice el periódico- quien junto al polvo de los caminos nos ha traído su bagaje de interesantes historias…”. Ante la pregunta si no se aburre de viajar en soledad, manifiesta que ya está acostumbrado, que tuvo un perro llamado Pancho “que fue mi compañero cuatro años hasta que una insolación lo mató en Santa Fe. Ahora ando en busca de un cachorro bueno que quiero enseñar a mi manera.”
Cuenta que en sus viajes toma fotos y apuntes con la intención de volcarlos en un libro. Y también comenta que su primera carretilla fue depositada en el Museo de Luján.

Más allá de la nota de color, el vagabundo tenía sus valores. Cuando le preguntan si obtiene algún beneficio económico con sus aventuras responde: “Aunque nada tengo, nada quiero. Esta hazaña la he realizado porque la prometí cumplir. Con ser hombre de palabra cualquier vasco está bien pagado”.

Bibliografía consultada
–Urrutia, Txema, (2001), El vasco de la carretilla: 14 años a pie por la República Argentina, 1935-1949, Ed. Txalaparta, Tafalla.
–“Nos visitó ‘El Vasco de la carretilla’, en Palenque, Concepción del Uruguay, 30 de marzo de 1944 y 15 de abril de 1944.
–https://es.wikipedia.org/wiki/El_Vasco_de_la_Carretilla
–Gallay, Omar, (S/F), Esperanza, corazón y tierra. Narrativa histórica de la colonia San Cipriano, El autor, C. del Uruguay.
–Jauretche, Arturo, (1985), Loo profetas del odio y la yapa, A. Peña Lillo, Bs. As.
–Cooke, Norma y de Santiago, Susana, (2011), Por los senderos de la memoria. Narrativa histórica de Arroyo Barú, Colón.
Más temas sobre nuestra región en la revista digital Ramos Generales disponible en http://lasolapaentrerriana.blogspot.com