25.4 C
Paraná
sábado, diciembre 5, 2020
  • Cultura
  • Nosotros
Más

    Historias cotidianas, transfiguradas por el prisma de la literatura

    En “Encendidas”, Maria Rosa Gianello propone una serie de relatos breves en los cuales refleja situaciones, momentos, personajes y acontecimientos tomados de la vida cotidiana, que luego de ser convertidos en textos mediante el empleo de las herramientas de la literatura, brillan con luz renovada. El libro, primero que publica esta docente nacida en Gualeguaychú, es acompañado por poemas de Marta Zamarripa.

     

    REDACCION EL DIARIO / [email protected]

     

    “Escribimos para comunicar algo, para conocernos a nosotros mismos; esa es la pulsión que mueve el acto de escribir”. La frase de María Rosa Gianello indica la razón de una pasión que sostiene desde hace décadas, pero a la que ha podido entregarse con fruición desde hace sólo unos años. Se trata, agrega “de que la propia palabra escrita vaya descubriéndonos quiénes somos”. El plural no está empleado por casualidad, sino que para esta docente de filosofía y pedagogía, nacida en Gualeguaychú y radicada desde hace décadas en Paraná, plasmar una historia en un texto adquiere valor en tanto comience a circular más allá del universo singular e íntimo de quien lo redactó.

    Con ese propósito ha concretado recientemente uno de sus proyectos que anheló: publicar un libro con relatos breves. “Encendidas” es el título de este trabajo que reúne 13 narraciones y un epílogo. Todos de su autoría. A ellos suma otros tantos poemas de Marta Zamarripa. “Es un lujo poder incluir esas poesías de quien es una de las voces mayores del panorama de la poesía en la provincia”, destaca la docente. Cada uno de esos textos, en prosa unos, en verso otros, constituyen un conjunto que dialoga con armonía en beneficio del lector.

    “Encendidas es un libro parido en tiempos de virus, de agitaciones políticas, de múltiples expresiones defendiendo el ambiente y los puestos de trabajo, de personas saliendo a la calle, de artistas dando sus shows por las redes”, señala Gianello en el prólogo. Y agrega: “Es resultado de su tiempo, de los problemas que nos aquejan, de la Pandemia, de una humanidad resistiendo, reiventándose, pero también negándose a crecer”.

    Las 13 piezas breves que integran el libro dan cuenta de las inquietudes de la autora. Así aparece la reflexión sobre los vínculos, las mediaciones tecnológicas y las reconfiguraciones que han generado en la vida cotidiana, la inquietud por la segmentación social y la denuncia por la injusticia. También los afectos. La necesidad de amar y ser amada. Todo tamizado a partir de un tratamiento cuidadoso de la palabra, a lo que se añade el humor y la ironía en la crítica a ciertos enfoques políticos y sociales que se traducen en actitudes –como la discriminación y la soberbia- que la autora deconstruye para reflexionar junto al lector.

     

    NECESIDAD EXISTENCIAL

    “Creo que publicar `Encendidas´ tiene relación directa con una necesidad existencial en este momento de mi vida”, acepta Gianello que halla en la escritura una vía “para poder explayarse, contar, hablar sobre las problemáticas que uno considera que tiene algo para decir. “Entiendo que esa es una de las razones profundas para haber concebido estos textos y ahora ponerlos a circular”.

    Las problemáticas que refleja “son las de ese ser humano que vemos diariamente, ese que es contradictorio, y que tiene serios problemas para darse cuenta que las salidas están ligadas a lo comunitario”.

    Se trata de cuestiones ligadas a otras tantas que esta inquieta vecinalista -activa participante en la comisión de su barrio-, aborda cada semana en “La lengua de la rosa”, un programa de filosofía y música que se emite cada jueves por Radio Comunitaria Barriletes.

    A su modo, es una forma de revertir “el descrédito social, esa falta de fe en el prójimo muy profunda que me ha llevado a incursionar en la escritura”.

    “Hay que luchar para que las personas vuelvan a creer en el otro”, sostiene la docente. “Recuperar la creencia en que hay personas que quieren hacer cosas por el otro de buena fe. Sino estamos en un camino sin salida”. Esa intención se refleja en `Encendidas´, a través de textos que llevan al espectador a deconstruir momentos de la vida cotidiana para observarlos desde otro enfoque, con una nueva perspectiva. De ese modo, sin subestimar al lector, esta autora entrega su mensaje.

    Temáticamente los relatos obedecen “a ciertas preocupaciones, cosas que pasan en la vida cotidiana de las personas comunes, que viven en los barrios”. De allí, de la vida cotidiana, se nutre la autora para concebir sus narraciones. “Anoto historias que las personas me cuentan. Presto mucha atención a los mensajes que me llegan a través de conversaciones, a lo cotidiano, a lo que me dijo un alumno, a lo que conversé con un empleado de una oficina. De esas fuentes me nutro”, confía María Rosa.

    En este sentido, frente a los desafíos que implica el rol de autora, asegura: “No es solo escribir un libro, sino tomar una postura ante la vida”. Y señala que el libro tiene un mensaje esperanzador. De esta manera construye y adhiere “a una filosofía que ayude a pensar los problemas del presente, de nuestra ciudad, de nuestra región”. “De nosotros depende lo que pueda suceder”, dice, antes de anticipar que su intención es presentar “Encendidas” en el marco de la próxima Feria del Libro de Paraná.

     

    SIMPLEZA Y PROFUNDIDAD

    Lectora recurrente de referentes de la filosofía, la docente destaca entre quienes han dejado impronta en ella a Simone de Beauvoir, y en el plano literario a Silvina Ocampo y Jorge Luis Borges. También, acota “me gusta mucho la poesía y tener a Marta Zamarripa y sus poemas en este libro es algo enorme para mí”.

    Pese a estas influencias, la escritora tiene una convicción: se debe escribir para que la gente común se sienta interpelada por los textos. “Escribimos teniendo la osada pretensión de que se nos entienda –dice María Rosa-. Se esté o no de acuerdo con lo que manifestamos. Por eso y porque nos resulta agradable, lo hacemos de manera muy sencilla”.

    Esa certeza se visibiliza en los relatos que integran el libro. Con un nivel de lenguaje accesible, sin ser rebuscada en el empleo de términos o de figuras retóricas, la escritora encuentra el tono para capturar la atención del lector. Lo hace con simpleza, al introducir sus relatos de modo directo y conducir la narración como una flecha directa al blanco.

    “Me gustaría que el libro sea leído por todas las personas, y que pueda superar prejuicios de diverso tipo que conspirarían contra ese propósito”, expresa. Y manifiesta otro anhelo: “Creo que una deuda que tenemos todos los docentes –especialmente quienes hemos transitado la escritura académica- es tener una forma de lenguaje y escritura que llegue y sea comprensible para las personas comunes”.

    Lo más leído