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miércoles, diciembre 2, 2020
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    Los cultos, la construcción del territorio y la sociabilidad

    Los edificios religiosos, amplificadores de cultura ancestral para comunidades migrantes, son parte del patrimonio común. Su influencia va más allá de las creencias particulares porque han tenido y tienen que ver con la sociabilidad de las personas.

     

    Mariana Melhem / [email protected]

    Tanto en el ámbito urbano como en el rural, las construcciones religiosas adquieren relevancia por su particular fisonomía que las convierte en hitos de referencia.

    Las ciudades surgidas en tiempos coloniales reservaban un lote especial frente a la plaza fundacional para la iglesia matriz y a medida que iban creciendo se disponían los templos de las diversas congregaciones. Así podemos citar los casos de las tres ciudades fundadas por Rocamora, cada una con su iglesia respectiva: San Antonio de Gualeguay, San José de Gualeguaychú e Inmaculada Concepción.

    Este modelo de organización espacial nucleado en torno a la plaza principal, donde la iglesia ocupaba un lugar preponderante, se repitió en todas las ciudades cabecera y lo propio ocurrió en las Colonias Agrícolas fundadas a mediados del siglo XIX. Pero hasta ese momento, el único culto presente era el de la Iglesia Católica Apostólica Romana que continuaba con la empresa iniciada por España a partir del Siglo XV.

    Distinguido frontis de la parroquia Inmaculada Concepción, en Valle María.

    Con la Ley de Inmigración y Colonización, promulgada durante la presidencia de Nicolás Avellaneda en 1876, ingresaron al país nuevos migrantes que se sumaron a los ya establecidos y cuyas formas de radicación fueron incentivadas por el Estado a partir de la creación de Colonias Agrícolas. En Entre Ríos los contingentes de inmigrantes se instalaron en Aldeas y Colonias agrupándose por procedencia.

    Así los alemanes del Volga se congregaron mayoritariamente en áreas rurales de los departamentos Diamante y Paraná; las colonias judías se concentraron en el área central de la provincia, junto con belgas y holandeses; los británicos tuvieron presencia en el norte, mientras los suizos y franceses ya se encontraban en las dos primeras colonias fundadas por Urquiza junto a italianos y españoles.

    La iglesia de Valle María, “asentada” sobre la plaza.

    En las áreas urbanas la mixtura e integración era frecuente y a través de relatos familiares podemos imaginar auténticas Babel donde los idiomas se superponían construyendo nuevas identidades.

    Raíz cultural
    El problema estaba en las condiciones de vida de aquellos primeros tiempos en el ámbito rural donde los colonos tuvieron que sortear no solo las dificultades de un largo viaje y la adaptación a una geografía diferente, sino que necesitaban espacios de unión e identificación que pudieran ayudar a sobrellevar aquella aventura del desarraigo.

    En ese marco la religión cumplió un rol clave de contención e identificación no solo por compartir sus preceptos, sino que en algunos casos significó la única alternativa de comunicarse con sus pares manteniendo la lengua de procedencia y de esa forma, continuar con las tradiciones y favorecer el arraigo en la nueva tierra sosteniendo la identidad.

    Muchas de aquellas instituciones religiosas, cumplieron también con la educación creando escuelas para niños y adultos, donde además de las materias correspondientes a la formación básica se dictaba religión e idioma.

    La lectura de los ejemplos construidos requiere conocer que no solo hay diversidad de cultos religiosos, sino que también existen diferencias de acuerdo a las congregaciones o a las interpretaciones que de los textos realiza cada uno.

    Algunos ejemplos
    La Sinagoga Novibuq I, localizada en el área rural de Basavilbaso, fue construida por los colonos judíos de Lucienville al año siguiente de su fundación (1895).

    Respondía a la tipología rancho, es decir un espacio único conformado por un salón rectangular cubierto por un techo a dos aguas, uno de cuyos faldones se extendió para conformar la galería hacia el norte. Los constructores utilizaron materiales tradicionales como ladrillo común y barro para las juntas, madera maciza para la estructura, machihembrada para el cielorraso y chapa acanalada para la cubierta.

    El culto exigía que en el interior se dispusieran dos espacios diferenciados: uno para varones y otro para mujeres, siendo el primero de mayores dimensiones, mientras que las mujeres observaban la ceremonia a través de cuatro pequeñas ventanas. En el salón funcionaba la escuela hebrea y posteriormente la del Estado.

    Austera y sencilla
    Otro caso interesante es el de la Iglesia Evangélica Aldea Protestante. Vale la pena recordar que un contingente de 1006 personas, provenientes de la zona de Saratov Rusia, llegó en enero de 1878 a Diamante para establecerse en la Colonia Gral. Alvear.

    Unas cuarenta familias profesaban la religión evangélica y se asentaron en conjunto en la chacra 109, que posteriormente se denominó Aldea Protestante. Una vez construidas las viviendas, los colonos levantaron las paredes del templo y la escuela.

    Aldea San Francisco: al frente la iglesia, al fondo la escuela fiscal.

    El primer edificio resultó insuficiente, haciendo necesaria una nueva construcción que se erigió en la década de 1890 en el lugar del primitivo templo. La obra fue concebida de manera sencilla, tipo salón y de tal austeridad que se mimetiza con el resto de las construcciones, una torre campanario oficia como indicador de un espacio religioso.

    Iglesia y plaza
    Por último, nos detendremos en la parroquia Inmaculada Concepción Aldea Valle María. La Aldea Valle María ocupó el sitio más cercano a la sede de la Administración oficial de la Colonia fundada en 1878.

    El tejido urbano presentaba una mayor densificación alrededor de la plaza y la iglesia.
    Vale la pena mencionar una característica particular de las Aldeas que habitaron los alemanes del Volga, consistente en que la plaza no está separada del templo, sino que la iglesia se asienta sobre la plaza.

    Templo de Crespo Campo, en el área fundacional de Villa Libertador General San Martín.

    El edificio es de tipología basilical y lenguaje neo románico, posee una fachada trabajada en donde se destaca la torre principal flanqueada por dos pilastras cilíndricas que disminuyen su diámetro en forma ascendente. En la fachada y sus laterales se destacan unos arcos mayores que contienen de uno a tres arcos más pequeños. Sobre la fachada posterior se levantan dos pequeñas torres.

    Templo central en Universidad Adventista del Plata, de Villa Libertador General San Martín.

    La planta basilical representa una complejidad mayor en la construcción del espacio, consiste en una nave central desde donde se accede al recinto y cuyo remate es un ábside, flanqueada por naves laterales determinando una organización jerárquica del espacio. Esta iglesia es réplica de la existente en la aldea rusa homónima.

    Sinagoga de San Salvador.

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