Otros tiempos

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GABRIEL BALDI | [email protected]

Ayer, en el seno del plantel argentino la igualdad frente a los Wallabies tuvo sabor a poco.

En otros tiempos, un empate ante Australia en condición de visitante hubiese significado casi tocar el cielo con las manos para el seleccionado argentino. Principalmente, en este caso, considerando las adversidades con las que el equipo debió lidiar en la previa a este Tri Nations.

Ayer, Los Pumas no jugaron bien. No tuvieron obtención. Ergo, no dispusieron de la posesión para poder lastimar, más allá de haberse fortalecido con una férrea defensa, de contar con un iluminado Nicolás Sánchez -autor de todos los puntos del equipo en lo que va de la temporada- y de sentirse anímicamente muy fuertes.

El conjunto nacional vivió en carne propia lo que en otros tiempos padecía: esas jornadas en las que hacía todo el gasto y a la vez, veía transcurrir los partidos con sabor a poco, sin poder capitalizar las situaciones favorables.

En otros tiempos, Argentina, jugando como lo hizo ayer, seguramente hubiera registrado un considerable número de tantos en su contra.

Hoy, Los Pumas no solo le hacen frente a cualquiera, sino que también tienen el hambre de conseguir objetivos serios en un deporte en el que el corto plazo no existe y los desafíos se plantean al menos, cada cuatro años.

Eran otros tiempos aquellos en los que los entrenadores argentinos no encontraban la misma clase entre un titular y un suplente. En el presente, salvo contadas excepciones, existe un marcado equilibro en todo el plantel.

Pese al desgaste físico que implicó el choque de la semana pasada ante Nueva Zelanda, el no haber contado con actividad durante más de un año y la constante de entrenamientos domésticos a raíz del efecto pandémico en el país, Los Pumas volvieron a jugar de igual a igual.

Mentalmente, el seleccionado argentino sabe que puede. En otros tiempos, la consigna era ver hasta dónde iba a ser posible soportar los embates de este tipo de rivales.

Actualmente, el deporte evolucionó y Los Pumas se ganaron el respeto y con creces, la posibilidad de situarse en la elite mundial. Ahí, donde además, ya no se conforman con simplemente estar, sino que pretenden ir por mucho más.