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viernes, diciembre 4, 2020
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    Raúl Varelli: “A los chicos hay que enseñarles a soñar”

    NOSOTROS te invita a repasar la  historia de un hombre muy cálido, que sonríe y se emociona hasta las lágrimas recordando sus inicios, sus logros y su rol como docente, el cual considera esencial e integral.

     

    Textos: Paola Netto

     

    Nació en Paraná el 29 de octubre de 1949 y su primer contacto con el acordeón fue 8 años después cuando inició las  primeras clases  con el maestro Cándido Cagnani.

    Cuando aún era un adolescente, a Raúl Varelli le llegó la propuesta para conformar el grupo “Copacabana”. Desde ese momento jamás se alejó del instrumento que le brindó tantas alegrías y reconocimientos internacionales. No sólo para él, sino para varios de sus alumnos que se convirtieron en campeones internacionales de acordeón y organetto.

    “Antes los pantalones largos se ponían a los 18 años recién, eso tenía todo un significado, yo tenía sólo 14, pero los compañeros de la  banda no querían que subiera a los escenarios con pantalones cortos, y fue así que me subí a lo que fue mi primera presentación en el club de  María Luisa. Fue una sorpresa para mí y para el público” comenta Raúl, que decidió desde niño que quería una formación “única y personal”.

    Siendo muy joven, le comenzó a trabajar la idea de lanzarse como solista para empezar a visitar los festivales provinciales y nacionales. Y así fue. “Yo quería hacer mi música, ampliar mi repertorio, hacer música característica pero también moderna, sin abandonar lo clásico”.

    Para el maestro es fundamental la capacitación constante, ininterrumpida, consciente y acompañada desde lo técnico y emocional. Ya a los 22 años, junto a su propio grupo musical se le representó la idea de viajar por el mundo haciendo lo que más le apasionaba.

    “Cuando las oportunidades se presentan hay que estar preparado, por eso me formé y decidí comenzar a formar acordeonistas. El objetivo era estar listos para aprovecharlas cuando se dieran. Cuando viajaba de evento en evento, en las fiestas y bailes, veía que a muchos chicos le daba curiosidad el acordeón. Se acercaban a mí, me preguntaban cosas. De ahí surgió mi inquietud y mis ganas de enseñar. Hoy por hoy entiendo que es una responsabilidad muy grande tener un instrumento. Me dedico  a full  a mis alumnos. Hay que cuidarlos y alimentarlos, hay que estar junto a ellos todos los días, eso los ayuda a crecer y mejorar. Por otra parte hay que ser sincero con los padres que los traen a estudiar. Muchas veces me ha pasado de encontrarme con chicos que no les gusta o vienen obligados, eso se habla primero con ellos y después con su mamá o papá. Se crea un vínculo muy cercano con los chicos, de compartir horas, llenarlos de consejos, de acompañarlos para que se sepan manejar en el mundo artístico y en la vida.  Sin embargo, otras veces, ves condiciones increíbles en alumnos desde el primer momento, desde el primer contacto. Eso me pasó con Aldo y José por ejemplo. Ellos se expresaron a través del acordeón desde el primer momento”.

     

    “Siempre hay algo más por hacer”

     

    “Cuando invitaba a los artistas extranjeros, que venían desde Alemania o Italia, los traía a mi casa. Descansaban allí pero a la mañana, ni bien se levantaban les ofrecía mis programas educativos para que los chequearan y me dijeran que podía mejorar, les consultaba como se trabajaba en sus países. Para mí era un tesoro el que yo tenía en mi casa y  los aprovechaba para seguir estudiando. Cuando vi los avances en mis alumnos como Aldo Taborda, José Benavidez, Farías, me dije a mi mismo que iba por buen camino”.

    Raúl explica que históricamente estos instrumentos han tenido un costo muy elevado. Su valor actual ronda entre los 2000 y 4000 euros, lo cual dificulta el acceso a la práctica diaria y disminuye las posibilidades de adquisición de un acordeón  propio para practicar y mejorar.

    El reconocido y multipremiado músico paranaense no piensa alejarse  nunca de su estudio, su lugar preferido, donde pasa las mañanas y las tardes en compañía de grandes, chicos, instrumentos y sueños.

     

    Desde jazz a El Parrandero

     

    Multigenérico y completo. Así define Varelli al acordeón. “Con el acordeón podés tocar todos los estilos y géneros. Hay que detenerse y mirar lo que pasó con Los Palmeras haciendo cumbia, después músicos italianos que brillan tocando Piazzolla o jazz. Antes las academias  te preparaban para hacer el ritmo que estaba de moda. Pero hay que estudiar todo porque el instrumento lo permite y te abre muchas puertas”.

     

    Taborda y Benavídez

     

    “A Aldo me lo trajeron cuando tenía 5 años. Era muy inquieto y tocaba todos los instrumentos del estudio (se rie). Tuvo condiciones y capacidad siempre. Pero se comprometió mucho desde el inicio. A José lo conocí  de adolescente en un festival, ya era bueno y había aprendido solo a tocar de oído. Inmediatamente después de que bajó del escenario lo invité a estudiar conmigo”.

     

     

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