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jueves, noviembre 26, 2020
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    Claves para un gin tonic perfecto

    “El gin tonic ha salvado más vidas y cabezas inglesas que todos los médicos del Imperio”, exclamó Winston Churchill, el más famoso político y estadista de la historia inglesa, y además un entusiasta confeso de las virtudes del gin tonic.

    Este trago es el hijo del matrimonio perfecto entre la ginebra y el agua tónica, creado en tiempos de guerra para salvaguardar la salud de las tropas, que se encontraban anexionando a la fuerza grandes partes de la India en la Compañía Británica de las Indias Orientales desde finales del siglo XVIII hasta mediados del siglo XIX

    Para eso se utiliza la corteza en polvo de la quinina -un árbol reconocido como antídoto contra la malaria que se probó por primera vez en la condesa de Chinchón-, que era importada desde los dominios españoles en América tropical.

    La quinina es amarga, así que para hacer de aquel polvo algo remotamente bebible lo mezclaron con azúcar y agua.

    Así nació un refresco medicinal, la «Indian Tonic Water» pero faltaba algo ya que dicha amargura no se frenaba con el azúcar de caña y, por otro lado, el valor del soldado no se potenciaba con unas gotas de agua tónica.

    El alcohol barato era un ingrediente más eficaz para mitigar la amargura e infundir valor y he de ahí que nace el gin tonic.

    Hoy encuentra su apogeo en todas las barras del mundo por su perfil refrescante, de baja graduación alcohólica y amigable con el paladar por sus prominentes notas cítricas con ligeros dejos amargos y herbáceos que hacen que el gin tonic integre la categoría de las “bebidas aptas para todo momento”.

    En Argentina siempre encontramos una buena excusa para disfrutarlo: sea una juntada con amigos en una casa, un atardecer playero, eventos sociales o sentados en la barra de cualquier bar.

    Las 5 claves para hacer el gin tonic perfecto:

    1) Elegir un copón de vino tinto o un vaso de trago largo de aprox 360 ml. previamente enfriado y llenarlo con mucho hielo en cubos hasta que realmente no entre uno más. El fundamento está en lograr la temperatura ideal del cóctel, sin tanta dilución producto del deshielo y para respetar el balance de los ingredientes.

    2) Utilizaremos un vasito “shoot de tequila” o un pocillo de café (cuya capacidad es de aprox. 60 ml.) como “medidor hogareño”y lo vamos a completar hasta arriba con el gin que más nos guste para luego verterlo directamente sobre la cristalería elegida.

    3) Procederemos a completar hasta arriba con el agua tónica. Por último Integramos sutilmente con una cuchara sin agitar demasiado la preparación para no perder el gas.

    Al momento de comprar el agua tónica recomiendo guardarla siempre en la heladera para que esté previamente fría al momento del servicio y que, en lo posible, sea su presentación en lata para preservar aún mejor las burbujas, que son las que nos aportan la textura del cóctel.

    4) Para decorar el cóctel sugiero hacerlo con los botánicos que formen parte de la receta del gin que usamos para hacer que resalten todos sus sabores y así mejorar la experiencia de consumo.

    Para saber cuáles son dichos botánicos podemos leer la etiqueta o consultar en internet.

    5) Si elegimos un cítrico para decorar solo usaremos la cáscara (con la menor cantidad de parte blanca posible) para que los aceites esenciales presentes en ella, responsables del aroma y sabor, hagan su magia.

    Evitemos usar el jugo y la rodaja cortada de los cítricos como decoración porque generan una reacción química que acelera la desgasificación haciendo que nuestro gin tonic pierda textura volviéndolo un cóctel plano.

    Para aprender a preparar tragos y conocer más acerca el mundo de las bebidas te invito a realizar alguno de los talleres de coctelería que estoy dictando actualmente de manera online y semipresencial.

     

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