La gestión de los residuos sólidos urbanos tiene un fin ambiental y también social

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Vivimos una crisis global atravesada por el cambio climático y la pandemia. En ese contexto, es momento de participar de un cambio cultural necesario: entender que la separación en origen asegura la disminución de la contaminación y la valorización de los residuos que generamos en nuestros hogares.

 

Los actuales modelos de producción y consumo están agotando los recursos naturales en el planeta. Ante esta gravísima situación Paraná, al igual que todas las ciudades del mundo, debe avanzar hacia un modelo sustentable.

El camino es la participación de la comunidad y de todos los actores de la sociedad: sector privado, público, vecinos, vecinas e instituciones y la inclusión de los recuperadores dentro del sistema de gestión de residuos.

En las últimas semanas, la Municipalidad presentó la primera etapa del Plan Municipal de Gestión Integral de Residuos Urbanos (GIRSU) Ciudad Limpia. Se trata de nuevas estrategias para recuperar materiales reciclables que permitan su disposición diferenciada y alienten a la ciudadanía en sus buenas prácticas domiciliarias. Abarcará por etapas a toda la ciudad con el objetivo de mejorar la calidad de vida desde una gestión ambiental participativa, inclusiva y responsable.

En ese marco, hasta el 1º de diciembre se realizan actividades de promoción puerta por puerta en la zona sur de la ciudad, donde están comprendidas 8 comisiones vecinales (Kentenich, Lomas del Sur, Santa Lucía, Los Pinos, Lagos del Sur, Gauchito Gil, San Francisco Javier, 7 de mayo Límites: Artigas / O´Higgins-Sarobe / General Espejo / Pablo Crausaz-Miguel David) y Vecinal Saénz Peña (entre calles Villaguay, Ramírez, Racedo e Yrigoyen), sector incluído en la primera etapa del Programa Recuperemos Valores.

El cambio cultural necesario implica el compromiso de todos y todas: la ciudadanía separando sus residuos en origen, comercios, empresas e instituciones colaborando como generadores responsables, sitios de disposición inicial de residuos reciclables en espacios públicos, compostaje domiciliario y comunitario, talleres en vecinales y material didáctico en escuelas.

Son los primeros pasos con una visión participativa e inclusiva en la gestión de los residuos urbanos.

El objetivo ambiental es claro pero también debe entenderse el fin social. El Programa Recuperemos Valores incluye a las cooperativas Un Sueño Cartonero y Nueva Vida, con los que colabora la ciudadanía mediante la separación domiciliaria para que los recuperadores realicen la valorización a través de la recolección, clasificación y comercialización de residuos en pos de su posterior reciclado. Esto significa trabajo y sustento para muchas familias.

Acciones

Al separar los residuos, el material inorgánico como botellas, plásticos, aluminio o papel, entre otros, permite a los recuperadores urbanos tener materia prima en condiciones para poder reciclar.

Con los residuos orgánicos: yerba, cáscaras de huevo, restos de frutas y verduras, se puede producir abono para plantas y huertas (teniendo en cuenta que el 50 % de los residuos que generamos en el hogar es orgánico).

La separación de residuos en cada domicilio es una acción individual que beneficia al colectivo, no sólo para tener un ambiente más saludable sino también para adquirir hábitos que generan trabajo.

Es, en definitiva, una tarea participativa asumiendo el compromiso de que una ciudad limpia y sana es una ciudad que se cuida en comunidad.