Diabetes infantil: entrevista con la jefa del Servicio de Endocrinología, Nutrición y Diabetes del Hospital San Roque

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“La mayoría de los casos de diabetes en niños se diagnostican cuando el paciente está en terapia”, dijo la jefa del Servicio de Endocrinología, Nutrición y Diabetes del Hospital San Roque, Ángela Figueroa Sobrero.

Mientras el número de casos de niños con diabetes crece de manera progresiva, la jefa del Servicio de Endocrinología, Nutrición y Diabetes del Hospital Materno Infantil San Roque, Ángela Figueroa Sobrero, asigna a la cultura familiar un valor relevante, tanto en lo que tiene que ver con la posibilidad de detectar rápidamente la enfermedad a partir de algunos síntomas cardinales como en mejorar los hábitos -sobretodo alimenticios- y la práctica de deportes.

 

Redacción EL DIARIO / [email protected]

 

Si hiciéramos una encuesta probablemente comprobaríamos que muchos estarían de acuerdo con recomendar una dieta equilibrada y ejercicio físico para una vida saludable. El asunto es que eso que muchas veces pensamos en abstracto no logramos convertirlo en rutina cotidiana, lo que deviene en múltiples problemáticas, una de las cuales es la diabetes, más allá de que en algunos casos también influye la información genética.

La diabetes es una enfermedad crónica que se caracteriza por presentar niveles aumentados de azúcar en sangre (glucemia), que puede dañar las arterias y algunos órganos. Si no se trata adecuadamente se producen complicaciones, algunas graves, a corto, mediano y largo plazo. Conviene añadir que la glucosa es un azúcar que proviene de los alimentos que comemos, circula en la sangre y es utilizada por el organismo para obtener la energía necesaria para desarrollar cualquier tipo de trabajo. La causa de la diabetes es una alteración en la producción o el funcionamiento de la insulina producida por el páncreas.

La insulina es una hormona que fabrica el páncreas, cuya misión es facilitar la entrada de los azúcares desde la sangre a las células. La enfermedad se produce cuando esas funciones no se cumplen adecuadamente.

Un equívoco frecuente es pensar que la diabetes aparece con los años, y así muchas veces se descuida que la enfermedad puede afectar a los niños.

“Lamentablemente la mayoría de los casos de diabetes en niños se diagnostican cuando el paciente está en terapia, por eso hacemos tanto hincapié en la educación diabetológica dentro de la familia y del equipo de salud”, indicó la jefa del Servicio de Endocrinología, Nutrición y Diabetes del Hospital Materno Infantil San Roque, Ángela Figueroa Sobrero, en diálogo con EL DIARIO.

 

–¿Son síntomas sencillos los que presenta un niño diabético?

–Hay una serie de síntomas cardinales de la enfermedad a los que los padres y madres deben prestar especial atención, como la poliuria (cuando el niño orina mucho), la polidipsia (cuando toma mucho líquido) y la polifagia (cuando come mucho, vorazmente, y a pesar de eso baja de peso). Estas son las señales sobre las que tenemos que alertar a padres y madres, y en especial en que no hay ningún motivo normal por el cual un chico que está en plena etapa de crecimiento baje de peso. Ese síntoma en sí mismo es una alarma y no hay que perder de vista que el posible diagnóstico ya es una urgencia, porque simplemente con una glucemia- que es la prueba de glucosa en la sangre- uno puede saber si ese chico es o no diabético.

 

PRECISIONES

–¿Cómo se procede ante un posible caso de diabetes?

–En los adultos se aplica mucho la curva de tolerancia a la glucosa. Con los chicos prácticamente no lo usamos porque el chico se descompensa bruscamente, y en el caso de ellos es más probable que entren en coma. De hecho, un 36,5% de los pacientes entran en coma en terapia en el debut de la enfermedad.

Lo que sucede es que muchas veces el diagnóstico inicial se confunde con otras patologías como bronquitis, broncoespasmos, neumonías, cuadros abdominales, infección urinaria; entonces hay que estar atentos a los síntomas cardinales de los que veníamos hablando.

–¿Hay estadísticas respecto de lo que pasa entre los niños y la diabetes en la Argentina, en la provincia y en la ciudad?

–Respecto a la diabetes tipo 1 en pediatría, Sudamérica está con una baja incidencia si comparamos con los países nórdicos como Suecia, Noruega, Finlandia, Dinamarca que tienen una prevalencia mucho más alta que nosotros; de todos modos ha habido un crecimiento exponencial en lo que es la diabetes en general, tanto la tipo 1 como la tipo 2 y este crecimiento aún no se puede explicar. No se sabe cuál es la causa; aunque se sospecha que sean los disruptores ambientales o algunos de los virus implicados en la etiopatogenia de la diabetes tipo 1. De todas formas cada vez estamos viendo más chicos diabéticos y más “debut”, como le llamamos nosotros al inicio de la enfermedad.

En la provincia tenemos un 36, 5 por ciento de pacientes que entran en terapia descompensados, con el diagnóstico de diabetes.

Si bien las cifras son alarmantes, si el diagnostico está hecho a tiempo, y se interviene correctamente, el niño puede llevar adelante una vida saludable. De hecho, al hospital asisten niños diabéticos que son deportistas de primer nivel. Una de mis pacientes juega en la selección nacional de básket, y otro en la selección de tenis. Lo que quiero decir con esto es que pueden llevar una vida sin limitaciones.

La diabetes no duele, pero no perdona; por eso los pediatras tenemos la obligación moral de educar al paciente y a la familia.

 

–Repasemos los tipos de diabetes…

– A groso modo podemos dividir la diabetes en tipo 1 (que es la que depende de la insulina) y la tipo 2 que es la que se da cuando la persona es insulina requirente. Esta última está más ligada al incremento exponencial a nivel mundial de la obesidad.

Como se sabe, un chico obeso aumenta los niveles de insulina de manera tal que llega un momento en que esa insulina no es suficiente y se requiere de medicación oral, no inyectable.

En un caso y en otro es crucial que el equipo médico esté constituido por un nutricionista, un médico, una enfermera, un psicólogo, y en algunos casos un asistente social.

 

–En la vida diaria de los niños con diabetes, ¿cuál es el mayor problema: la relación con las comidas, con el entorno, con los amigos?

–En el caso del paciente diabético tipo 1 es la alimentación, porque lamentablemente hay que reconocer que quienes vivimos en Argentina no comemos bien.

Una encuesta nacional sobre alimentación indicó que 1 de cada 4 chicos no se alimenta bien, lo que deriva en que en el país hay un 25% de niños con sobrepeso. Esto se debe a que la mayoría de los chicos no toman agua, sino que toman jugo, gaseosa, aguas saborizadas, y comen golosinas todos los días, que además de tener un alto contenido de glucosa no produce saciedad. A esto se agrega que en muchos hogares se come viendo la tele, lo que es perjudicial, ya que ver la tele inhibe la sensación de saciedad, lo que hace que ingiramos más alimento.

 

–¿Hay maneras de prevenir la enfermedad?

–Lamentablemente a la diabetes tipo 1 no la podemos prevenir hasta la fecha. La diabetes tipo 2 en cambio sí se podría prevenir si pudiéramos actuar sobre la población obesa y tratar de evitar que nuestros chicos lleguen al sobrepeso. De allí la importancia de inculcar hábitos saludables en los chicos, no únicamente en la alimentación sino también en la actividad física.

 

Un campamento para fortalecer vínculos

 

–En función de la experiencia, ¿qué utilidad le encuentran a los campamentos educativos-recreativos?

–Ayudan a reforzar la educación diabetológica que implementamos en el Servicio de Endocrinología, Nutrición y Diabetes del hospital. Esta formación incluye también talleres para niños con diabetes tipo 1 que se realizan de manera anual. Por los contextos sanitarios, este año lo hicimos virtual. Fue el sábado.

Hace 25 años que organizamos estos encuentros de los que participan niños de toda la provincia; y pese a las dificultades que hemos tenido somos muy entusiastas porque sabemos que tienen un impacto psicológico y educativo muy favorable en esta población de chicos. Es por eso que seguimos apostando a que tengan esta instancia con sus pares, porque pueden aprender juntos aspectos vinculados a su alimentación, a las inyecciones y los controles.

 

–Al ser virtual, ¿qué particularidad tuvo esta edición?

–Debido a las restricciones que la pandemia impuso, no pudimos hacer el campamento presencial; lo que derivó en que lo hiciéramos de forma virtual y federal. Lo organizamos conjuntamente con el Comité de Pediatría de la Sociedad Argentina de Diabetes; participaron referentes de diabetología y pediatría del país, desde Salta hasta Ushuaia y desde Mendoza hasta el nordeste.  A su vez, contamos con la participación de referentes de cada provincia; quienes prepararon un material valioso que nos fue enviado.

Las actividades se desarrollaron durante dos horas y fueron diversas; hubo niños haciéndose autocontrol de insulina, otros practicando deporte y otros mostrando sus habilidades cocinando. Se abordaron aspectos como el autocontrol de insulina, la actividad deportiva, nociones a tener en cuenta en el almuerzo y la merienda.

Si bien fue una edición particular, por el hecho de habernos podido encontrar físicamente, el desarrollo fue positivo ya que al participar desde casa pudieron estar presentes unos 500 chicos acompañados de sus familias.

Este año por la pandemia, el campamento educativo recreativo para niños y adolescentes con diabetes se realizó en forma virtual.