Unidad Penal 1: familiares temen incidentes

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El conflicto que derivó en una huelga de hambre que se inició hace días en la Unidad Penal 1 (UP1) en reclamo de rehabilitar las visitas y retomar beneficios para los internos podría escalar a partir de este miércoles si las autoridades provinciales no toman medidas, advirtieron los familiares de quienes están privados de su libertad en declaraciones a APF Digital. Ante la inminencia de una revuelta que intentan evitar, montarán  un campamento a las puertas de la cárcel.

Según los familiares, la huelga de hambre se ha extendido a toda la UP1, con la sola excepción de los pabellones 6 y 19 por lo que estiman que la población penal que se incorporó a esta protesta en reclamo de la rehabilitación de las etapas de resocialización (con sus salidas sociolaborales y familiares) y mejoras en las condiciones de visita que estableció el protocolo que dio a conocer el Servicio Penitenciario la semana pasada suma casi un millar.

Algunos pabellones se mantienen en este modo de protesta desde el lunes de la semana pasada. Si el tiempo sigue corriendo sin que se canalicen los reclamos, podrían registrarse episodios de mayor gravedad, entienden las familias.

Luego de conocerse el esquema para que los internos retomen contacto con sus allegados, las familias hicieron llegar otro a las autoridades. A diferencia del esquema de rotación en salones que prevé el protocolo oficial, proponen que haya un esquema de burbujas por pabellón, lo que consideran mejoraría el control y seguimiento en caso de que se produzca un brote de Coronavirus en la población carcelaria.

Entienden que, en caso de registrarse contagios, el modelo oficial que aprobó el Servicio Penitenciario en coordinación con la Justicia y el Ministerio de Salud forzaría a una nueva suspensión de las visitas, que estuvieron prohibidas desde el 20 de marzo cuando se inició el aislamiento social.

“No hay diálogo” ni con el Ministerio de Gobierno, ni con el Servicio Penitenciario (que depende de esa cartera) ni con la Justicia, sostuvieron los familiares de los internos en diálogo con esta Agencia. “Nadie se hace presente”, denunciaron.

El lunes presentaron un pronto despacho a fin de obtener una respuesta rápida sobre la propuesta que acercaron. El plazo vence el jueves, pero no hubo contactos con las autoridades hasta el momento. Esposas y madres de detenidos están molestas porque la resolución debería hacerla la Dra. Cecilia Bértora, jueza de Ejecución de Penas, responsable del seguimiento de las condenas. Pero la Magistrada está en uso de licencia, según les informaron, y la decisión deberá ser tomada por un juez subrogante. “Es la cuarta licencia en lo que va del año”, protestaron.

Los familiares temieron que durante la noche del lunes se produzca un motín en la UP1, como réplica de lo que ocurría en otros lugares tales como la provincia de Buenos Aires. A esta altura, tienen más miedo de que se produzcan incidentes dentro de la cárcel.

Según indicaron, tratan siempre de mantener la calma y de no incitar a quienes están del otro lado del muro dado que en caso de una revuelta son los que llevan la peor parte. Lo mismo ocurre entre ellas: buscan a través de un grupo de Whatsapp mantener los ánimos tranquilos y contener a quienes están más exaltados.

Si el peor escenario finalmente se produce, las familias temen no solo el accionar de las fuerzas de seguridad si no también las consecuencias posteriores. Por eso, para evitar que los trasladen en caso de que la protesta suba de nivel, montarán desde las 18 una vigilia en la puerta de la UP1, según indicaron a APF Digital este martes.

Presos en huelga de hambre en el Penal de Paraná