Homenaje a Linares Cardozo: cuando fue oficial de Policía

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Placa de la Policía de Entre Ríos que perteneciera a Rubén Manuel Martínez (Linares Cardozo).

Al cumplirse el centenario del nacimiento de Linares Cardozo, considerado el “padre del folklore entrerriano”, es oportuno rescatar su memoria y su paso por la Policía de Entre Ríos.

 

COLABORACIÓN | Mario Celis (*)

 

El matrimonio de Lindolfo Martínez, natural de Montevideo, Uruguay; y Delicia Solís, de Corrientes, estaba radicado en La Paz cuando un 29 de octubre de 1920 venía a este mundo un niño al que pondrían por nombre Rubén Manuel, con las aguas bautismales del presbítero Juan Cresta. En el mismo año que se apagaba la vida del “poeta del Paraná” Rafael Obligado, nacía quien sería otro trovador; pero además músico, educador, pintor, compositor, y también oficial de policía.

Pasó su infancia y adolescencia a orillas del arroyo Cabayú Cuatiá, apreciando las mil enseñanzas de las gentes de campo, sus virtudes, valores y destrezas. Luego de concluidos sus estudios preparatorios se traslada a la capital provincial, donde encuentra en la Policía una institución que le brinda su saber y misión; apreciando en el origen policial la índole de su función y las formas establecidas para llenar su cometido utilizando la persuasión, la cortesía, la suavidad y el respeto a los fueros ciudadanos, que revisten su autoridad.

El joven Rubén Martínez ingresa a la Escuela de Oficiales en 1944, siendo recibido por el regente, comisario José María Aguer, en el edificio que ocupaba la casa de estudios en entonces llamada Avenida Rivadavia Nº 134.

Allí descubrió que las profesiones prestan servicios que son necesarios para la comunidad, como salvar vidas un médico, desarrollar el porvenir de ciudadanos un maestro, futuros conocimientos un científico; sin embargo, el derecho del policía al profesionalismo deriva de su servicio más importante: la vocación por preservar la paz, pilar fundamental de toda sociedad. El cuerpo docente de la academia policial valoró las capacidades innatas del cadete, que sumados al conocimiento y la eficiencia le daban una apreciación universal de la seguridad pública; y es así que por sus destacados conceptos, en 1945 egresa como oficial ayudante, siendo destinado a la Jefatura de Paraná.

 

EDUCADOR

La epistemología necesaria en un arte u oficio no es puramente teórico, sino que requiere de una comprensión adquirida mediante la experiencia y su técnica en la práctica; de allí que fuera destinado en diferentes momentos en las Comisarías Primera y en la Segunda, desempeñando distintas tareas sobresaliendo por su dedicación y responsabilidad. Los agentes que compartieron guardias con el oficial Martínez recordaban sus enseñanzas con cualidades de un verdadero educador.

Ya siendo oficial inspector, solicitó voluntariamente la baja en 1949 para buscar nuevos rumbos, dejando su recuerdo perenne para las generaciones venideras, herederas de las antiguas compañías de Milicias y de Dragones, que con sus morriones victoriosos acompañaron al General Francisco Ramírez.

De aquellas glorias pasadas fue que Linares Cardozo escribió en el himno popular de Entre Ríos: “…¡Soy del Supremo, pluma e´ñandú, bien federal!…”

(*) Comisario Inspector de la Policía de Entre Ríos.

Fuente: Archivo Histórico del Museo Policial.

 

 

Se cumplen 100 años del nacimiento de Linares Cardozo