La serie RapCumental tiene un nuevo episodio

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Para el docente de Uader Emiliano Ríos, el rap como herramienta musical ha ayudado a una revitalización lingüística y cultural de los pueblos originarios.

Se agregó un cuarto eslabón a una cadena de episodios que refleja el modo en que los pueblos originarios se definen y protestan a través del rap. Se trata de un proceso intercultural complejo que tiene como responsable a un docente de Uader.

 

Redacción EL DIARIO | [email protected]

 

Ya está disponible en la web el cuarto video de una experiencia de exploración en las culturas de distintos pueblos originarios de América Latina. La aventura surgió casi como una quimera cuando Emiliano Ríos se planteó cómo responder una instancia clave de formación doctoral. Lo que no sospechaba era que se iba a constituir una inmensa red colaborativa con puntos de desarrollo en distintas partes del continente. Este y los tres materiales que le precedieron están disponibles en YouTube. Se los puede hallar tanto como RapCumental o como Conexión Originaria

Para conocer más en profundidad la propuesta de la que también forma parte el productor audiovisual mexicano Nicolás Hernández Mejía, EL DIARIO dialogó con Emiliano Ríos, docente de Uader y coordinador general.

–Repasemos, ¿cómo surgió Conexión Originaria?

– Surge a partir del trabajo etnográfico que estoy realizando en el marco de una tesis doctoral en Ciencias Sociales. En ese marco comencé articulando ese trabajo que venía desarrollando -y por el cual hace un tiempo he comenzado a viajar bastante por distintos puntos de Latinoamérica- con los aportes de un antropólogo mexicano que se llama Nicolás Hernández Mejía que también es productor musical y audiovisual de raperos indígenas de la ciudad de México.

Así fue que a partir de ese trabajo en conjunto, el año pasado emprendí un viaje que duró tres meses en donde estuve recorriendo el territorio mapuche; visité Colombia, Ecuador, Perú y Bolivia. En ese recorrido, llevando las bases instrumentales que hizo mi compañero de Mente Negra, me contacté con una  importante cantidad de raperos y raperas pertenecientes a pueblos originarios del continente para darle forma a lo que fueron los primeros 4 capítulos del proyecto.

–¿Cuál fue el resultado del viaje?

–Volví con un registro de 23 participaciones musicales, en su mayoría de raperos y raperas solistas. En total son unos 30 músicos los que han sido grabados (20 hombres y 10 mujeres). Con ese material pudimos hacer los cuatro primeros capítulos, de una saga de 7.

ESTRENO

–¿Cuál es la propuesta del capítulo cuatro?

–El capítulo 4, que se publicó el 12 de octubre, es propiamente de rap quechua y aymara y fue registrado en Perú, Bolivia y argentina.

En relación a las locaciones, en un principio se realizaron en Cusco, y desde ahí partimos a Perú, donde estuvimos grabando con dos raperos quechua. Después me fui hacia la ciudad de La Paz, más específicamente en El Alto, donde tuve la de oportunidad grabar con dos integrantes del grupo Nación Rap, que son dos raperos aymara. En tercer lugar grabamos con un rapero quechua; fuimos a grabar a una ciudad netamente quechua hablante, que queda al norte de Potosí.

Luego grabamos cerca de la frontera con Argentina donde tuve la oportunidad de grabar con una rapera que se destaca en su intervención porque no sólo rapea en español y quechua sino que también rescata la lengua del pueblo Atacameño, una lengua que en la actualidad no tiene muchos hablantes.

Y ya al final del viaje, grabamos en Córdoba, con raperos quechua.

DEFINICIONES

–¿Cómo caracterizarías Conexión Originaria?

–Es un proyecto audiovisual colectivo y multilingüístico en el que participan muchas personas de distintas partes de Latinoamérica. Hay intervenciones en español y un proceso de recuperación de ciertas lenguas originarias.

El rap como herramienta musical ha ayudado a una revitalización lingüística y cultural en este sentido. Este aspecto es novedoso porque son muchísimas las lenguas que suenan allí.

Desde el punto de vista del formato, Conexión Originaria podría ser caracterizado como híbrido; además de RapCumental, ya que  por un lado tiene la estética de un videoclip- tanto en lo visual como musical-  y al mismo tiempo puede leerse en clave de documental, por el formato del registro.

HACIA ADELANTE

–¿Cómo continúa el trabajo?

–La idea para el año que viene es poder concretar los tres capítulos restantes; el plan es lograr una producción donde estén presentes todos los bloques que fuimos editando. Tenemos dos capítulos más en el tintero. El quinto va a ser producido desde México, por mi compañero Nicolás Hernández Mejía; y el capítulo seis está siendo producido de manera virtual, a partir del envío de materiales audiovisuales que fuimos recibiendo en el último tiempo. Esa entrega contará con rap kuna de Panamá, guaraní de Brasil y de Argentina, y rap mixteco.

La intención es que en esta producción final, donde estarán todos los capítulos, aparezcan elementos de carácter narrativo, de tipo documental clásico, que irán intercalados a estos elementos musicales que son los capítulos.

DEVOLUCIONES

–¿Qué aportes cree que realizan estos materiales?

–A pesar de que los registros se han hecho con pocos recursos es un material valioso porque hay detrás un trabajo lleno de convicción; y sobre todo porque de alguna manera ilustran y representan una situación actual, contemporánea, de los pueblos originarios. De hecho, el contenido vertebral de los videos refleja el modo en que los jóvenes se apropian de nuevas herramientas que no tienen que ver netamente con su cultura. A lo largo de toda la producción son recurrentes los aspectos relacionados a la propia cultura, las tradiciones, y el surgimiento del rap como género musical que surge en relación a la lucha por los derechos civiles de ciertas poblaciones que históricamente han sido postergadas, como aquellas que habitaban los guetos afro latinos en las grandes urbes en Estados Unidos. En ese sentido, la música en general y el rap en particular, siguen siendo un espacio para la resistencia

En esa línea, es interesante que distintos raperos de lugares también distintos hayan coincidido en sus reclamos; siendo que la consigna que les dimos fue que simplemente se presentaran y dijeran lo que consideraran importante, sin ningún lineamiento excluyente.

Hay un fuerte impulso por la recuperación de la identidad, la cultura, la lengua, y al mismo tiempo una crítica contundente hacia los distintos procesos históricos que estos pueblos han padecido. Por otro lado también aparece la denuncia al extractivismo y el sistema capitalista desde la cosmovisión de los pueblos originarios y lo que estos consideran el buen vivir.

–¿Qué sugieren las devoluciones sobre los videos que se hicieron hasta ahora?

–La repercusión hasta ahora ha sido buena, considerando que es un proyecto independiente, que lo estamos haciendo a pulmón y que de esa manera cuesta más llegar a la gente; pero hay muchas personas interesadas en el proyecto, se han realizado notas al respecto, hemos participado de varias charlas contando el proceso, lo que va generando una comunidad virtual cada vez más grande.