22.6 C
Paraná
miércoles, diciembre 2, 2020
  • Entre Ríos
  • Nosotros
Más

    Aunque se reactivó la construcción hay escasez de algunos materiales

    Falta hierro en los corralones. También ha habido escasez de ladrillos y otros materiales. Muchos buscan invertir sus ahorros en pesos ante la volatilidad de la cotización del dólar.

    Redacción EL DIARIO / [email protected]

    Tras la apertura de algunas actividades luego de una cuarentena estricta, en la provincia se dio una reactivación de la construcción, sobre todo en obras pequeñas o medianas.

    La baja de los precios en dólares del m2 y la necesidad de buscar alternativas de inversión de los ahorros en pesos ante las restricciones a la compra de dólares incentiva el emprendimiento de construcciones o remodelaciones. Pero, por una suma de factores como la limitada actividad de las fábricas a causa de la pandemia y la disparada en el precio del dólar ha provocado que falten algunos materiales, como ladrillos o hierro.

    “Tiene que ver con la variación del precio del dólar, que por ahí no se sabe a qué precio vender, y por otro que las fábricas están trabajando con guardias y no lo están haciendo al 100%”, explicó a EL DIARIO Carlos Fernández, presidente del Colegio de Arquitectos de Entre Ríos”.

    Reactivación 

    “Lo que está pasando es que por un lado se reactivó muchísimo la construcción en general, más que nada lo que tiene que ver con ampliaciones y mejoras en las viviendas. La obra pública de a poco se está reactivando. Es decir que hay mucho consumo. Pero por otro lado con el tema de las variaciones del valor dólar y el de la pandemia que se restringe la actividad en las fábricas que mayormente están en Buenos Aires, ha hecho que falte algún tipo de material en los corralones para la venta al público”, señaló.

    Aclaró luego: “Esto es semana a semana. Hubo semanas en que faltaron los ladrillos y después se resolvió. Luego empezó a faltar chapas y lo último fue el hierro. Pero tiene que ver con la variación del precio del dólar, que por ahí no se sabe a qué precio vender, y por otro que las fábricas están trabajando con guardias y no lo están haciendo al 100%. Eso sumado a que la construcción por lo menos para ampliaciones y reformas se ha reactivado. La gente sabe que seguramente no se podrá ir de vacaciones está invirtiendo en su casa. Pero se da este cuello de botella que hace que algunos materiales estén faltando”.

    —¿Hubo una variación en cuanto al costo de la construcción?

    —Está barato en dólares. En su momento la construcción en dólares llegó a estar 2.000 dólares el m2 y hoy está en 350  o 400 dólares el metro cuadrado. Esa diferencia también hace que sea un buen momento para construir. Porque todo lo que uno construye, sea la vivienda propia o para inversión, se comercializa en pesos y después si se quiere vender se hace en dólares. Se construye en pesos para comercializar en dólares y se hace una buena diferencia. Sigue siendo bastante rentable.

    —¿Se busca invertir los pesos en la construcción?

    —El aumento de los materiales se da también pero si te quedás con los pesos se está perdiendo todo el tiempo porque el dólar va aumentando. Se suma que la gente no podrá irse de vacaciones por el tema de la pandemia. También pasa que hay que estar más en la casa y mucha gente trata de mejorar su ámbito para adpatarlo a un lugar donde se pueda trabajar y seguir compartiendo con la familia. Las consultas son muchas para eso: adaptar la vivienda, generar ámbitos más confortables como quinchos, piletas o armar un estudio o espacio de trabajo y mejorar el confort. Y si se piensa en que el peso se desvaloriza todo da como consecuencia que la gente utilice los pocos ahorros en construir.

    —¿Se da el caso de paralización de obras por falta de materiales?

    —Cuando se arranca una obra se da que uno sabe que cuenta con algunos materiales y con otros no. Pero se puede comenzar con algunas tareas y ajustarse a los tiempos de entrega. Si bien no hay una disponibilidad inmediata de los materiales se puede programar. Ha ido cambiando. Algunos meses tuvimos problemas con los ladrillos cerámicos y eso se resolvió. Después hubo problemas con la chapa y luego el hierro, que por ahí se va resolviendo y en otras ocasiones no. Hay que tener un plan de obra e ir armándolo, ajustándolo con los tiempos. Lo que había antes disponibilidad absoluta ahora no hay. No sé si los corrales están haciendo acopio. Porque antes se podía comprar todos los materiales juntos y acopiarlos por tres o cuatro meses y ahora eso no se puede. Porque generalmente no hay lugar para guardarlo en una obra chica. En obras más grandes sí es posible hacerlo en lugar propio. Es una situación nueva a la que no estábamos acostumbrados y por muchos motivos: el dólar, la inflación, la pandemia.

    Los protocolos sanitarios

    Cuando se produjo la reapertura de la actividad de la construcción se impuso un protocolo sanitario que debe cumplirse en forma estricta. En la actualidad se lleva adelante sin inconvenientes y según el titular del Colegio de Arquitectos no ha habido inconvenientes con los contagios.

    “Hay un protocolo provincial que se aplica en todas las obras y no he tenido información de que alguna obra se haya parado por algún caso de coronavirus. En general, las ART hacen el seguimiento de los empleados y controlan que se cumpla el protocolo. Creo que dentro de todo no ha habido problemas. En las obras en construcción siempre hay protocolos de seguridad. De alguna manera la gente está acostumbrada. Al casco y los guantes se ha sumado el barbijo, el uso de lavandina, el alcohol en gel. Por ahí cuesta erradicar algunas costumbres como puede ser el compartir el mate. En general en las obras hay horario corrido y al mediodía la gente se toma un rato como descanso. Eso es lo que más está costando. Pero los trabajadores están acostumbrados a cumplir con los protocolos. Solamente se ha sumado algo más. Oficialmente no se sabe de problemas de que en alguna obra se hayan sumado casos de Covid. Además, en general las obras son en espacios abiertos. La obra se cierra a lo último, al colocar las aberturas. Pero se pueden dividir las tareas para que no trabajen todos juntos ni amontonados. Todo eso se está dando y está funcionando porque no ha habido grandes problemas o inconvenientes”, concluyó Carlos Fernández.

    Lo más leído