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lunes, noviembre 30, 2020
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    Las compras con tarjeta de crédito siguen 18% por debajo de 2019

    En el tercer trimestre menos gente las usó y hubo un vuelco a operaciones en un pago, según un estudio. El débito creció. Las causas.

    Aunque en el tercer trimestre la cuarentena por el coronavirus se flexibilizó y la mayoría de los comercios pudieron reabrir -con límites y protocolos-, los argentinos se mantuvieron en extremo prudentes al comprar. Con el dinero, de algún modo, aún confinado. Postergaron gastos grandes no urgentes y eso hizo que el uso de tarjetas de crédito siguiera muy deprimido, cediendo terreno a otros medios electrónicos de pago que evitan endeudarse con el banco​.

    En el trimestre que va de julio a septiembre, los pagos con crédito tuvieron un leve rebote en comparación con lo registrado entre abril y junio, el período del aislamiento más duro. Pero, como ese primer tramo de la cuarentena había generado un derrumbe histórico -del 23,5% interanual-, la recuperación de los últimos tres meses sólo alcanzó para quedar un 18,4% por debajo en operaciones respecto de un año atrás, en todo el país.

    Además, la cantidad de estos plásticos que tuvo al menos un uso se redujo otro 1% del segundo al tercer trimestre, y un 5,2% frente a lo ocurrido en julio-septiembre del ya recesivo 2019.

    Los datos surgen de un estudio de mercado al que accedió Clarín, titulado Consumo en tiempos de Covid-19 y elaborado por Prisma Medios de Pago, la compañía detrás de la red de cajeros Banelco, las terminales de cobro LaPos y el sitio Pago Mis Cuentas, entre otros.

    En cuarentena, las tarjetas se volvieron claves para hacer compras online. Foto Martín Bonetto

    “Al comparar el uso de las tarjetas de crédito en julio, agosto y septiembre de 2020 versus abril, mayo y junio, las transacciones se incrementaron un 12%, pero aún se mantienen lejos de los niveles del año anterior”, precisó Julián Ballarino, jefe de Relaciones Institucionales de la empresa.

    El informe -basado en datos de Prisma, del mercado y en estadísticas del Indec y el Banco Central- destaca además que las compras con crédito en una sola cuota ganaron terreno: ahora explican el 59,4% de los pesos gastados con ese medio de pago, cuando un año atrás eran el 56%.

    “Al analizar la cantidad de cuotas elegidas al pagar, en el tercer trimestre continuaron creciendo los planes ‘Ahora’”, añadió Ballarino. Los Ahora, con sus tasas subsidiadas, representaron el 25,3% del dinero gastado con tarjetas de crédito, frente al 21,6% de abril-junio y al 23,1% de igual período de 2019.

    La leve recuperación del consumo con crédito entre el segundo trimestre y el tercero, de hecho, fue motorizada por el mayor uso de Ahora 3 y Ahora 6, que crecieron 66% y 61% respectivamente en cantidad de tickets. Esto coincidió con la reapertura de los comercios en los que más se usan esos planes, como los de ropa y calzado.

    Sin embargo, frente a lo ocurrido un año atrás, la caída aún resultó estrepitosa. En el tercer trimestre de 2020 la gente hizo 36% menos pagos con Ahora 3, 42,2% menos con Ahora 6 y 18,2% menos con Ahora 12. Mientras que, por fuera de ese plan, el derrumbe fue del 40,7% anual en 2 o 3 cuotas, del 30,6% en 4 a 6 pagos y del 11,7% en 7 a 12.

    Según el estudio, caídas interanuales menores o crecimiento sólo se registró en las compras en un pago (-14,4%) y en los planes de mayor alcance. Ahora 18 (que explicó 1 de cada 4 pesos gastados con las líneas “Ahora”) se usó un 13,5% más de veces; y los planes comunes de 13 a 24 cuotas, un 41,5% más, aunque con muy pocas operaciones.

    ¿Posible motivo? Que, ante una necesidad impostergable o una buena oportunidad, la tendencia, ahí sí, fue pedir muchas cuotas. “El argentino aprendió que, en un contexto inflacionario como el actual, le conviene pagar en cuotas fijas y en la mayor cantidad posible, por más que le carguen algún interés. Eso es lo que hoy está sosteniendo los planes de financiación más largos”, interpretó Ignacio Carballo, experto en microfinanzas y finanzas digitales.

    En electrodomésticos, por ejemplo, la creciente brecha entre el dólar oficial y el blue impulsó la demanda, como un modo de congelar su valor en pesos y pagarlos con una financiación ventajosa.

    tarjeteo tarjetas consumo

    La contracara del derrape de las tarjetas de crédito fue lo ocurrido con las que se usan para pagos inmediatos o para obtener efectivo. En el tercer trimestre, la gente operó un 9,8% más de veces con plásticos de débito que un año atrás. Y usó un 310,7% más las tarjetas prepagas, salto que se atribuye a la aparición de la Tarjeta Alimentar y a la expansión de billeteras virtuales como las de Ualá, MercadoPago o Naranja X.

    Así, si un año atrás el 64% de lo gastado con tarjetas se pagaba con las de crédito, en el tercer trimestre de 2020 fue sólo el 54,9%. En paralelo, las de débito avanzaron del 35,3% al 42,3% de participación. Y las prepagas, que sólo movían el 0,6% del dinero, saltaron al 2,8% (pese a que crecen, aún están lejos de ser masivas).

    En el sector advierten, de todos modos, que para la tarjeta de débito haber crecido en operaciones un 9,8% interanual implica una desaceleración, ya que lo venía haciendo a un ritmo cercano al 15%. “Sigue siendo baja la cantidad de personas que tienen tarjetas de débito en Argentina. Creciendo al 10% anual, digitalizar la economía llevará muchísimo tiempo”, explicó Carballo, también director del Ecosistema de Programas Fintech de la UCA.

    ¿Qué hacen los argentinos con su tarjeta de débito? Según la investigación de Prisma, en el tercer trimestre, el 55,7% del dinero movido con esos plásticos se extrajo en efectivo en cajeros automáticos, un 2,8% se retiró en cash a través de comercios y un 41,5% se destinó a compras en tiendas físicas u online.

    Causas y consecuencias

    Como causas del menor uso de las tarjetas de crédito no sólo se mencionan factores como la caída del ingreso, el mayor desempleo, el temor a endeudarse por la incertidumbre y que aún quedaban grandes sectores sin poder funcionar plenamente, como el turismo y los espectáculos en vivo.

    También ocurrió que, por las rebajas en los aranceles, el tope oficial a los intereses durante la pandemia y la obligación de refinanciar saldos impagos a bajas tasas, muchos bancos dejaron de incentivar el uso de este medio de pago y la emisión de plásticos nuevos, para mejor enfocarse en ofrecer préstamos personales (que les resultan más rentables). Congelar los límites de crédito de los usuarios fue otra medida adoptada, según pudo saber Clarín.

    Carballo advirtió que la caída del consumo con tarjeta es reflejo de la crisis, pero a la vez la profundiza. “La gente acude al crédito para poder gastar más de lo que podría en un solo pago. Entonces, la falta de este recurso le pone un techo a su capacidad de consumo y eso es una mala noticia para los comercios, que dejan de vender todo aquello que esa gente sólo podría adquirir en cuotas. Sufre, finalmente, la actividad económica”, concluyó.

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