“Como un León” se estrena en la Escuela del Bardo

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En el unipersonal, Bendersky cuenta un día de un adolescente que vive en la pobreza. Al narrar la historia de ese muchachito de 14 años, al actor se narra también a sí mismo.

El unipersonal protagonizado por Gustavo Bendersky se estrenará hoy, a las 21, con una función en vivo a través de streaming, en modalidad “a la gorra virtual” y accesible por Alternativa Escena. La presentación volverá a repetirse el próximo sábado 31.

 

Carlos Marin | [email protected]

 

“Se trata de un espectáculo que surge a partir de adaptar en forma libre, escénica y creativa el cuento ‘Como un león’, que Haroldo Conti publicó en 1967”, cuenta Gustavo Bendersky sobre el texto de su nuevo trabajo que estrenará hoy, a las 21, en una función que se desarrollará en la Escuela del Bardo (Almafuerte 104 bis).

Para el actor, director y dramaturgo paranaense, se trata de la primera producción que da a conocer públicamente luego del paréntesis impuesto por las medidas de prevención dispuestas por el Gobierno Nacional debido a la pandemia de Covid 19.

En el relato Conti “logra hacernos percibir y vibrar en primera persona un día en la vida de un pre adolescente de un barrio marginal”, cuenta Bendersky a EL DIARIO. A través del relato “nos asomamos a sus condiciones de vida, aquellas marcadas por la pobreza estructural que caracteriza a nuestra región y que no ha hecho más que consolidarse en los 53 años que separan aquel registro literario del presente. A través de la voz del niño, nos asomamos al problema de las viviendas precarias, la falta de insumos básicos como el agua potable, la violencia, el abuso policial y en general la acechanza de un mundo adulto hostil y peligroso que caracteriza la infancia en contextos de vulnerabilidad”.

El inicio de la producción que estrenará esta noche reconoce su origen, como mucho de lo realizado este año en el campo artístico por los trabajadores del sector, en las consecuencias a nivel social que generó el Covid 19.

“El inicio de la pandemia y las restricciones sanitarias afectaron inmediatamente a algunos sectores más que a otros. El ámbito de la cultura, y específicamente el de las artes escénicas se vio completamente paralizado de un día para otro. Recuerdo que ni siquiera se había anunciado el primer decreto que instaló el aislamiento obligatorio y al grupo ya le habían cancelado absolutamente todas las actividades”, explica Bendersky. De modo que debió replantearse el curso de acción, frente a un año que se presentaba como “particularmente activo e intenso”, con funciones de distintos espectáculos programados en Festivales de Puerto Deseado (Santa Cruz), Aluminé (Neuquén), Puerto Madryn (Chubut), giras y presentaciones por varias provincias del país y el estreno de nuevo trabajo grupal.

“Súbitamente de un día para otro nos quedamos en nuestras casas, con la totalidad de los proyectos cancelados”, admite el actor.

Fue entonces que decidió que no podía quedarse de brazos cruzados esperando, y que tenía que hallar el modo de reinventar de alguna forma el oficio. “Comencé a estructurar un entrenamiento individual en la cocina de mi casa, algo que –debo contar– no es la primera vez que hacía; en las prácticas del teatro independiente los domicilios particulares siempre son una alternativa a mano cuando se complica el acceso a una sala o espacio de ensayo”.

Esas primeras instancias de entrenamiento devinieron con cierta rapidez en el armado de proto escenas, “pequeñas inferencias en el espacio, patrones de movimiento y un breve repertorio de canciones que ejecuto en la guitarra”. Fue entonces que recordó el cuento de Haroldo Conti.

 

CRÍTICA Y DENUNCIA. Lector de la obra del escritor, el director señala: “siempre me había impactado su libro de cuentos `Con otra gente´, y dentro de ese volumen, me había causado siempre una honda impresión el cuento `Como un león´. Lo había leído varias veces en distintos momentos de mi vida, y sin ninguna pretensión puesto que nunca había pensado en trabajar escénicamente a partir de ese cuento”.

Cuando comenzó el proceso de trabajo sobre el espectáculo, “vino a mi memoria ese relato que tanto me había conmocionado y movilizado, incluso a nivel corporal, algo fundamental para quienes trabajamos en las artes escénicas”. A la vez comenzó en forma paralela al montaje un trabajo de investigación en la obra de Conti, ya que su trabajo literario no puede escindirse de su propia biografía. “El mismo Haroldo habló de ‘vivir como se escribe, escribir como se vive’”.

En el trabajo de adaptación, el realizador ha trabajado sobre una doble operación. Por un lado, recontextualizar el cuento, anclando el relato teatral en una realidad mucho más cercana a nuestra región litoral y actual. Al mismo tiempo, ha procurado conservar algunas líneas de lectura que enlacen la trama teatral con la realidad de los años en los cuales el cuento fue escrito y publicado (la década del ’60). “Pretendemos –sostiene- poner de relieve una mirada crítica sobre esa realidad, en tanto no es el retrato imparcial de una época pasada, sino más bien la denuncia de una condición estructural que asola a nuestro país desde hace quizás demasiado tiempo”.

 

APRENDIZAJES. El proceso de montaje fue vivido por Bendersky como un momento para concretar aprendizajes. Esto se relaciona con “las peculiares condiciones en el que se construyó el espectáculo. En la cocina de una casa particular, en aislamiento, sin alguien en el rol de la dirección y sin la posibilidad de resolver en el ‘afuera’ prácticamente nada”.

Todo esto, señala el actor, “constituyó un dispositivo dramatúrgico y de actuación que de un modo muy concreto es la poética teatral sobre la que el espectáculo está sustentado”. En este sentido, esta nueva producción del grupo es coherente con una trayectoria previa y se entronca con una búsqueda que sin dejar de ser teatral es también política; se trata de proponer “un teatro abierto y dispuesto, que no se queda circunscripto con exclusividad a los ámbitos sociales tradicionalmente legitimados como consumidores de cultura”.

“Siempre –remarca el actor para concluir– hemos presentado nuestros espectáculos en los ámbitos más diversos… desde patios de escuelas hasta salones vecinales, pasando por plazas, terminales de ómnibus y unidades penales. Desde el punto de vista de esa intencionalidad, es siempre deseable que nuestros espectáculos permitan ser representados en espacios con un mínimo de infraestructura”.

 

Cruces y aportes

 

El cuento de Conti –y por ende el espectáculo, desde luego– aborda de un modo muy frontal y crudo la realidad de la pobreza, la vida cotidiana en un barrio humilde de cualquier punto de nuestro país. Para poder concretar su proyecto, Bendersky convocó a otras personas que sumó al proyecto.

“Una de las primeras disposiciones que tomé fue enviarle el cuento a Sebastián Vázquez, actor y gestor cultural de la ciudad de Viedma con quien compartimos uno de los proyectos teatrales que justamente están a la espera de poder regresar a los escenarios. Su formación y práctica profesional me hacía intuir que encontraría en él una voz lúcida que me proveyese de directrices o señalamientos para entrar en un terreno que me era algo desconocido”. A lo largo de los meses de preparación, Vázquez desempeñó el rol de Asistente de Dirección. La colaboración, el intercambio de ideas y la confrontación de posibilidades poéticas, procedimentales, dramatúrgicas y de contenido constituyó un entramado sobre el que se sustenta un espectáculo que está dirigido “desde adentro” de la escena, pero que ancla su búsqueda en pilares sólidos que aportan el resto de quienes integran el equipo: Agustina Schreider en la asistencia musical y sonora y Lucas Mercado en la asistencia escenográfica y visual. “Con Agustina –destaca el actor– trabajamos específicamente el universo sonoro y musical del espectáculo, que cuenta con música en vivo. En este sentido, nos interesó y nos interesa cruzar cierta atmósfera sonora y musical típica de nuestro litoral con algunas de las corrientes musicales que se escuchan con más frecuencia en los barrios humildes, y al mismo tiempo todo eso ponerlo en juego con los prejuicios (también en cuanto a los consumos culturales) con lo que muchas veces son miradas desde afuera estas barriadas”.