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Crimen del Malabarista: la clave de los alegatos

Los alegatos por el crimen de Sebastián Moscatelli estarán determinados por la discusión de la calificación legal: Homicidio alevoso o en ocasión de robo.

Confirmada la autoría por confesión y con el Tribunal advirtiendo a las partes que se estaría ante una calificación legal más grave, el monto de la pena quedó en el centro del debate.

La última jornada de testimoniales en el juicio que se sustancia contra Alejandro Nicolás Mioletto, de 28 años, por el crimen confeso del joven malabarista oriundo de Buenos Aires, Sebastián Moscatelli, quedó determinada por la polémica en torno a la calificación legal del homicidio ocurrido el 21 de enero en Avenida de las Américas al 5.200, en inmediaciones de la escuela Tabaré, en el sur de Paraná.

Homicidio alevoso o en ocasión
de robo: la clave de los alegatos.

Este miércoles, el Tribunal de Juicio, integrado por Alejandro Canepa, Carolina Castagno y Gustavo Pimentel, resolvió rechazar el pedido de ampliación del hecho que solicitaron los querellantes Boris Cohen y Pablo Minetti, como así también el de nulidad del proceso instado por los defensores públicos Sebastián Lescano y Fernando Callejo, y decidió continuar el proceso tal como lo requirió el fiscal Ignacio Aramberry, recordándole la advertencia que se estaría ante un hecho que encuadraría en una calificación legal más gravosa, que surgió de los testimonios de hugo Blazón jefe de la división Homicidios de la Policía de Entre Ríos, y del médico forense de Tribunales, Luis Molteni, que declaró este miércoles 21 de noviembre.

Los querellantes, a instancias del padre de la víctima, solicitaron la ampliación de la calificación legal porque entendieron que se trató de un crimen realizado con alevosía, con la víctima indefensa, ejecutado a traición, sobre seguro y sin riego para el atacante.

La defensa señaló que no estaba preparada para unos alegatos en los que tendría que argumentar contra una pena en expectativa que sería de prisión perpetua. Fiscalía sostuvo que no se trataba sólo de una cuestión de calificación, señalando que el hecho tal como estaba formulado no contemplaba el agravante por alevosía, por lo que en tal caso había que modificarlo. El Tribunal le informó a la querella que tenía tiempo hasta la realización de los alegatos de modificar el hecho, si así lo entendía necesario.

 

Testimonios

 

El testimonio de Molteni fue muy importante porque sostuvo que Moscatelli recibió “una sucesión de golpes, uno tras otro, inmediatos”, abonando lo dicho la jornada anterior por Blazón. También dijo que del control realizado al imputado no surgió que presentara lesiones, puesto que aquel dijo que mantuvo un forcejeo con la víctima; como así tampoco observó lesiones defensivas en Moscatelli, quien sólo presentó lesiones en el mismo lado de la cabeza, lo que indicaría que no hubo movimientos por parte de la víctima respecto de los golpes.

A la pregunta sobre el qué posición se encontraba Moscatelli al momento del ataque, el médico forense respondió: “Me inclino a pensar que estaba acostado, del lado izquierdo, ofreciendo el costado derechos, pero no lo puedo afirmar”. También evaluó que “el primer golpe pudo inmovilizarlo porque fueron con contundencia, pero no quiere decir que haya perdido la conciencia”. Previamente había manifestado que se inclinaba a pensar que el ataque se produjo con un hierro. Finalmente sostuvo: “N hubo sobrevida (tras el ataque) porque los traumatismos le provocaron convulsiones. Pienso que si hubo fueron minutos, no más”.

Testimonio clave

 Otro testimonio relevante fue el de un joven que cuidaba coches con Mioletto en el estacionamiento del Hospital San Martín. El testigo sostuvo que el imputado le confesó que había matado a un chico y opinó que se lo confesó porque estaba “arrepentido”. Otro testigo de la defensa manifestó que la noche del crimen el imputado estuvo en un cumpleaños en calle Crisólogo Larralde, a poca distancia del lugar del hecho.

Recordó que Mioletto estaba drogado y alcoholizado, por lo que le pidió, a instancias del padre de la chica que cumplía años, que se vaya. Sostuvo que lo acompañó y le dijo que se dirija hacia el “bunker” que tenían en el ex hipódromo, donde pernoctaban un grupo de jóvenes en situación de calle.

Este miércoles, se resolvió desistir de una inspección ocular que se iba a realizar en Avenida de las Américas al 5.200. El testimonio de los testigos fue muy claro. Así, se pasó a un cuarto intermedio hasta hoy a las 9, cuando se realizarán los alegatos de clausura.