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miércoles, octubre 28, 2020
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    La vivienda urbana en tiempos confederales

    En los años que duró la Confederación hubo un desarrollo en las artes de la construcción cuyas huellas pueden descubrirse en edificios que aún se conservan, no siempre en buen estado.

     

    Vivienda de Ana Urquiza, en Concepción del Uruguay. Gentileza: Gentileza de Ana María Almeida.

    Mariana Melhem/[email protected]

    Entre fines del siglo XVIII y las primeras décadas del XIX se establecieron, fundaron o reconocieron, las villas y ciudades de la provincia. Contaban con una plaza, un trazado en damero, edificios públicos y servicios básicos, pero la componente de mayor densidad era (y sigue siendo aún hoy) la vivienda.

    De aquellos momentos fundacionales quedan pocos vestigios en pie, debido a la fragilidad de los materiales utilizados y el escaso desarrollo de las técnicas constructivas. Lo que perdura es la tipología rancho como módulo básico consistente en un espacio único cubierto por un techo a dos aguas cuyos materiales varían y se perfeccionan a lo largo del tiempo en base a los recursos que aportaba la naturaleza: barro y paja conforman los muros, mientras la paja se utilizaba para los techos unida con tiento a la estructura de madera escasamente trabajada.

    Residencia Chaparro, en Nogoyá.

    Luego se incorporaron algunos adelantos como los bloques de adobe y más tarde los ladrillos en los paramentos, mientras para las cubiertas se incorporan las tejas, también elaboradas con arcilla local denominadas musleras por la procedencia del molde.
    Si bien la cal existía en abundancia y era explotada desde tiempos de la colonia, su uso no fue frecuente en las construcciones domésticas hasta bastante avanzado el siglo XIX.

    Los mayores adelantos fueron las cubiertas planas o de azotea que permitían construir un piso alto, en su totalidad o como altillo de avistamiento. La técnica consistía en construir un entramado de madera cubierto por tejuelas (semejante al ladrillo, pero de menor espesor) sobre las que se aplicaba una capa de “torta” de barro cuya función era la de aislante y a su vez servía de asiento para las baldosas cerámicas que se utilizaban para terminación.
    A estos adelantos se sumaron la herrería básica para ventanas, la ejecución de arcos de medio punto, aunque no en puertas y ventanas, lo que se aplicó recién a mediados del siglo XIX.

    Vivienda Guercovich, en Gualeguay.

    Con sello profesional
    Con los gobiernos del Gral. Urquiza se profesionalizó la carpintería, la herrería y la albañilería, aplicados a conocimientos de una composición arquitectónica que se valió del repertorio clásico tanto en la organización de los espacios interiores, generalmente en torno a uno o más patios; como en las fachadas que se presentaban como verdaderos telones urbanos constituyendo el espacio público de las calles.

    La Confederación, momento histórico que posicionó a Entre Ríos en el centro de la escena, demandó que la ciudad de Paraná, se transformase aceleradamente dejando de ser una villa para ser la capital. Los edificios públicos, ciertas normas de urbanidad como la faena en el mercado y no en la calle, la disposición de espacios para circular, sumado a una nueva población asociada a su nueva función, incentivan la construcción de edificios entre los que se encuentran las viviendas que aplicarán los nuevos elementos de modernidad, resumidos en una arquitectura refinada, a veces de autor.

    Del mismo modo, Concepción del Uruguay se transformó de la mano de arquitectos contratados por Urquiza para sus residencias y para miembros de su familia.

    Residencia urbana de Urquiza, en Concepción del Uruguay.

    Los niveles
    Un recorrido por las viviendas construidas entre 1850 y 1870 (aproximadamente) nos lleva a distinguir en Gualeguaychú la Azotea de Lapalma obra que se organiza en planta baja y alta, con habitaciones diferenciadas y una galería conformada con arcos de medio punto coronada por un pretil de trabajada herrería que a su vez es el balcón de las habitaciones de planta alta. Completan el conjunto la modulación, definida por pilastras que enmarcan las aberturas y sostienen la cornisa que es coronada por el pretil de hierro idéntico al intermedio, el jardín que la precede da cuenta que esta obra estaba emplazada en un área suburbana.

    En Nogoyá se destacan la Vivienda de la familia Chaparro y la de la Familia Salas Alvarenque. La primera, se resuelve en dos niveles: el área social en la planta baja y el área de dormitorios en la planta alta. Hacia el interior existe una galería como espacio de transición al patio, que a su vez es terraza para las habitaciones. La fachada evidencia un claro pero austero orden clásico tripartito, donde la puerta de acceso define el eje de simetría axial con 1 módulo que contiene ventanas a cada lado. Las pilastras limitan los módulos y la cornisa se conforma con triglifos y dentillones. Llama la atención el balcón corrido central y su trabajo de herrería. En la casa Salas, se distingue el mirador central, como único elemento de la planta alta.

    Vivienda Salas, en Nogoyá.

    Lo demolido y lo existente
    En Victoria se ha perdido un testimonio que era conocido como “Casa de la Confederación”, manifestación típica de la época que presentaba un local comercial en planta baja y la vivienda en planta alta. Si bien estaba ubicada en un vértice de manzana, aun no existía la reglamentación de ochava, por lo que contaba con una puerta a cada lado de la esquina para “ser vista” desde las dos direcciones.

    En Concepción del Uruguay se encuentran: la casa de Ana Urquiza; la residencia urbana de Justo José de Urquiza (que no alcanzó a habitar) y la ya demolida vivienda Eliot Grieve. El primer caso corresponde a la vivienda que le obsequió el general a su hija. Aquí, como en la mayoría de las obras realizadas para el gobernante, el arquitecto fue Pedro Fossatti y a primera vista descubrimos la implantación en esquina y el tamaño del solar (un cuarto de manzana) donde se construye esta casa de patios, con galería de una sola planta. Se distingue por la rítmica de sus ventanas coronadas por arcos de medio punto, enmarcadas por pilastras que recorren el edificio hasta el coronamiento cuando se transforman en soporte del pretil de hierro superior.

    Vivienda de la época confederal, en Victoria.

    Detalles
    Entre otros sutiles detalles el ornamento define el punto de arranque y final de cada arco de ventana y puerta. Otra particularidad es la resolución clara del luneto de las aberturas de madera, aunque por cierto la ochava es una intervención posterior. La residencia urbana de Urquiza, ubicada frente a la plaza Francisco Ramírez, se desarrolla en dos niveles, y cuenta con dos patios rodeados de galerías que conducen a las habitaciones. En la fachada se presenta la renacentista diferenciación entre obras de planta baja (más pesadas) y las superiores (más livianas), efecto que se logra a partir de la selección de los elementos del lenguaje.

    Por eso se utiliza el recorte de piedra abajo, con mayor predominio de la masa y arriba se aliviana, con menor ornamentación y más transparencia a partir del uso de las balaustradas para balcones y remate superior.

    En Colón la hoy denominada Casona, presenta rasgos característicos del período.
    En Gualeguay, la ex vivienda Delbúe Cassafousth, en la esquina de Belgrano y Sarmiento y la vivienda Guercovich en la intersección de Sarmiento e Islas Malvinas, son obras realizadas en este período.

    En Paraná, la demolida casa del presidente en el solar donde hoy se encuentra el Correo, proyectada por el Arquitecto Santiago Danuzio, de dos plantas, igual que la realizada para el Cónsul Paraguayo, en la esquina de Gualeguaychú y Monte Caseros y la aun en pie, pero con modificaciones, casa de la Familia Berduc, en la esquina de San Juan y Uruguay.

    Lo que queda de la residencia de los Berduc, en Paraná.

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