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domingo, octubre 25, 2020
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    “Lo mejor de la vida es ser mamá”

    Los invitamos a conocer parte de la historia de estas tres mujeres. Ana Maria Ihaitte, mamá de Maju Lozano, Paola Stello, madre de Justina Lo Cane y Estela Benavídez, mamá de Sebastian Bértoli. Cómo se enteraron que iban a ser mamás, cómo atravesaron sus embarazos, los recuerdos, las luchas y el amor incondicional. Un homenaje a todas las mamás en este especial de Nosotros

     

    Por Paola Netto

     

    Justina es  un nombre más que importante para nuestro país. Hoy tenemos una ley que supone a todos los mayores de 18 años como donantes de órganos y  fue producto de una extensa batalla.

    Su mamá, nacida aquí en Paraná, relata su historia en primera persona: “Yo fui mamá por primera vez de mi hija Justina. Para mí fue la felicidad más grande. Una no llega a dimensionar lo que es la llegada de un hijo.  El día de la cesárea me lloré la vida. Es el acto de amor más puro. Después llegaron Ceferino y Cipriano. Los embarazos  te permiten sentir algo que está creciendo adentro tuyo y es maravilloso”.

    Estela es la madre de Sebastián Bértoli y junto a Ana María se enteraron durante la entrevista que compartieron y habían sido asistidas por la misma partera. Graciela Lozano no se separó ni un solo minuto  de ellas en ese ansiado, esperado y mágico momento. “Una maravilla de mujer y en un momento tan complicado una siempre recuerda a quien le brindó contención y afecto”, comenta Ana.

    –Estela: “Yo estuve un día con trabajo de parto. Luego del nacimiento las enfermeras paseaban el bebé por toda la clínica porque era enorme y tenía sus manitos muy grandes. Me asusté porque durmió todo un día. Le comenté al médico y él me dijo: “No se preocupe que cuando se despierte va a alimentarse bien”.

    Y así fue”, comentó Estela entre risas. “Recuerdo que lo que más me gustaba cuando nació Seba, que fue el primero, luego llegó Juan Pablo, era darle la teta. Yo trabajé toda la vida y cuando llegaba de trabajar me esperaba ese ruso que nació con 5.300 kilos  y se me prendía terriblemente. Amaba ese momento”.

    –Ana María: Yo tuve dos embarazos tremendos. Primero mi hija Gaby y luego Maju. Tuve problemas que requirieron que me quedara en cama, sin poder moverme para no perderlas. Por este motivo no engordé casi nada y cuando me fui a internar para parir una enfermera de dijo “Ud. va a tener una ratita” porque ni panza tenía” recuerda conmovida. “Fue una celebración el nacimiento de mi primera hija. El embarazo de Maju también fue complicado. Con ella estuve tres días con trabajo de parto. Fue dificil y muy traumático para mí. Estoy eternamente agradecida al doctor Miguel Torres que estuvo siempre, le practicó respiración boca a boca y pudo reanimarla, si no Maria Eugenia se moría. Gracias a él mi Maju vive”.

    “Cuando los ves por primera vez te olvidás de todos los dolores, de todo lo que tuviste que pasar y tu mundo se convierte en paraíso” reflexionaron las tres.

    Estela espera siempre el llamado de Seba y Juan Pablo: “Una por ahí se enoja y piensa “este guacho hoy no me llamó y cuando me llama y escucho del otro lado su “Hola mi amor, como estás?” me desarma de amor y me digo a mi misma: “¿Yo no estaba enojada hasta hace un ratito?” expresa riendo por la situación.

    Incondicionales

     

    Estela: “Yo apoyé a los dos desde el minuto uno. Los dos jugaron al fútbol y al básquet en el Club Estudiantes. Sebastián siempre fue inquieto como hasta ahora. A mi no me gustaba el fútbol para él, yo quería que jugara al básquet. En tercer grado se atrasó en algunas materias, no me gustó y me le planté: “Mirá Sebastián, lo primero es el colegio, tenés que elegir entre básquet y fútbol. Y él me respondió que iba a seguir básquet porque me gustaba más a mí. Inmediatamente le respondí que él debía jugar al deporte que le gustara a él, lo que sea su pasión y ahí me respondió: “Entonces voy a jugar al futbol”. Desde ese momento no ha pasado ni un sólo partido desde chico, pasando por todas las divisiones al cual no haya ido. A veces hasta sin dinero para cargar nafta en el auto, pero de alguna forma arreglábamos nuestras cosas y marchábamos”.

    Paola: “A Justina le diagnosticaron cardiopatía congénita al año y medio. Los médicos nos explicaron que en algún momento de su vida ella iba a necesitar un trasplante de corazón. En un primer momento iniciamos los controles cada tres meses. Ibamos bien. De 18 medicamentos que tomaba en un principio logramos reducirlos a cuatro, hacía deportes, iba al colegio, se quedaba a dormir en la casa de sus amigas con todas las pastillas. A Justi le gustaba mucho el arte y bailar hip-hop.  En las vacaciones de julio de su primer año de secundaria desmejoró, tuvimos que internarla en el Hospital Trinidad de Palermo en Buenos Aires y nunca más la saqué de ahí.  Fueron cuatro meses de terapia y una pesadilla interminable. La acompañé siempre. Dormía 3 horas me bañaba y volvía a su lado hasta que su cuerpo no resistió más. Ella me pidió que luchara por una ley para otros niños. Y así lo hice. Creo que hoy estaría agradecida. Lo hicimos por el resto de las personas por pedido de ella, la ley va a quedar para siempre  y en ese sentido no puedo tener más que palabras de admiración para ella. La extraño. No soy la misma”.

    Ana María: “Todos los días la llamo a Maju por teléfono a las seis de la mañana antes de que comience su trabajo. Y luego por la tarde.  Yo nunca pensé que ella se iba a ir porque era muy pegote conmigo y con su papá. Pero luego de terminar el profesorado de jardín de Infantes en la Uader decidió irse a Buenos Aires. Yo siento que hice el profesorado también (se ríe) porque la acompañé siempre. Hasta que no terminaba  de estudiar no nos levantábamos. Se recibió siendo el mejor promedio, la mejor compañera y todos los chiches. Luego se fue a probar suerte a Buenos Aires y allí la peleó muchisimo. Trabajó como maestra, camarera, cuidando ancianos, hizo de todo por su sueño. En principio quería ser actriz dramática hasta que un profesor le dijo “Maju, lo tuyo es el humor, no el drama”. Siempre tuvo mucha “chispa”, muy ocurrente. Le costó mucho llegar donde llegó y lo hizo con su esfuerzo propio. Estoy muy orgullosa”.

    “No quiero una campaña para mí. Quiero que sea para todos los que necesiten”

    Ese fue el pedido de la niña de 12 años que en el medio de una prolongada internación, con la empatía y solidaridad como bandera, pensó en el otro. En todos. “Nosotros seguimos como familia ese legado. Pensar y hacer todo para todos.  Los cambios que generó la ley que lleva el nombre de mi hija fueron enormes. Hicimos un país más solidario, más consciente. Mi hija vino a este mundo para eso y estoy orgullosa de ella. Ella fue siempre muy generosa y solidaria. Me brindó los mejores 12 años”

     

    Las manos más aguerridas y sensibles

    Luego de terminar la secundaria Sebastián comenzó a estudiar para ser Ayudante de Laboratorio en Ramirez. Un día me llamó y me dijo “Tuve que ir al Hospital San Roque a hacer las prácticas y no pude. No puedo seguir. Siempre te hago caso y siempre tenés razón pero esto no lo puedo continuar porque me superan los chicos. No los puedo pinchar para extraerles sangre. Sebastián siempre fue muy sensible con las criaturas y ya le faltaba poco para recibirse. Ese momento me quedó grabado a fuego porque me demostró su sensibilidad y corazón”.

     

    Alma de artista

    Ana María hizo teatro y danza desde pequeña. Con condiciones increibles que le permitieron llegar a audicionar para el Teatro Colón. Su hija, Maju, siguió su mismo camino y empezó teatro en Paraná cuando tenía 13 años.  “Siempre me mencionó sus ganas de viajar a otras ciudades con la idea de convertirse en actriz. Acordamos que cuando terminara el profesorado podría irse. Y fue así. Fue tremenda la despedida, para mí fue un “arrancón”. Si bien yo sabía que ella se iba a ir, ese día me quedó marcado a fuego. Hoy disfruto de mis dos hijas y mis dos nietos que son unos soles, Valentín y Franco. Además volví a bailar flamenco, que siempre fue mi pasión”.

    Con todos los recaudos

    Para la sesión de fotos de NOSOTROS se garantizaron todas las medidas y protocolos sanitarios para espacios al aire libre dispuestos por la municipalidad en el marco de la pandemia por Covid.

    Agradecimientos: Maran Suites & Towers

     

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