De cuando Paraná se convirtió en una fortaleza militarizada

415
Hasta 1901, las guardias nacionales fueron auxiliares del Ejército nacional con asiento en las provincias. En la foto, la de Gualeguay.

Un hecho singular tuvo como protagonista a Paraná, hace 127 años: fue cabeza de playa de una milicia numerosa que cruzó el río para sofocar una revolución en Santa Fe. Más allá de la llamativa postal, los contextos ayudan a explicar la vigencia de algunas simpatías políticas que atraviesan las épocas y también de programas y adhesiones.

 

Rubén I. Bourlot / [email protected]

 

El 24 de septiembre de 1893 la ciudad de Paraná amaneció convulsionada. Miles de hombres suficientemente armados se concentraron en la ciudad para reprimir la rebelión radical de Santa Fe. Los entrerrianos estaban desacostumbrados a este tipo de movilizaciones después de que fueran sofocados los levantamientos jordanistas de la década del ’70 del siglo XIX. Pero en este caso la movilización estaba destinada a sofocar la rebelión que había estallado en Santa Fe y en otras provincias.

Según los documentos, el gobernador Sabá Hernández dispuso que el Batallón 1º de Paraná al mando del teniente coronel Ramira, al que se sumó la guardia nacional a las órdenes del general Juan Ayala, se concentraran en la capital con ocho mil hombres, para luego traspasar el río Paraná rumbo a la vecina provincia, embarcados en los vapores Ceres y Quinto.

Era célebre la puntería de los revolucionarios de la Colonia Esperanza.

El movimiento insurgente de Santa Fe pretendía desplazar al interventor nacional Baldomero Llerena, reemplazado el 25 por el general Liborio Bernal. La revolución fue uno de los tantos movimientos inspirados por la naciente Unión Cívica Radical, que en Santa Fe tenía como una de sus principales exponentes a Mariano Candioti, quién meses antes se había hecho cargo de la Gobernación tras el levantamiento que había desplazado del cargo al entonces gobernador Juan Manuel Cafferata. Eran tiempos de la presidencia de Luis Sáenz Peña.

El día 25, desde Bajada Grande, también partió a Santa Fe el regimiento 11 de caballería a las órdenes del coronel Julio Morosini. Los revolucionarios santafesinos se habían apoderado de la capital y Rosario. A las tropas entrerrianas les correspondió participar del encarnizado combate de La Calera o Los Ceibos, y en los ataques y toma del convento de San Francisco, el Hospital, las aduanas y la Estación Francesa.

Se hizo menta en la época de la certera puntería de los revolucionarios de origen suizo, el Batallón “Las Colonias”, de Esperanza, San Jerónimo y San Carlos, que actuaron en la defensa de la Estación Francesa y provocaron numerosas bajas.

Mariano Candioti

La revolución radical

Recordemos que en ese año los líderes de la UCR Hipólito Yrigoyen y Aristóbulo del Valle promovieron levantamientos en varias provincias, entre otras las de San Luis, Buenos Aires y Santa Fe. Yrigoyen sostenía que el poder había que tomarlo mediante una revolución ya que, con las elecciones manipuladas por los conservadores, era imposible competir.

El 30 de julio estalló la revolución en Santa Fe. Luego de varios días de luchas sangrientas, finalmente derrotaron al gobierno provincial y el 4 de agosto asume el Gobierno el radical Mariano Candioti hasta el 22 del mismo mes cuando se decretó la intervención federal. Entre los líderes revolucionarios se encontraban también Leandro N. Alem y Lisandro de la Torre que tuvieron a su cargo la toma de Rosario.

Finalmente, la rebelión de Candioti fue sofocada y su líder se rinde en el cuartel general de la Aduana Vieja donde intervino el Regimiento 11 de caballería.

Cabe acotar que el radicalismo entrerriano no tuvo una participación visible en este movimiento, tal vez debido al fuerte control ejercido desde el Gobierno provincial.

Los gringos radicales

Ya citamos la participación de los rifleros de “Las Colonias” en el levantamiento. La movilización de los habitantes de las colonias fundadas por los inmigrantes europeos tuvo su origen en 1891, cuando el Gobierno de la Provincia de Santa Fe logró que se votara en la Legislatura un impuesto de diez centavos por cada quintal de trigo y lino vendido dentro de esa provincia.

Sabá Hernández

La sanción de esta ley provocó la reacción de los grandes exportadores -Otto Bemberg, Bunge y Born y Dreyfus- y el Gobierno, ni lerdo ni perezoso, decidió que el impuesto lo pagaran los colonos. Esta medida tan arbitraria hizo que los productores vieran con simpatía al nuevo movimiento político encabezado por Yrigoyen y Alem, que prometía reformas profundas en el ámbito rural.

Cuando en 1893 se produjo la revolución armada contra el Gobierno de la Provincia, los gringos de las colonias prestaron su pleno apoyo. Ahí estuvieron prestos para combatir los colonos de Humboldt, San Jerónimo, Josefina, Santa Clara y Santa María. También los de San Carlos, Las Tunas, Clucellas, Esperanza y Rafaela. A raíz de estos sucesos se crea la Unión Agraria encabezada por Atanasio Páez. Es así que, pronunciada la revolución de 1893, el 3 de agosto los productores se movilizaron a la ciudad de Santa Fe. Más de dos mil “gringos” armados participaron de los hechos, y 500 en la toma de la capital provincial.

 

Bibliografía:

  1. AA., (1978), Enciclopedia de Entre Ríos, Historia, Arozena Editores, Paraná, tomo III.

Reula, Filiberto, (1963), Historia de Entre Ríos. Política, étnica, social, cultural y moral, Tomo III, Editorial Castelví, Santa Fe.

Aquel histórico febrero de 1893, en Campo Litoral, 22 de mayo de 2010, recuperado de https://www.campolitoral.com.ar/

Vásquez, Aníbal S., (1950), Dos siglos de vida entrerriana, Paraná, Ministerio de Educación, Biblioteca entrerriana Juan Domingo Perón, Paraná.

Más temas sobre nuestra región en la revista digital Ramos Generales disponible en http://lasolapaentrerriana.blogspot.com/