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domingo, noviembre 17, 2019
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    Las escuelas que apuntan a integrar la educación sexual en todas las materias

    Mientras crece el debate y proliferan los grupos que se oponen al dictado de la ESI, las escuelas dependientes de la Uader apuestan a la transversalidad y a integrar los contenidos en todas las materias. Mirar cómo se forman las filas, cuáles son los roles en los actos escolares y detectar si se escucha música sexista en los ámbitos educativos también son parte de los planes.

     

    Luciana Dalmagro / coordinación@eldiario.com.ar

     

    En las tres escuelas de Paraná dependientes de la Universidad Autónoma de Entre Ríos (Uader) -la Normal, la Alberdi y la Almafuerte- la educación sexual integral (ESI) se imparte desde 2010 en el marco de un programa inédito que se perfecciona y actualiza en forma permanente, a partir del intercambio con todos los actores: docentes, alumnos y familias, entre otros.

    Desde su inicio, el programa fue transitando distintas etapas. En un principio, se convocó a directivos de las instituciones para ir identificando a los docentes interesados y con perfil adecuado para poder sumarse. Luego se los capacitó y se formaron los primeros equipos para trabajar con los alumnos en formato de taller. Fue así que se desplegó el dictado a lo largo de estos ochos años, tanto en nivel inicial, como en primaria y secundaria. Hoy reciben educación sexual los chicos más grandes, pero también los nenes de jardín de sala de 3.

    La apuesta actual es por la consolidación de la transversalidad y por la generación de un proyecto curricular institucional que se integre a los contenidos de las distintas materias, desde la perspectiva de la ESI. De esta manera, se busca involucrar no solo a docentes de los talleres, sino también a asesores pedagógicos, orientadores y a profesores de todas las cátedras.

    “Se está brindando acompañamiento para que todos los docentes piensen sus contenidos y planes de cátedra en función de la perspectiva de la ESI”, explicó a EL DIARIO María Celia Alasino, una de las coordinadoras e iniciadoras del programa.

    La meta es que, en todas las materias, desde Matemática a Biología, pasando por Historia o Literatura, entre otras, se trabaje en conexión con los cinco ejes de la ESI: valorar la afectividad, respetar la diversidad, reconocer la perspectiva de género, cuidar el cuerpo y la salud y el ejercicio pleno de derechos.
    “Muchas problemáticas que surgen en las escuelas son relacionadas a los vínculos o a cuestiones de integración y la ESI brinda muchos elementos para abordar estos temas”, apuntó la docente.

    Otro aspecto es poner la mirada sobre lo que Alasino menciona como “el curriculum oculto” y define como “las cuestiones que no están escritas, pero tienen que ver con situaciones y prácticas diarias”.

    En este marco, en las escuelas de la Uader se presta atención a cómo se forman las filas, a cuáles son los roles en los actos escolares y hasta se analiza que no sea de corte sexista la música que se comparte en distintos espacios de la institución.

     

    ALUMNOS, PADRES, DOCENTES.
    -¿Los docentes en general están de acuerdo con el dictado de la ESI u oponen alguna resistencia?

    -En general, están de acuerdo. Hay resistencias no explícitas. Pero se da la particularidad de que no se sienten solos, ya que los acompaña un equipo interdisciplinario. Ante cualquier situación que emerja, se trabaja colaborativamente pensando en la mejor manera de alcanzar una solución. Hay resistencias también porque se interpela a prácticas de muchos años de enseñanza y aprendizaje. Se trabaja mucho jugando y hay quienes se sienten convocados y quienes no. No todos desarrollan el taller, no todos se sienten cómodos con estas formas de trabajo, pero lo bueno es que se involucren desde algún lugar.

     

    -¿Cuáles son las situaciones que emergen? Se habló en estos días de casos de chicos que habían podido poner en palabras situaciones de abuso a partir de los talleres de ESI.

    -Surgen problemas con los vínculos, situaciones de maltrato y también han aparecido cuestiones relacionadas con posibles abusos. En los talleres muchas veces emergen cosas por las características del ámbito. Los chicos se sientan en ronda, hay música, se valora la palabra. Se produce un espacio que genera confianza y respeto y ese espacio no se da cotidianamente en otras materias. Es así que a algunos chicos algo les hace clic y manifiestan una situación en el taller mismo o en otro ámbito, pero a partir del taller. En cada caso, hay que dejar claro que se activa el protocolo correspondiente y que la escuela se pone al frente para manejar la situación con equipos interdisciplinarios y luego, en el aula, se trabaja la afectividad para no revictimizar y ayudar a la resiliencia.

     

    -El interés de los alumnos quedó patentizado en los resultados de la última prueba Aprender, que mostró que la ESI es una de las principales demandas.

    -La verdad es que creemos que es algo que ellos toman como propio. Se empoderan. Y ahora estamos trabajando con chicos que cursaron todas su escolaridad con ESI y con talleristas, que van ellos mismos y trabajan con chicos de primaria con juegos para fortalecer la autoestima, y otras herramientas. Ellos mismos se convierten en agentes de cambio.

     

    -¿Qué educación sexual traen de la casa?

    -Los contextos son diversos y hay muchas situaciones. Nosotros reconocemos el valor de la familia como agente formador, pero hay cuestiones de las que los adultos no se animan a hablar con los chicos. En dos de las escuelas de la Uader tenemos contextos rurales y en la Normal hay una gran heterogeneidad en cuanto a las conformaciones familiares, las formas de ver las cosas y las vivencias de cada uno. En la escuela la diversidad es un valor y eso se evidencia en el taller, al que el docente puede llegar con una planificación, pero se toma sobre la marcha el emergente que surja y las necesidades de los estudiantes. Es lo más rico.

     

    -¿Qué pasa con los padres?

    -Hace varios años que venimos trabajando con las familias. Al principio hubo resistencias y muchos pedían conocer cómo se trabajaba, pero eran casos particulares y, en general, no hubo mayores problemas. Este año, a partir de algunas expresiones de resistencia al dictado de la ESI provenientes de distintas familias organizamos reuniones puntuales. Y luego comenzamos con la realización de talleres con familias, que son espacios donde se construye conocimiento y los adultos se sacan las dudas. Ahí en ese ámbito surgieron voces encontradas en algunas temáticas en casos puntuales y quienes se apropiaron de la ESI hicieron una defensa.

     

    -¿Cuáles son las principales objeciones?

    -Un punto es la decisión de las escuelas de manejarse no con “la familia”, sino con distintos “modelos de familia”. También hubo cuestionamientos respecto del uso del lenguaje inclusivo. Son cosas que surgieron bastante después del debate sobre el aborto, a lo que ahora se suma una campaña anti ESI que habla de una ideología de género organizada y de cuestiones que no son ciertas, que confunden a la gente. Muchas de las voces que se levantan muestran ideologías muy fuertes e intransigentes a la hora del diálogo. Pero estamos firmes porque nuestro trabajo es acorde a las políticas fijadas a nivel nacional y trabajamos dentro de un marco legal. Lo que queremos que todos entiendan es que no se quiere avasallar a las familias, sino trabajar con ellos, y por sobre todo que comprendan que el dictado de la ESI es un derecho que se les está garantizando a los chicos.

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