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miércoles, octubre 28, 2020
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    El complejo presente y su impacto sobre el empleo privado

    En medio de la crisis sanitaria, nadie deja de hablar de la situación económica en la que se pueden apreciar muchas particularidades. Mientras desesperación es la palabra que más se ajusta a algunas realidades, por distintas circunstancias, hay quienes transitan el momento con cierta calma. EL DIARIO indagó en el sector comercial, las empresas constructoras y la industria, con particular interés en el impacto sobre el empleo.

     

    REDACCIÓN EL DIARIO / [email protected]

     

    Diversas situaciones se presentan en el sector comercial, donde –del mismo modo que en otros ámbitos– rige el decreto que prohíbe los despidos y en caso de producirse debe abonarse una indemnización del 200%. No obstante, en la práctica, caen empleos bajo distintas modalidades.

    No son pocos los comercios “chicos” en los que el empleado acordó con el empleador su desvinculación. No sería relevante el número de situaciones como estas que se presentan por razones particulares del empleado o bien, porque asume que ese comercio “ya no va a funcionar más”. Son los casos en los que entre ambas partes se conviene algún tipo de indemnización y se termina la relación laboral.

    Por su parte, los hipermercados tienen abiertos un retiro voluntario, concretamente el de calle Larramendi y el que cuenta con varias bocas de expendio en la ciudad, entre otra, en las calles San Juan y México. En esos casos se negocian “indemnizaciones ampliadas”. El bloqueo de las divisas dificulta la salida de las ganancias del país y entonces, parece haber un interés permanente por achicar más que por expandirse. En palabras del secretario general del Sindicato de Comercio, Daniel Ruberto, “los grandes hipermercados siempre se están achicando”.

    Sobre el interés de los trabajadores de acceder a esas propuestas o preferir conservar el trabajo, el dirigente empezó por contestar que “hay de todo” y luego comentó que “la posibilidad de una indemnización ampliada, en ocasiones, genera interés en trabajadores que pueden ver la veta de independizarse, buscar otros horizontes, o resolver alguna situación personal, como puede ser acceder a su vivienda”, por ejemplo. En ciertas situaciones eso puede ser factible, teniendo en cuenta que el trabajador puede tener mucha antigüedad y el ingreso mensual no es malo, explica.

    Claro que es un puesto de trabajo que “no se reemplaza o si se lo reemplaza es con alguien más flexible”. Esta modalidad “desde siempre” está abierta, y naturalmente en este contexto de contracción del consumo está plenamente vigente, entre otras cosas porque, en su estrategia, las grandes firmas tratan de evitar conflictos.

    “Totalmente”, respondió el dirigente cuando se lo consultó por el impacto negativo que tendrían las medidas recientes del gobierno nacional en el negocio de estas empresas que “pretenden hacerse de las ganancias que se producen en el país donde se radican. Es complicado para estas empresas. Están buscando el socio estratégico local en estos tiempos en los que no pueden llevarse la ganancia”.

    El secretario General del Sindicato de Empleados de Comercio no desconoce todas esas situaciones, pero señaló que “despidos notables, no existen”, con referencia a la cantidad.

    Otra mirada sobre el comercio es con relación al rubro. En ese análisis, la situación es muy diversa. El ejemplo ilustrativo que compartió Ruberto es el de una casa de cotillón local que empezó en un pequeño local y fue creciendo hasta tener siete empleados. “De ese número, la mitad con enfermedades preexistentes, de riesgo (en la pandemia) no trabajan y perciben la totalidad del salario, y la otra mitad ¿qué vende?, ¿qué fiesta hay?”. Otro caso, un servicio de gastronomía, “¿qué puede hacer para pagar a los empleados”. Comentó que “hay gente que llora, porque es lo que ha hecho toda su vida y no tiene otra actividad”.

    “Ese es el pequeño empresario”, subrayó Ruberto quien decididamente afirmó que “la situación está muy mal, muchos van a pérdida porque en el último mes no se ha vendido nada”.

    Al cabo de un pormenorizado recorrido puede afirmarse que: “alimentos y bebidas, supermercados, pequeño mercadito, sobreviven por más que en agosto el consumo se achicó; corralones andan muy bien, y electrodomésticos también venden aparentemente porque la restricción para el ahorro en moneda extranjera deriva en inversiones en un bien durable; indumentaria, calzado, muy complicado. Una buena situación para algún bazar popular y para las ferreterías”, también detectó en la mirada rápida por el comercio de la ciudad.

    Mercantiles ha cerrado recientemente la negociación paritaria. “Pasamos de un sueldo aproximado de 42 mil pesos a uno de más o menos 52 mil, un incremento de aproximadamente el 30%, con sumas fijas, incorporando sumas fijas anteriores al básico lo que ubica al salario del sector por sobre la canasta básica que dio a conocer el Indec”, remarcó Ruberto.

     

    CONSTRUCCIÓN

    La buena noticia para los trabajadores de comercio en el rubro corralones tiene otra lectura desde las empresas constructoras. En el análisis de la situación que hace el sector, advierte que ese movimiento comercial se vincula con el trabajo de una cantidad de trabajadores formales de la construcción que producto del cierre de muchas empresas pasaron a la informalidad, al trabajo no registrado.

    “A nivel país hubo muchísima pérdida de trabajo formal”, dijo a EL DIARIO la presidenta de la Cámara de la Construcción, Lic. Laura Hereñú, al tiempo que señaló que “en este momento la construcción informal tiene un movimiento que se puede ver, pero no estamos hablando de mano de obra registrada, de empresas que estén trabajando”, aclaró.

    Actualmente, son 4.900 trabajadores registrados en este sector que supo tener unos12.000 trabajadores formales. “Es muchísimo lo que se ha perdido”, lamentó aludiendo a una realidad que profundizó con la pandemia pero que viene de arrastre.

    De acuerdo con el relevamiento del Instituto de Estadística y Registro de la Industria de la Construcción (Ieric), en Entre Ríos cerraron 115 empresas constructoras de junio 2019 a junio 2020. “Va a costar mucho reiniciar, arrancar nuevamente con trabajo formal”. Hereñú explicó que muchas empresas en la provincia en este rubro son micro, emplean entre 10 a 20 empleados, pero “en la sumatoria, estamos hablando de mucha gente”. En ese punto, destacó que “en Entre Ríos, la pyme es medular, y en la construcción las empresas son pymes y micropymes, por lo tanto es muy importante cuidar el sector”.

    Reflexionó que “no es lo mismo ser un trabajador registrado que pasar a hacer una changa cuando se puede”. A propósito, afirmó que en épocas normales, el sector genera trabajo formal porque “hay mucho riesgo para tener un trabajador en la informalidad, hay muchos controles, y si es una empresa seria los tiene registrados. En la Cámara queremos que nuestros socios tengan los trabajadores registrados y trabajamos para eso codo a codo con Uocra”.

    La titular de la Cámara comentó que el sector “ya venía de cuatro años de mucha incertidumbre y de un contexto bastante complicado que esta situación vino a agravar y marcó el fin de muchas empresas”. Si bien “algunas pueden aguantar la situación y otras no, más allá de los decretos del gobierno”, acotó.

    El sector fue abarcado por las medidas del gobierno nacional para mantener el empleo y desde la Cámara se hizo un trabajo conjunto con la Uocra con ese objetivo, “pero hay casos extremos que se traducen en el cierre de las empresas”, insistió.

    “El trabajo ha disminuido muchísimo tanto en la parte pública como privada, porque en el contexto de incertidumbre la inversión privada también se retrajo”, describió.

    Hereñú fue clara al sostener que “el presente y el futuro inmediato es complicado” en tanto, se aguarda un final de 2020 “con licitaciones que reactiven el trabajo”. La atención está puesta en las decisiones nacionales. “Estamos esperando que llegue un buen momento porque en el proyecto de presupuesto que se presentó es sumamente alentador el porcentaje destinado a la obra pública, pero seguimos en esperando”.

    Alienta una visión optimista vinculada con “la aprobación del presupuesto que ponga en movimiento la empresa constructora y la industria de la construcción que son muchas, con todos los empleos que genera”. De todas formas, aclaró que no cree en una reactivación inmediata, estima en cambio, que será progresiva.

    La duda es “cuántos pueden esperar ese cambio progresivo” que describe. “Hoy, cuando hay que salir a pagar los impuestos y sostener situaciones salariales, hay desesperación: la gente quiere salir a trabajar, tiene que pagar las cargas sociales, el trabajador necesita el salario. La gente la está pasando mal”, aseguró.

    Reconoció que el gobernador ha tratado de mantener la obra pública, pero “es muy poca en relación con buenos años que hemos tenido”, por lo que “estamos esperando “una reactivación en serio”.

     

    La ventaja del perfil industrial

    Recientemente la Unión Industrial Argentina difundió un informe que refleja la situación del empleo del sector en el país con una caída de 30.000 puestos laborales en un año.

    En lo que respecta a Entre Ríos, los registros sobre los asalariados totales, es decir, en el sector privado, registrado, si se compara el último dato de junio 2020 con el mismo mes del año pasado, hay una caída de 4.017 puestos de trabajo, lo que representa una contracción del 3,1%. Ese dato a nivel país revela 289.620 puestos de trabajo menos, asalariados privados registrados, o sea una baja del 4,8%.

    En tanto, la Encuesta de Indicadores Laborales –también del Ministerio de Trabajo– que para Entre Ríos sólo releva Paraná, da cuenta que entre julio 2020 y junio 2020, el empleo no varió, pero el mismo indicador en términos anuales refleja que en julio de este año, las empresas en la capital provincial tienen 1,8% menos de empleo, un índice que a nivel nacional se ubica en el 3%, lo que da cuenta de una menor incidencia en esta ciudad en cuanto al impacto de la crisis en el empleo. Cabe señalar que la encuesta se realiza en empresas de más de 10 empleados.

    El interés de EL DIARIO fue del universo sector privado registrado, conocer el momento que atraviesa la industria en el séptimo mes de pandemia.

    El presidente de la UIER, Leandro Garciandía, si bien dijo que “se han perdido algunos puestos de trabajo en empresas muy pequeñas”, explicó cómo el perfil industrial de Entre Ríos incidió para que la situación en ese aspecto no fuera problemática como en otros lugares.

    “La industria entrerriana agroalimenticia es muy fuerte” dijo antes de comentar que la que está vinculada a carnes vacuna, porcina, aviar –especialmente, la última– concentra mucha mano de obra y “funciona muy bien, con volúmenes razonables, aunque con problemas por la complejidad que se vive”.

    Otra industria que funciona bien precisamente por su vinculación con la alimentaria es la del packaging: cartón, plástico, madera (pallets). En el mismo sentido, se refirió a la industria farmacéutica, especialmente en Paraná.

    En ese análisis, añadió que “desde mayo se fueron acoplando otras industrias, como las vinculadas a la construcción –muebles para el hogar y producción de insumos– por pequeñas obras privadas de quienes en el marco de las restricciones, por menos consumo, disponen de un dinero que si lo conservan se desvaloriza por la inflación, entonces lo invierten en mejorar el lugar donde viven. Si bien no hay obras grandes, obras públicas, en su casa muchos están haciendo algo”. No sería el resultado de “un círculo virtuoso” sino “porque no hay alternativas”, aclaró.

    “También está funcionando el sector de acoplados y semirremolques con tres plantas muy importantes en la provincia” y “como el campo siguió funcionando, la pequeña industria metal mecánica también va marchando”, agregó.

    Garciandía aludió por otra parte a exportaciones que también se retoman, para concluir en términos generales, que “la industria entrerriana no ha sufrido el golpe de otros lugares. Consecuentemente, no ha tenido una significativa pérdida de empleo”, aún cuando en ciertos momentos la actividad fue nula.

    Repasó el curso de la cuarentena para señalar que “en Entre Ríos rápidamente, nos pudimos poner a trabajar, pero la contrapartida fue que no había demanda porque muchos otros lugares estaban cerrados. Mayo es el mes en el que se empieza a dinamizar el interior del país y con ello el trabajo”.

    “Hablo en general, sin desconocer que puede haber quien esté despedazado” advirtió a EL DIARIO para sumar luego que “estamos en un nivel de mercado interno muy bajo, con un descenso en el nivel de consumo en agosto”.

    En cuanto a las perspectivas, si bien “hay anuncios y se trata de creer que eso ocurrirá, hay mucha incertidumbre respecto de la implementación” de lo que se declama al punto que Garciandía concluyó que “hay mucha preocupación por el futuro”.

     

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