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sábado, octubre 31, 2020
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    Maxi Sanguinetti: “Quino para mí es como un Beatle”

    Su “bunker” es pequeño, repleto de armarios y repisas con libros y coloridas revistas. Orgulloso muestra sus propias producciones que saca de todos los rincones de esa habitación. El escritorio, donde comienza los días pensando su próxima publicación, tiene una  lámpara  con un foco blanco muy puntual, que junto a la luz que entra por la ventana ubicada a la izquierda producen el clima ideal para imaginar y escribir.  Casi frente a él, a unos 40 centímetros, una foto muy especial pegada a la pared, junto a Quino, su ídolo y referente. El marco ideal para charlar y compartir un agradable momento junto a Nosotros.

    Textos: Paola Netto

    Nació en Paraná hace 48 años. Su padre era geólogo, y por su profesión  tuvo que viajar mucho por varios países. Maxi vivió en una casa rodante sus primeros tres años, luego en Mendoza, Trelew y Buenos Aires.

    Recién a los ocho años volvió a Paraná para quedarse aquí definitivamente, o por lo menos hasta que sus aspiraciones profesionales lo llevaran a Rosario  para terminar en la licenciatura en Comunicación Social en esa ciudad.

    “Tenía 13 años cuando llevé a El Diario varias tiras para ver si me las podían publicar y desde allí  comencé a salir  todos los jueves en la página cultural del periódico. En ese momento era un sueño hecho realidad. Luego, en el 93 me voy a Rosario y  un año despues comienza el diario Hora Cero en Paraná, donde también me invitaron a publicar todos los días. En ese momento, sin la tecnología de hoy,  era complicado porque debía enviar todo el material por fax”, comenta el fanático de la revista francesa Charlie Hebdo y quien hace más de treinta años trabaja para diferentes medios locales y nacionales.

    “Yo siempre fui un gran lector de historietas. Hubo una época en donde ese estilo de revista eran muy populares, en todas las casas había una “D´artagnan”, una “Humor”… en todas ellas había alguien que dibujaba y a mi me encantaba como lector. Pero el “clic”  lo hizo Mafalda.  Cuando pude analizarla bien me dije a mi mismo: yo quiero hacer esto (sin saber que hay que tener un talento como el de Quino)”, recuerda reflexionando entre risas.

    Asume con absoluta responsabilidad el rol que le toca como comunicador y humorista. “Uno no puede publicar cualquier cosa sin la mínima responsabilidad. Esa lógica de la comunicación también es aplicable al humor gráfico. Y lo vas aprendiendo a los golpes. Uno intenta ser lo más libre posible pero bueno, cada medio tiene su línea editorial y cada uno se adapta como mejor le parezca a esas directrices”.

    El día a día

    “Consumo muchas noticias locales y trato desde ahí generar la diferencia de contenido desde el humor. Siempre parto de la misma premisa: ¿qué diferencia puedo marcar con la agenda de Buenos Aires? Y la respuesta siempre es hablar de lo que sucede acá, desde otra mirada. Escucho mucha radio y de todo lo que pasa, busco y elijo a qué noticia le puedo dar una vuelta humorística. Me gusta mucho la síntesis, que el dibujo sea sintético, pregnante, siempre me resultó mucho más efectivo como mensaje. El texto es muy importante y me demanda más tiempo. Depende el tema y como lo encare. Por ahí me encuentro con situaciones que puedo exponer de una manera mas realista y me ocupo mucho más del dibujo que del retruécano final”.

    Una invitación constante a la reflexión

    “Me gusta el humor social, político, tratar de salir siempre de los lugares comunes, apuntar a no reproducir mecánicamente frases hechas. Apunto al ejercicio del pensamiento, a darle una mirada al otro. Creo que si uno tiene la posibilidad (hasta por una cuestión de responsabilidad) debe ir intentando generar pensamiento crítico. Es lo que primero me sale y realmente me moviliza. Lo vivo como una militancia. Con la ley de humedales por ejemplo, si yo tengo la posibilidad de hacer un cuadrito, sumar y concientizar, aunque sea simbólicamente, lo voy a hacer. Intento que dejemos de ser una sociedad “ombliguista”.

    Abrazando sueños

    Maxi está desarrollando junto a Mariano, su hermano menor, un proyecto que piensa concretar muy pronto: su propia revista de historietas.

    “Vamos a codirigirlo los dos, sólo falta que él temine de dibujar (es mucho mejor dibujante que yo )”,expresa entre risas. “Hace rato no hay revistas de historietas, la última fue Jirafa acá en Paraná.  Tenemos pensadas  historietas unitarias, sin el “continuará…” Abrí una convocatoria a través de las redes sociales y hay mucha gente interesada en participar. Sobre todo mujeres, con una impronta muy “power” feminista que está buena poder abordar”. Saldría desde su propio sello, Abrazo Ediciones.

    “La primera idea es la mejor”

    “Yo soy humorista gráfico. Me dicen dibujante pero me siento más cómodo con esa definición. Soy como un zapatero que se sienta en su taller y todos los días  va viendo la forma de resolver más rapido todo, pegar mejor, darle buen color, etc. Yo todos los días me siento un rato. Las ideas surgen todo el tiempo, de camino al trabajo, cepillándome los dientes, por una charla. Otras veces no surgen y me tengo que sentar a pensar. También me pasa que tienen mucho rebote las publicaciones que surgieron de la nada y  logré muy fácilmente. Rápidamente se comparten y se replican y yo nunca pensé que podían llegar a generar lo que terminan generando”

    “El humor es terapéutico y ejercita la libertad de opinión”

    “Es humor desacraliza, siempre es antiautoritario, va en contra de todo tipo de autoridad moral, política, religiosa, etc. Eso produce una descarga  que para mí es sanadora. Desde el momento que interioricé esto, pienso que se puede hacer humor sobre todo. Tengo un libro sobre presos políticos en Entre Ríos en donde se relatan los chistes que contaban los detenidos cuando estaban presos (es un libro que ilustré). El humor siempre ayuda”.

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