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Interés General:
NUEVOS PARADIGMAS
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Dolores Pruneda Paz El director de la editorial Teseo, Octavio Kulesz, planteó la existencia de dos paradigmas irreconciliables entre el tradicional libro-objeto en papel y el del libro electrónico, durante una disertación que ofreció en una clásica confitería porteña.
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Kulesz es un convencido de que el modelo digital representado por las nuevas tecnologías conforma un paradigma de choque con el paradigma tradicional analógico, una ruptura que no se concilia y lejos está de las ideas de continuidad o complementación.
DETALLES . “Es como la carreta y el auto -grafica- el auto no es una carreta con motor, para conducirlo, diseñarlo o comercializarlo es necesario pensar desde una lógica diferente, totalmente nueva, la de las máquinas y no la de tracción a sangre”. Director de la primera editorial exclusivamente electrónica del país, Kulesz repasó las principales innovaciones en tecnologías del libro de los últimos ocho años. Cuando cerca del 2000 explotó la primera burbuja de internet, lejos de lo que se creía, el libro digital no funcionó -un soporte muy básico por ese entonces- y el libro en papel tuvo un pico de ventas.
UN TSUNAMI . Pero con la llegada de la web 2.0 dos años después, social y de colaboración “comenzaron a darse cambios que hoy son totalmente perceptibles, como los audio-libros récord de ventas en Alemania”, algo así como una versión en Mp3 de los viejos “musi-cuentos” de vinilo o los cuentos de Cortázar que se conseguían en cassette. El anunciado arribo de la pantalla táctil en los libros-e es para Kulesz el equivalente a un “tsunami” en el mundo del libro: “la pantalla táctil hará ganar posiciones al libro-electrónico ante el libro-objeto”, afirma. “Creo que cuando uno se desconcentra ante la pantalla es porque las manos no intervienen -aventura- pero si se suman al acto de leer tocando la pantalla puede equipararse a la acción de dar vuelta la página, una ventaja que sólo ofrecía el papel”.
DIFERENCIAS Y SOFISTICACIONES. También, se refirió a “una revolución digital” en las tecnologías de impresión, difusión y comercialización del libro que está definiendo nuevos modelos de negocios, más enfocados a nichos que a mercados masivos. “El sistema digital es ubicuo y permanente, con ventas sin picos, más lentas pero sostenidas; diferente al analógico, basado en el stock y en un pico de venta determinado por la novedad, que ante la excesiva oferta es cada vez más breve”, no duda en asegurar. Ante un público cada vez más sofisticado -explica- “los editores deben sumar variedad de títulos mediante un costoso sistema que los obliga a imprimir gran cantidad de ejemplares con los que inundan las librerías (en Argentina se publican dos mil novedades por mes) y al término del ’boom’ éstas les devuelven los libros, que ellos redireccionan a saldos o guillotina para revenderlos como papel”. Y refuerza su idea: “el pensador Thomas Kuhn decía que un signo inequívoco del quiebre de un paradigma es la proliferación de teorías”, a su entender “un signo inequívoco de la crisis fenomenal del libro tradicional es esa proliferación de ejemplares”. “Vamos a asistir a un choque cada vez más frontal entre los paradigmas analógico y digital: sucedió con la música y va a pasar con el libro”, vaticina. QUIÉN SOBREVIVIRÁ. Como ejemplo de contraposición cita la “impresión digital bajo demanda” que ya se realiza en sitios como la biblioteca de Alejandría o la librería británica Blackwell mediante la ‘espresso machine‘, una impresora que debe su nombre a los cuatro minutos que tarda en copiar, encuadernar y laminar el libro elegido por el lector, el mismo tiempo que tarda éste en tomarse un café, sin costosas pérdidas. “Estas estructuras van a coexistir por un tiempo, pero el papel perderá a su turno”, sostiene el especialista y asegura que las editoriales que van a subsistir son las más flexibles y no las más fuertes. “Nunca desaparecerá del todo por conservar el aura de prestigio y tradición como nunca desapareció el formato rollo: cuando te recibís no te dan un papel impreso ‘a la Gutemberg‘ te dan un rollo. Pero la crisis en los mercados mundiales acelera el cambio porque el papel es oneroso”, reafirma. De hecho las cartas manuscritas, más antiguas que el libro y con esa mítica del toque y el perfume, comenta el editor, “también desaparecieron y fueron reemplazadas por dos millones de mails, cada segundo”. Si bien son homónimos, el e-book es un producto totalmente nuevo, original, con identidad propia y potencialidad diferente; lo que tal vez se pierda con él es la lectura profunda, desconectada y en soledad. “Hay una contradicción entre el bibliófilo y el tecnófilo que Bradbury graficó claramente en una entrevista hace meses: después de despotricar porque no había suficientes bibliotecas ni demasiada promoción de libros en papel postuló que el futuro de la humanidad está en el espacio. Si es así ¿cómo no va a querer leer un e-book?”, es la pregunta de Kulesz. (Télam)
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